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Hablar de series en torno a unas pastas para romper la distancia

Sánchez, Iglesias y sus equipos se han esforzado en superar la frialdad entre ambos

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez pasean juntos en los alrededores del Congreso. EFE

Había mucho interés en proyectar hacia fuera y lograr hacia dentro un acercamiento entre los dos líderes de izquierdas, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que acudían este miércoles a su segunda reunión tras el desencuentro de la investidura fallida del líder del PSOE que les había instalado en la frialdad, atribuida por los socialistas al brusco tono del secretario general de Podemos con su partido. "El éxito de la cita dependerá en gran parte del feeling entre ellos", decían el martes en Podemos, y los equipos de los dos dirigentes se han esforzado en cultivar esas buenas sensaciones. Hacia fuera, con un paseíllo a las afueras del Congreso, donde se les ha visto charlar de forma desenfadada. Y entre ellos, dedicando parte de su conversación de dos horas a hablar de series o literatura y de aquello que comparten. Iglesias llevaba el mismo propósito. Lo ha escrito en la dedicatoria del libro que le ha regalado a Sánchez, Historia del baloncesto en España: "Es bueno empezar por lo que nos une".

El equipo del PSOE ha cuidado también los detalles para propiciar la cercanía. Lo ha comentado, entre risas, Sánchez, cuando los dos esperaban en la Sala Martínez Noval del Congreso a que los fotógrafos terminaran de captar las imágenes de la cita. En la mesilla entre los dos sofás de la sala de las dependencias socialistas, se habían dispuesto dos cafés y unos dulces. "¿Y esto de las pastitas? ¡Falta aquí un ramo de flores!", ha bromeado el dirigente socialista.

Todo era importante para relajar el tono y buscar la cercanía entre dos líderes distanciados. El propio Sánchez ha reconocido que las últimas intervenciones públicas de Iglesias — la rueda de prensa en la que le ofreció un Gobierno de coalición, cuando le dijo que debía agradecerle que le fuera a hacer presidente; o en el debate de investidura, cuando aseguró que el PSOE tenía el pasado "manchado de cal viva"— le habían molestado profundamente. El secretario general de Podemos ha explicado hoy que renunciaba a la vicepresidencia de ese hipotético Ejecutivo de coalición que busca compartir con Sánchez por el rechazo del PSOE a su persona. "Cuando vi esa rueda de prensa [del Ejecutivo de coalición], quien sentí rechazo fui yo", ha contestado Sánchez en su comparecencia. Se sintió incluso "atacado".

Iglesias ya trató de rebajar el tono y propiciar el acercamiento en la segunda vuelta del debate de investidura, con el llamado "acuerdo del beso". Hoy, con el mismo objetivo, parte de las dos horas de reunión las han dedicado a hablar de series, de literatura o de las primarias en Estados Unidos. Solo así han conseguido el tono "cordial" y "cálido" que, según Sánchez, ahora fluye entre ellos. El líder del PSOE ha admitido que era necesario un encuentro en estos términos porque en los 100 días tras las elecciones les han alejado "debates, llamémosles, demasiado intensos".

Más allá de si han conseguido avances políticos de calado, lo cierto es que los dos líderes se han felicitado de un cambio de actitud. Según Iglesias, porque "hay voluntad mutua para llegar a un acuerdo". Según Sánchez, porque ha conseguido "que Podemos se siente a negociar también con Ciudadanos". Como reza uno de los títulos del escritor estadounidense de novela negra Don Wislow, del que ambos han conversado y con cuya lectura dicen disfrutar, al menos —y no era poco— hoy han logrado Un soplo de aire fresco.

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