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Pablo Iglesias critica a los periodistas por “hablar mal” de Podemos

El líder de Podemos asegura que: "Están obligados profesionalmente a hablar mal de nosotros"

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, este jueves.

El éxito de Podemos y de Pablo Iglesias se debe en buena medida a los medios de comunicación. La estrategia de la formación emergente se ha centrado, sobre todo, en priorizar los canales audiovisuales y, desde su nacimiento, hace poco más de dos años, ha recibido numerosas críticas a su proyecto político, aunque siempre ha estado presente en los medios.

Iglesias, politólogo y experto en comunicación, considera que su relación con los medios puede ayudar a entender lo que representa Podemos. Este jueves ha lanzado una crítica a la prensa, pretendidamente socarrona, en el acto de presentación de En defensa del populismo, de Carlos Fernández Liria, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. Se ha dirigido a "buena parte" de la prensa y de los periodistas que habitualmente cubren la información de Podemos. “Voy a utilizar a los periodistas que nos siguen como recurso para explicar ciertos elementos que vinculan a Podemos con el psicoanálisis. Creo que entre los periodistas y Podemos se ha generado una cierta relación psicoanalítica que sirve para explicar muchas cosas”, ha continuado. Y ha construido su crítica señalando el trabajo de un reportero del diario El Mundo, Álvaro Carvajal.  "Aun así, buena parte de los periodistas que nos siguen y que están obligados profesionalmente a hablar mal de nosotros porque así son las reglas del juego, hay un elemento de amor, y es una cosa bonita, hay algo sexy en Podemos, que experimentamos en la última campaña yendo todos en un autobús, que les atrae y que les gusta", ha afirmado.

Iglesias ha intentado matizar sus palabras en la misma sala, tras recibir la crítica de una periodista. Ha afirmado que en un contexto académico se utilizan ejemplos concretos para explicar un fenómeno. Y que la academia difiere de una sala de prensa. Tras estas palabras, el auditorio rompió en un largo aplauso. El líder de Podemos se mostró convencido de que ese aplauso no saldría en los medios. En realidad, sí resulta significativo por la condición que ostentaba en ese momento el politólogo ante el periodista. La condición de quien, al hablar desde un escenario, tiene la ventaja de ganar una disputa dialéctica. Al acabar el acto, ha tratado de puntualizar en Twitter: "Siento haber ofendido y pido disculpas. No debí personalizar. Pero dije la verdad. Vean aquí el vídeo y juzguen".

La mayor parte de los periodistas asistentes al acto ha decidido abandonar el Paraninfo de la facultad de Filosofía. La Asociación de la Prensa de Madrid ha condenado sin matices las declaraciones. "El señor Iglesias no puede, como diputado que es y, por lo tanto, representante político de todos los españoles, atacar de esa manera totalitaria el ejercicio de la libre información", destaca un comunicado. "La APM considera que los ataques de Iglesias suponen una intolerable vulneración de los derechos constitucionales a la información y a la libertad de expresión, pilares fundamentales de la democracia", considera la asociación.

También la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) ha manifestado su firme rechazo a los comentarios de Iglesias. "Los periodistas, como cualquier colectivo profesional, nos equivocamos y no estamos exentos de la crítica. Es más, la legislación regula el derecho de réplica y de rectificación y habilita la vía de los tribunales, que siempre se encuentra abierta para quien se considere afectado por una información periodística", señala en un comunicado la APP.

"Pero también los periodistas, como cualquier otro colectivo profesional, exigimos respeto", prosigue el texto. "La mofa, el escarnio, la ridiculización hacia un informador resultan absolutamente intolerables en una sociedad libre, abierta y democrática". También recuerda la APP que no es la primera vez que el señor Iglesias se burla de un periodista, incluso de su vestimenta o de su aspecto personal, en un acto público, como ocurrió recientemente con Ana Romero, informadora de El Español.

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