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Villarejo admite la existencia de una “policía patriótica”

El comisario reconoce que viajó con quien, en 2012, supuestamente investigaba a líderes independentistas

El comisario José Manuel Villarejo. ATLAS

Con un disfraz de incógnito, ataviado con un sombrero de paja panameño y un traje gris, el comisario José Manuel Villarejo acudió este miércoles finalmente a declarar a los juzgados de Plaza Castilla en calidad de "investigado" por el Caso Nicolay, en el que se investiga si él realizó unas grabaciones ilegales de una reunión entre dos agentes del CNI y el entonces jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas y un inspector, el 20 de octubre de 2014. En ese encuentro, cuyo contenido fue filtrado a varios medios de comunicación, los agentes aludían a que el joven Francisco Nicolás Iglesias tendría intervenido el teléfono ilegalmente.

“Viajamos juntos en 2012”, respondió Villarejo a la pregunta de la fiscalía sobre su relación con el exjefe de Asuntos Internos. “Fue una relación intensa hasta que vi que estaba investigando un tema al margen del magistrado, surgieron tensiones a partir de ahí y me dijo que iba a meter a mi hijo en el sumario del caso Emperador [octubre de 2012]”, el de la mafia china liderada por el empresario Gao Ping. Fue precisamente en 2012 cuando, según fuentes policiales, “Martín Blas fue enviado para montar dos pisos francos en Cataluña para investigar a líderes independentistas”. Villarejo admitiría de ese modo la existencia de una “policía patriótica” que operaba entonces. Otros han querido ver en su declaración el reconocimiento de la existencia de una “operación Cataluña”.

Máxima expectación a puerta cerrada, ante una guerra fratricida entre dos comisarios que presuntamente ha podido dar lugar a múltiples filtraciones a medios de comunicación en los últimos años. Desde las relacionadas con el ático malagueño del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, hasta las más recientes, las grabaciones realizadas en el despacho del ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz. También se realizaron en octubre de 2014 y en ellas se escucha hablar al ministro sobre posibles delitos de corrupción achacables a líderes independentistas catalanes con el recientemente cesado director de la Oficina Antifraude Catalana, Daniel de Alfonso. Casi tres horas de interrogatorio en la que todos los abogados de las partes implicadas y el fiscal pudieron interrogar al declarante, convertido en el "agente encubierto" más famoso de España. 

Aquel episodio chino desató la guerra sucia que se sigue librando hoy en los juzgados, con el propio Martín Blas de comisionado judicial del juez Zamarriego titular del juzgado número 2, y en los medios de comunicación, uno de los cuales (Información Sensible) dirige la propia mujer de Villarejo. El comisario no dudó en echarle el muerto a su enemigo, y negó conocer que iba a producirse aquella reunión, haber grabado nada ni conocer al ya famoso "pequeño Nicolás" --al que califico de "agente del CNI" porque se lo dijo el abogado y empresario Javier de la Rosa-- : "Ese tipo de cosas le gustan mucho a Marcelino y a Rubén [López, inspector], no me extrañaría que hubieran sido ellos", dijo sobre las grabaciones, el hombre de quien sus propios compañeros dicen que "tiene grabado todo y a todos" para permanecer blindado por sus "servicios al Estado", como calificó su trabajo el ministro.

"Supe de la grabación por el DAO"

"Supe de la grabación por el DAO (Director Adjunto Operativo, segundo puesto de máxima responsabilidad en la Policía), a quien se la había dado Marcelino y que no me dio ninguna orden específica para investigar nada", dijo. Y añadió que "Marcelino llegó diciendo que le tenía que ayudar porque había metido la para con el teléfono". Y, a continuación, se desmarcó de las filtraciones: "No sé por qué algunos periodistas tenían la cinta". Por último, asegura que le pidió al Pino "no trabajar más con Marcelino" y que éste "miente cuando dice que solo le ha visto unas cuantas veces".

En su declaración Villarejo asegura que su relación con el DAO, Eugenio Pino, "no es tan fluida como quisiera, aunque depende de él". Reconoce que "hay cierta tensión" y señala que "era íntimo de Marcelino". Con respecto al máximo responsable del Cuerpo, el director General Ignacio Cosidó, el comisario asegura que "se quejó de una serie de actuaciones y a partir de ese momento rompió las relaciones". Sobre el Secretario de Estado, Francisco Martínez, se limita a decir: "Despacho con él temas de yihadismo y otros asuntos puntuales". Por último, asegura que al ministro le ha visto dos veces, "no tengo relación con él".