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Rajoy intentará enzarzar entre ellos a sus tres rivales

El líder popular quiere evitar el cuerpo a cuerpo para ofrecer una imagen moderada y positiva

Mariano Rajoy, en un acto del PP en Murcia, el pasado sábado.
Mariano Rajoy, en un acto del PP en Murcia, el pasado sábado. EFE

Mariano Rajoy optó el domingo por preparar el debate con un método nada complicado ni revolucionario: comida familiar en La Moncloa y tiempo a solas para estudiar las fichas refrescadas con los datos más importantes de cómo está ahora España y cómo la heredó en 2011 cuando llegó al Gobierno. A la hora del almuerzo se citó a una reunión a su comité electoral con el director de su campaña. También se consultó con la vicepresidenta y el equipo básico de comunicación. No hubo sparring. El propio Jorge Moragas ha admitido ahora que para el 20-D el gran error fue no estudiar bien cómo abordar el debate cara a cara con el socialista Pedro Sánchez. Entonces se eludió el debate a cuatro y ahora se mantiene que es el más idóneo, porque representa al nuevo Parlamento y, sobre todo, porque evita a Rajoy los duelos.

La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, que le sustituyó entonces en el debate a cuatro, le ha recomendado ahora que no se enrede en enfrentamientos personales y que intente enzarzar a sus tres rivales para que se enfrenten entre ellos. En el PP auguran que eso es lo que sucederá y que Rajoy saldrá vivo si evita el cuerpo a cuerpo y emite mensajes sencillos, positivos y optimistas sobre España. En el PP entienden que el más peligroso de sus contendientes, porque compite ante el mismo electorado, será Albert Rivera, el líder de Ciudadanos.

Los dirigentes del PP opinan que el escenario a cuatro es “imprevisible”, pero creen que es más que probable que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se enfrenten entre ellos y por lo tanto que no todos los ataques vayan contra el candidato popular. El entrenamiento que ha hecho Rajoy, en cualquier caso, se ha dedicado fundamentalmente a tener preparadas las respuestas a las acusaciones que le lancen sus rivales, sobre todo sobre los asuntos de corrupción que han asolado a la organización en estos últimos años y que tanto daño electoral le han causado. En diciembre, durante el cara a cara, Rajoy dio muestras de quedarse descolocado cuando Sánchez le tachó de indecente por no haber sabido o podido frenar los escándalos en su partido.

De los tres aspirantes, fuentes de la dirección del PP creen que Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, es el adversario más difícil del debate porque pesca en el mismo electorado del centro o el centro derecha y ha captado en las últimas contiendas un grueso de electores tradicionalmente populares que se calculan en torno a un millón y medio. Prácticamente ninguna de las encuestas conocidas en estos días refleja, sin embargo, un trasvase relevante o significativo de vuelta del voto captado por Ciudadanos el 20-D ahora hacia el PP.

La estrategia de Rajoy en el debate, según las mismas fuentes, pasa por “simplificar el mensaje”, no entrar en el “cuerpo a cuerpo” y presentarse como la única alternativa al radicalismo incierto de Unidos Podemos. Sobre Sánchez insistirá en la insolvencia de sus teorías y sus reformas, que identifica con la etapa final de José Luis Rodríguez Zapatero ya en plena crisis económica, y sobre Rivera mantiene que debe superar la rémora de su falta de experiencia en la gestión, porque no ha sido ni concejal y defiende que para llegar a La Moncloa hay que acudir aprendido.

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