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Los partidos se replantean el coste y duración de las campañas electorales

El ministro de Justicia dice que acortar el plazo “sería una buena noticia, para no atormentar a los ciudadanos con dos semanas de mítines”

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, este lunes en Madrid. EFE

El fracaso de las negociaciones y la posibilidad, cada vez más nítida, de tener que repetir elecciones en junio ha resucitado el debate sobre el coste y el formato de las campañas electorales. Acortarlas supondría “una buena noticia”, dijo este lunes el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, “para no atormentar a los ciudadanos con dos semanas de mítines”. Hacerlo precisaría cambiar la ley electoral, pero los partidos comparten, en general, la necesidad de que sean más austeras.

El ministro de Justicia en funciones apuntó la necesidad de acortar las campañas “para no dar tanto la lata” a los ciudadanos y cree que no sería tan difícil lograr “el consenso” para encontrar una alternativa. La vicepresidenta declaró la pasada semana que haría falta “un gran acuerdo”. El gasto de las últimas elecciones, sin contar la campaña de cada partido, ascendió a 130 millones de euros.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece que la campaña dura 15 días. El Estado subvenciona parte de los gastos: ofrece 21.167,64 euros por cada escaño obtenido en el Congreso o el Senado; 0,81 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidatura al Congreso que hubiera obtenido escaño y 0,32 euros en el caso del Senado. Además, para subvencionar el envío personal de papeletas electorales y propaganda, el Estado abona 0,18 euros por elector en cada una de las circunscripciones en las que se haya presentado lista al Congreso y al Senado siempre que la candidatura haya obtenido los votos suficientes para constituir grupo parlamentario.

Sucede que la pérdida de apoyos en las pasadas elecciones —cinco millones menos entre el PSOE y el PP— ha supuesto una considerable merma de ingresos para los dos partidos mayoritarios. Pero cambiar el formato de las campañas supondría modificar la ley electoral y no es posible hacerlo antes de junio. Los partidos reflexionaron este lunes sobre esta cuestión.

Una decisión que sale cara

El coste de las elecciones del pasado 20 de diciembre ascendió a unos 130 millones de euros sin contar la campaña de cada partido.

El PP gastó unos 12 millones de euros en la pasada campaña electoral.

El PSOE invirtió nueve millones de euros.

Podemos gastó 3,6 millones de euros junto a sus alianzas territoriales en Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana.

Ciudadanos invirtió cuatro millones de euros. Ha sido su mayor desembolso ante unos comicios, fruto de que pasó de presentarse solo en autonómicas de Cataluña a hacerlo en toda España.

IU gastó 2,5 millones de euros en la campaña para las generales del 20-D. La coalición no ha podido recuperar la parte del gasto dedicado, por ejemplo, a los envíos postales de propaganda porque con sus dos diputados no ha conseguido tener grupo parlamentario.

PP. Los populares gastaron unos 12 millones de euros en la pasada campaña. El presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Semper, se mostró directamente partidario de suprimirla si se repiten elecciones en junio. El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, aclaró este lunes, tras escuchar las declaraciones del ministro Catalá, que acortarla “es complicado”, aunque se mostró partidario de “ver si es un formato más de mítines o de actos sectoriales”. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, también está a favor de “una campaña más corta”.

El PP está, en cualquier caso, metido ya en algo muy parecido a una campaña, y Mariano Rajoy aprovecha actos de partido para anunciar medidas que incorporaría a la “actualización” del programa para el 20-D, como la propuesta de que la jornada laboral termine con carácter general a las seis de la tarde.

PSOE. Los socialistas gastaron en la pasada campaña casi 9 millones de euros, un 30% menos que la anterior de 2011. La mayor parte del presupuesto se destinó al mailing electoral. Ahora se trata de ahorrar. El PSOE hará propuestas concretas en los próximos días pero adelantó este lunes que pedirá la supresión del mailing. “Los ciudadanos no deben pagar la irresponsabilidad de algunos que han impedido que haya Gobierno”, dijo este lunes el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando.

Podemos. Ha entrado ya de facto en campaña. Y, a pesar de la pérdida de empuje reflejada por las encuestas, la dirección del partido asegura que las campañas “le sientan bien”. No es previsible que esté de acuerdo con limitar los tiempos, aunque sí con reducir los costes. El partido ya ha empezado a devolver lo recaudado en las municipales y autonómicas de mayo de 2015. En diciembre fijó una meta de 2,2 millones de euros para concurrir al 20-D, y finalmente gastó 3,6 millones junto a las alianzas en Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana. Para una nueva batalla en las urnas volverá a pedir microcréditos.

Ciudadanos. “Estoy absolutamente dispuesto a que el PP y el PSOE se gasten la mitad de la mitad de lo que se gastan, y gasten como Ciudadanos. ¿Dónde hay que firmar?”, preguntó Albert Rivera. “Si quieren hablar del mailing, de cuánto vale la campaña, encantados. Si alguien, además de las arcas públicas, se beneficia de eso, somos los partidos pequeños”. Ciudadanos critica que se hable de campañas cuando hay tiempo aún de evitar elecciones. “Los que se esconden en campaña y no van a los debates, los que hacen las ruedas de prensa por plasma, se siguen escondiendo después de las elecciones, siendo el único partido que no se reúne”, planteó Fernando de Páramo, miembro de su ejecutiva.

IU. Gastó en la campaña 2,5 millones de euros, de los que 1,9 millones corresponden al mailing electoral, que la coalición no ha podido recuperar por no haber logrado grupo parlamentario. Clara Alonso, responsable de la pasada campaña, cree que “no es mala propuesta” abaratarla porque la anterior está muy reciente y “en un momento de recortes no es tiempo de grandes gastos electorales”.

Con información de Natalia Junquera, Anabel Díez, Francesco Manetto, Juan José Mateo y Elsa García de Blas.

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