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La caída de Soria compromete a Rajoy y complica la crisis política

Ni el presidente en funciones ni el exministro darán ahora explicaciones en el Congreso a los demás partidos de la renuncia

José Manuel Soria, en el Congreso este miércoles. / Atlas

La renuncia forzada de José Manuel Soria como ministro de Industria, tras el escándalo de sus ocultas empresas familiares en paraísos fiscales, agudiza la crisis política del Gobierno en funciones de Mariano Rajoy en un momento clave. Hasta la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, admitió este viernes que no tiene sentido que Rajoy llame a Pedro Sánchez en estas condiciones cuando el líder del PSOE le avisa cada día de que no aceptará negociar ningún pacto con el que llama “Gobierno de la vergüenza”. Soria justificó su retirada total de la política para evitar hacer más daño a Rajoy, su Ejecutivo y al PP.

Cuando el jueves se publicó que el ministro de Industria, Turismo y Comercio había compartido en 1995 con su hermano Luis la propiedad de una empresa en el paraíso fiscal de Jersey, José Manuel Soria ya no se lo pudo explicar a sí mismo ni tampoco a su jefe, Mariano Rajoy, que le había mostrado su respaldo en varias charlas privadas. Intentó buscar argumentos, papeles, justificaciones y explicaciones de su hermano y cuando no las encontró volvió a telefonear a Rajoy ya por la noche y le informó de su intención de renunciar al cargo. Esa es la fórmula que se encontró para dar salida a esta situación inédita, ya que un ministro en funciones no puede ser cesado ni dimitir.

La salida de Soria, con un Gobierno en funciones y una situación política bloqueada desde hace ya tres meses y medio, es la quinta de un ministro del Gabinete de Rajoy durante su mandato y la segunda por un asunto polémico y turbio. La otra fue la de Ana Mato por sus implicaciones en el caso Gürtel.

Durante la charla privada, Rajoy no le forzó a que se retirara y Soria lo agradeció, pero para ese momento ya había comprendido que su pasado empresarial tenía muchas zonas ocultas y que estaba haciendo mucho daño al Gobierno, a Rajoy y a su partido, como luego admitió en el comunicado que redactó esa madrugada.

Soria consensuó con Rajoy su ausencia este viernes ya del Consejo de Ministros. Durante algunos momentos de esta semana, en la que primero se empeñó en comparecer contra el criterio del Gobierno y su partido sin tener muchos datos atados, y luego se volvió a ocultar para prepararse una comparecencia detallada el próximo lunes ante el Congreso que ya no ocurrirá, Soria pensó que podría revertir su futuro. Le explicó así a Rajoy y al PP que no había hecho nada ilegal o irregular y que esas actividades se remitían a su época anterior a su entrada en política, en 1995, cuando fue nominado para la alcaldía de Las Palmas y logró mayoría absoluta.

El papel del registro de la propiedad de la empresa en aquella época en Jersey le sepultó y desconcertó a Rajoy y sus compañeros y le hizo comprender que había llegado al fin de su carrera política. Soria achaca sus principales fallos para marcharse ahora, en el comunicado que oficializa su renuncia, “a los errores cometidos a lo largo de los últimos días” sobre las explicaciones de sus actividades empresariales anteriores a su llegada a la política y “a la falta de información precisa” sobre su historia empresarial.

“Singularmente grave”

Pero el ministro fue plenamente consciente de que este escándalo estaba al mismo tiempo agudizando la sensación de crisis que atraviesa el país ante un “momento político” que él mismo califica de “singularmente grave”.

Soria comunicó a Rajoy su salida irrevocable del ministerio, que deja el acta como diputado y trasladó a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, que abandona su cargo como presidente del partido en Canarias. En su despedida de la política a la que se ha dedicado los últimos 20 años, Soria, que es técnico comercial y economista del Estado, quiso dejar escrito un mensaje con sabor a lección aprendida: “La política es una actividad que debe ser en todo momento ejemplar, también en la pedagogía y en las explicaciones. Cuando así no ocurre, deben asumirse las responsabilidades correspondientes”.

La vicepresidenta consideró suficientes las explicaciones de Soria, rechazó que Rajoy vaya a acudir al Congreso para completarlas y eludió la pregunta sobre si este caso afectará de nuevo a la llamada pendiente del presidente a Pedro Sánchez para negociar: “Creo que el señor Sánchez tiene también en sus filas casos bastante sonados y no creo que pueda decir nada al presidente más que cómo podemos trabajar todos juntos para ser mucho más eficaces en la lucha contra la corrupción”.

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