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Suspenso en abandono educativo temprano

Uno de cada cinco españoles de entre 18 y 24 años no ha llegado a cursar bachillerato ni FP

La fotografía ha mejorado mucho. España ha pasado de tener la mitad de su población solo con estudios primarios en 1980 a estar a la cabeza de Europa en treintañeros con estudios superiores, con más del 40% de alumnos, un punto por encima de la media.

Pero sigue habiendo un dato sonrojante en las estadísticas oficiales a pesar de las mejoras y de los cambios producidos durante todo este tiempo. España era y es líder europea en abandono educativo temprano. Jerga aparte, es el término que se refiere a aquellos jóvenes de 18 a 24 años que se marcharon de las aulas solo con un título de Educación Secundaria Obligatoria, la etapa que normalmente un alumno termina a los 16 años. Son ya adultos que no han cursado bachillerato, ni Formación Profesional ni estudios universitarios.

El último porcentaje recogido en las estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, correspondiente a 2015, es del 20%. Uno de cada cinco españoles de esas edades solo tiene estudios obligatorios para afrontar la vida y enfrentarse a un mercado laboral que se ha complicado de forma extenuante durante la crisis. La media europea es del 11%, casi la mitad. Y todos los demás países están por delante, incluido Malta (19,8%), Italia (14,7%) o Portugal (13,7%), los tres siguientes por la cola.

Lo cierto es que ese dato ha descendido progresivamente en la última década. El 20% del que hablamos ahora es el mínimo histórico para España, aunque aún está lejos del objetivo europeo para 2020, que pone el listón a los países por debajo del 15%. La situación va por barrios, o por territorios. País Vasco, Cantabria y Navarra están mejor que el promedio europeo mientras que otras ocho comunidades (Baleares, Andalucía, Extremadura, Murcia Canarias, La Rioja, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, a los que se suman Ceuta y Melilla) están peor que la media española.

El Partido Popular ha atribuido a su reforma educativa, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, el descenso paulatino en seis puntos porcentuales, desde el 26,3% en 2011, que ha vivido esta estadística en la última legislatura. Pero distintas voces de la comunidad educativa contraponen que, en realidad, a la reforma no le ha dado tiempo, puesto que arrancó en 2013 y ni siquiera está totalmente implantada en secundaria ni en bachillerato. Más bien, replican, se debe a la crisis de la economía del ladrillo y del mercado laboral en general que ha devuelto a las clases a quienes antes buscaban una salida fácil en la construcción.

Sea como fuere, combatir la falta de formación de los jóvenes que abandonan las aulas debería ser una piedra angular del pacto educativo, ese del que hablan todos los partidos políticos ya metidos en campaña y que en España nunca ha sido posible alcanzar.

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