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Así se muere el bipartidismo

Unidos Podemos marca Ciudad Real, donde los dos grandes partidos se han repartido históricamente todos los escaños, como una de las provincias clave el 26-J

Alberto Garzón y Pablo Echenique, durante el mitin conjunto en Ciudad Real.
Alberto Garzón y Pablo Echenique, durante el mitin conjunto en Ciudad Real.

Apenas quedaban cinco días para la gran cita, el primer mitin conjunto de Unidos Podemos a escala nacional, en la plaza de la Constitución de Ciudad Real, cuando la cuenta oficial de Podemos en la provincia escribía en Facebook: "¡Nos vemos el martes, compañeros!". Un mensaje echado a un mar de bytes que solo tardaba un minuto en recoger, con toco jocoso, su homóloga de Izquierda Unida: "Ponemos a enfriar los botellines". "Es que estas elecciones se están viviendo aquí con mucha ilusión. Van a ser históricas", sentencia Juana Caro, cabeza de lista de la confluencia, que aspira a convertirse el 26-J en la primera política que consigue arrebatarle, en esta circunscripción, un escaño a los dos grandes partidos. Nunca antes ha pasado. Aunque, según los sondeos, eso va a cambiar. Aquí se preparan ya para asaltar uno de los últimos feudos del bipartidismo español.

Desde que arrancó la última etapa democrática, los cinco diputados en disputa en Ciudad Real se los han repartido las dos principales fuerzas del país. Primero, en 1977 y 1979, fueron la UCD y PSOE, que obtuvieron tres y dos parlamentarios respectivamente. Ya después, desde 1982 y hasta la actualidad, los socialistas y los populares —primero con la marca AP y, desde 1989, con la del PP— han arramplado con toda la representación en el Congreso. La escena se repitió incluso el pasado 20-D, cuando esta provincia se mantuvo como una de las únicas 10 donde resistió el bipartidismo.

"Ciudad Real es muy tradicionalista y el voto es muy conservador. Aquí siempre se ha apoyado a los populares o socialistas porque suponía respaldar al partido que iba a gobernar", explica Gregorio Sánchez, edil de IU en Valdepeñas y coordinador de la campaña de Unidos Podemos en esta circunscripción. Pero ahora, de cara al 26-J, las encuestas vaticinan un cambio. Los emergentes han abierto una brecha. El último sondeo de Metroscopia, que considera a esta provincia como una de las claves de las próximas elecciones, calcula que la confluencia de Alberto Garzón y Pablo Iglesias conseguirá un diputado en detrimento del PP; y Ciudadanos le disputa otro al PSOE.

Tras la retirada de Wert, Juana Caro

Juana Caro, candidata de UP.
Juana Caro, candidata de UP.

Wert dijo "no" y llegó Juana Caro. Juan Pablo Wert, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha y hermano del exministro de Educación José Ignacio Wert, renunció a principios de mayo a encabezar de nuevo la lista de Podemos al Congreso el próximo 26-J, como hizo el 20-D. Una retirada que facilitó que Juana Caro ocupara ese puesto. Edil en Valdepeñas y número uno en la lista del partido de Garzón en los pasados comicios, Jaro se ha convertido en uno de los únicos tres miembros de IU que encabeza las candidaturas que Unidos Podemos ha presentado en cada provincia. "Siempre hemos obtenido muchos votos que, después, no se han visto reflejados en la representación. Ahora, hemos conseguido que la izquierda vaya junta a los comicios. Es un hito. Y una responsabilidad muy grande", apunta la concejal manchega.

De hecho, si la coalición de izquierdas se hubiese presentado junta a la cita con las urnas de diciembre de 2015, este "hito" —en boca de Juana Caro— se hubiese producido antes. La suma de los votos de Podemos (más de 36.000) y los de IU (casi 10.000) se habrían traducido en un escaño. Al igual que hubiese ocurrido en Jaén y Teruel, otras dos de las provincias donde el bipartidismo mantuvo su hegemonía en los últimos comicios. "El tamaño de la circunscripción ha perjudicado siempre mucho a fuerzas como IU. Para el 26-J, pese a que no hay cambios radicales, la mera conjunción de ambos partidos va a provocar que se rentabilicen todos esos votos que antes se decía que iban a la basura", detalla José Pablo Ferrándiz, analista de Metroscopia.

Este martes 31 de mayo, día de Castilla Mancha, las banderas comunistas han dejado ya de ondear en la Plaza de la Constitución, dominada por dos enormes enseñas de España y la Unión Europea que penden en la fachada de la Diputación. Los gritos de "Sí se puede" y "El pueblo, unido, jamás será vencido" han dejado de escucharse; y se han dispersado las cientos de personas reunidas a los pies de Alberto Garzón y Pablo Echenique en el primer acto de precampaña conjunto. Los operarios recogen las últimas sillas. "Hace mucho tiempo que no veía a la gente tan movilizada", remarca Gregorio Sánchez, mientras señala cómo se han sumado al mitin "sindicalistas y movimientos sociales" de la región ajenos a ambas formaciones.

"Hasta ahora estábamos acostumbrados a que se nos ocultase, a no salir en los medios y a que el PP y PSOE nos ignorasen. Ahora nos nombran y nos atacan. Existimos para ellos y tienen miedo de que existamos", continúa Juana Caro, concejal de IU en Valdepeñas, un municipio de 30.000 habitantes ubicado a unos 70 kilómetros de la capital. "Las provincias donde resistió el bipartidismo el 20-D se caracterizan por contar con una población más envejecida y donde se impone lo rural. Un grupo que, además, acude en mayor medida a votar", añade Ferrándiz. Por tanto, ¿tan determinante ha sido la confluencia aquí de la izquierda? Responde rápidamente la cabeza de lista de Unidos Podemos por Ciudad Real: "Por su puesto. Al final, esa suma es la que nos va a hacer conseguir lo que llevamos luchando mucho tiempo".

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