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Urge parar y arreglar la LOMCE

La proposición de ley aprobada por la mayoría de la cámara es un paso incompleto sino se consolida un gobierno de cambio

El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, en el primer banco, durante el pleno celebrado el 5 de abril.
El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, en el primer banco, durante el pleno celebrado el 5 de abril.

El pasado 5 de abril la mayoría de los grupos parlamentarios dieron un gran paso apoyando la proposición de ley del grupo socialista en el Congreso de los Diputados para la paralización del calendario de implantación de la LOMCE. Un paso necesario para evitar grandes daños que quedarían por llegar si la LOMCE siguiese su camino planificado, pero es un paso incompleto sino se consolida un gobierno de cambio en próximas fechas.

Nuestro sistema educativo necesita un gobierno ya para poder sacar adelante esa proposición de ley que frene las reválidas de 4º de secundaria y 2º de bachillerato, cuya superación es necesaria para poder titular. Necesitamos un gobierno de inmediato para frenar la reválida de sexto cuya realización es inminente y también para evitar los itinerarios educativos en 4º de la ESO.

El apoyo de los grupos parlamentarios a esa proposición es inútil sin un apoyo a un gobierno de cambio que la ejecute, de lo contrario decaería. Un apoyo real para derogar la LOMCE sólo puede ser efectivo con el apoyo a la configuración de un gobierno. Una nueva ley educativa de consenso sólo puede fraguarse con un gobierno de cambio, porque el PP ya ha demostrado en estos cuatro años su interpretación de los conceptos “diálogo y consenso”, la comunidad educativa lo sabe bien.

Urge arreglar los daños causados por la LOMCE porque ha roto principios que se consideraban inquebrantables en el sistema educativo. La LOMCE incluso atenta contra principios y acuerdos constitucionales al limitar la gestión educativa de los consejos escolares, al romper el equilibrio entre la red pública y la concertada o incluso al permitir conciertos con centros de educación diferenciada.

La aplicación de la LOMCE en los centros exige ciertas reparaciones de urgencia antes de que el daño a nuestro sistema educativo sea irreparable y que los perjuicios causados al futuro de muchos jóvenes sean insalvables. Recuperar el carácter democrático y el sentido de la participación en los centros es necesario, porque no es una mera cuestión de derechos de la comunidad educativa, que lo es también, sino que la escuela democrática y participativa es un modelo, un ejemplo que se debe visualizar a diario en los colegios e institutos de manera que sea un valor intrínseco a la escuela y por ende a su alumnado.

Evitar la segregación temprana del alumnado que ha impuesto la LOMCE es un objetivo que debemos conseguir lo antes posible y que se ha visto reflejada en la doble opción de matemáticas en 3º de ESO , marcando un itinerario diferenciado que estigmatiza al alumnado a la vez que le excluye de opciones académicas futuras. Los nuevos programas de mejora de aprendizaje y rendimiento de 2º y 3º de ESO, conocidos como PMAR, atentan contra la igualdad de oportunidades, puesto que limitan las opciones para titular a los alumnos que los cursan e implican una segregación tan temprana como que en estos programas un niño, con 13 años y tan sólo habiendo repetido un curso, puede tener marcado su itinerario educativo de forma irreversible.

Es urgente devolver a este alumnado una nueva oportunidad y no condenarles a un callejón educativo sin salida, porque sin cualificaciones educativas y profesionales, sólo les espera un futuro oscuro y poco esperanzador. Seamos generosos y pensemos en los cientos de miles de niños y jóvenes que este mismo curso ya han perdido en igualdad, consideremos que cientos de miles de niños no tienen las mismas oportunidades que hace tan sólo un año, y ayudemos a miles de niños clasificados desde 2º de ESO de manera irreversible.

Pensemos también en los cientos de miles de jóvenes que por una mala y poco planificada ley tienen un derecho desigual para acceder a la FP de grado medio o incluso a la universidad.

Urge parar la LOMCE y urge reparar sus efectos, porque la LOMCE nos afecta a todos, porque el sistema educativo forma a la sociedad del futuro. Nuestro empeño no sólo debe centrarse en su paralización sino en arbitrar todas las vías legislativas a nuestro alcance para reparar lo que ya está implantado y atenta contra principios básicos de equidad, igualdad y valores democráticos.

Una ley injusta o una ley que no garantiza la igualdad es un modelo de desigualdad. Una ley que segrega al alumnado en función de sus capacidades genera un modelo de sociedad excluyente y segregadora. En la escuela, no sólo se adquiere conocimiento, la escuela es un modelo de actuación, de imitación. Los valores que se adquieren en los centros educativos se reflejan en el día a día de sus alumnos. Por ello, los niños que contemplan y sufren exclusión y segregación como un modelo natural de actuación, segregarán y excluirán el día de mañana. Por ellos, necesitamos un gobierno ya.

Mª Luz Martínez Seijo es diputada del PSOE por Palencia y portavoz adjunta del Grupo Socialista en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados.