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Rajoy: “No vamos a apelar ni a vetos ni a odios ni a dividir a los españoles”

El líder del PP pide el voto para un Gobierno moderado frente a los pueden poner en peligro la recuperación

Cristina Cifuentes, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, este jueves. CARLOS ROSILLO/ QUALITY

Mariano Rajoy presumió en el acto electoral del PP en el Templo de Debod en Madrid de que su partido, sus cargos y sus militantes van a protagonizar una campaña limpia, en positivo y constructiva, pero luego arremetió con dureza contra el PSOE, contra Podemos y también contra Ciudadanos. El líder popular pidió a sus simpatizantes todos los votos y todas las manos para ganar el 26-J y para evitar "una campaña crispada" y apuntilló: "No vamos a apelar ni a vetos ni al odio ni a la división de todos los españoles". Eso sí, lo que sí hará el PP, según Rajoy, será combatir y explicar "la frivolidad" y los riesgos de que gobiernen los demás.

Ese doble juego del lenguaje y de la estrategia popular quedó plasmado perfectamente en su primer discurso oficial de la campaña electoral para el 26-J, aunque el mitin empezase antes de la medianoche. Rajoy abogó por desarrollar "una campaña limpia y dejar las descalificaciones y la crispación para esos que todos estáis pensando", y luego empezó a descargar una serie de mandobles dialécticos contra todos sus adversarios.

Para el PSOE, Pedro Sánchez y sus hipotéticos socios tras el 26-J, Podemos o Ciudadanos, Rajoy se reservó esta primera andanada: "No podemos encargar la recuperación a los trajeron la crisis ni a sus compañeros de viaje, los extremistas, ni a los partidos sin experiencia de Gobierno en ningún sitio". Sin citar nunca ni a Podemos ni a Ciudadanos, el líder popular cargó contra "los que dicen que son nuevos en política, pero tienen las ideas más antiguas, caducas y trasnochadas".

La construcción del discurso siempre es la misma. Primero se presenta al PP como el único partido y la única opción que representa la moderación, la estabilidad, la sensatez y el sentido común. Se remarca que es la única formación que persigue la meta de llegar a los 20 millones de empleos para 2020. Y luego se contrarresta ese modelo con los de los adversarios. Y se advierte: "Lo malo no está tan lejos para que nos despreocupemos y lo bueno no es tan sólido para dormirnos en los laureles".

Rajoy justifica esa posición: "Nosotros decimos la verdad y cómo estaremos si se hacen las cosas bien y explicamos los peligros que puede haber". Y ahí detalló que la fórmula que defiende, por ejemplo Podemos, con su programa-catalogo de Ikea al que no le encuentra ningún parecido con las socialdemocracias nórdicas, se parece mucho más a lo que sucede en la Grecia rescatada: con subidas de impuestos o recortes de pensiones.

El líder del PP precisó ahí que no puede ser bueno para España que vuelvan a gobernar los que provocaron lo peor de la crisis (PSOE), "ni los que no han gestionado nunca nada (Ciudadanos), porque para ser presidente conviene haber sido al menos concejal de un Ayuntamiento".

Rajoy acabó el acto animando a sus militantes a ayudar en la campaña con más intensidad que nunca y con un lema al que quiso imprimir un presunto tono de humildad y firmeza: "El voto seguro es el voto al PP porque es el que garantiza un Gobierno serio y estable y sostengo que estamos en mejores condiciones que ninguna otra fuerza para darle a los españoles lo que merecen y desean".

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