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Simulacro de desconexión

Las consultas independentistas informales solo mueven al 30% de los 125.000 convocados en 34 municipios vascos

Cola para votar en una de las mesas instaladas en la plaza de Azpeitia con las papeletas

En Azpeitia a las diez de la mañana la tranquilidad es total. En la plaza todo está preparado para una jornada de fiesta, con un escenario e instrumentos, puestos de venta de ropa a favor de la independencia y un par de barras portátiles llenas de barriles de cerveza. En una esquina, junto a la casa de la cultura hay una mesa electoral.

Es una de las 113 que se han habilitado a las 9 horas en 32 localidades guipuzcoanas, una de Bizkaia y otra alavesa, para votar si se quiere "ser ciudadano de un Estado vasco" independiente. En total 125.332 habitantes convocados de los cerca de 700.000 de la provincia y más de dos millones de Euskadi. A las 17 horas en torno a 24.300 personas habían depositado su voto, apenas un 19,35%. Al final, y a falta de los datos definitivos, participaron en torno a 40.000, casi el 30% de los convocados.

Jaione es una de las 40.000. Tiene 17 años recién cumplidos y acaba de votar en Azpeitia. En esta consulta lo pueden hacer los mayores de 16. Está contenta porque, según dice, en “Euskalherria”, como en Cataluña, “ya estamos en el camino de la independencia”. A la hora en la que metió la papeleta en la urna era difícil distinguir si la plaza estaba en Euskadi o Cataluña porque unos 160 Casteller de Barcelona teñían la plaza de rojo y se escuchaba más catalán que euskera. Quim Arrufat, uno de los observadores de la CUP valoraba lo que veía: "Esto es algo más que la llamada de un partido, es la sociedad", decía. 

No es una consulta oficial y por lo tanto tampoco vinculante, pese a que los organizadores, la asociación Gure Esku Dago, la han diseñado como si lo fuera, con observadores de varios partidos catalanes, entre ellos la CUP, y de las formaciones nacionalistas escocesas, un sistema informático que evite votos dobles, y espacios para garantizar cierta privacidad a la hora de elegir la papeleta. Han aprendido de la consulta catalana del 9-N de 2014, finalmente, suspendida por el Tribunal Constitucional. Pero aun conscientes de las limitaciones están convencidos de que “es un camino sin retorno” que quieren concluir en 2018 con consultas en todos los municipios. Ninguna de las tres capitales figura de momento en el calendario.

En el acto de apertura de las mesas, que se ha celebrado en Arrasate han participado representantes del PNV, EH-Bildu y Podemos, aunque el partido de Andoni Ortuzar se ha distanciado oficialmente de las consultas. Los organizadores también lo han explicitado al asegurar que esperan que, mas pronto que tarde, “los 3 millones de vascos”, 2 millones en Euskadi, y el resto en Navarra y las provincias vasco francesas, sean consultados con todos los parabienes oficiales y Euskadi se olvide ya de los simulacros y encamine una desconexión real de España. El delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo ya había comunicado a los alcaldes que las consultas "carecen de respaldo legal" y emplazado a las autoridades locales de que "no colaboren" en una iniciativa "sin permiso y ajena a los intereses municipales". Urquijo cita el artículo 71 de la Ley de Bases de Régimen Local.

Gure Esku Dago no tiene ninguna duda de que las 23 localidades de la comarca del Goierri convocadas, las ocho de Debagoiena, y Azpeitia en Gipuzkoa, e Ispaster la única localidad de Bizkaia y Aramaio en Álava iban a decir que sí. La clave es la participación, y a media mañana creían posible superar el 50% a las 20 horas. "Esto es imparable", ha dicho Anjel Oiarbide al dar los primeros datos de participación.

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