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Ciudadanos marca los límites del diálogo entre el PSOE y Podemos

Sánchez y Rivera se reúnen durante más de dos horas antes de la cita, este miércoles, del líder socialista con Iglesias

Ciudadanos marca los límites del diálogo entre el PSOE y Podemos. Pedro Sánchez y Albert Rivera, durante su reunión. LUIS SEVILLANO

Pedro Sánchez acudirá este miércoles a su cita con Pablo Iglesias tras reunirse este martes durante más de dos horas con Albert Rivera, que delimitó los aspectos que considera irrenunciables del acuerdo que une al PSOE y a Ciudadanos. Esta formación no abdicará, para atraer a Podemos, del compromiso de oponerse a consultas de autodeterminación, defender la estabilidad presupuestaria y cumplir con el déficit, o a consensos en política antiterrorista. El líder del PSOE afronta una cita clave con el de Podemos. Si de ella no se derivan reuniones de los tres equipos negociadores, sus opciones de llegar a La Moncloa desaparecen.

El acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos está “vigente” y “abierto a otros partidos”, coincidieron este martes los portavoces de las dos formaciones. Sin embargo, la dirección del partido de Rivera especificó este martes los aspectos de su acuerdo con el PSOE que Iglesias no podría modificar antes de estampar su firma. Cualquier añadido, asumió Antonio Hernando, portavoz socialista, “debe ser complementario y compatible”.

En consecuencia, Podemos debería comprometerse a no impulsar consultas de autodeterminación, a mantener el equilibrio presupuestario; a cumplir con los objetivos de déficit de Europa; a aceptar una política fiscal contraria a la subida de impuestos; y a respetar los compromisos de España en la lucha contra el terrorismo. Sánchez quiere comprobar este miércoles si en Podemos hay una línea más permeable al diálogo con Ciudadanos o si mantiene su oposición a participar en una mayoría en la que esté el partido de Rivera. La dirección socialista quiso ver este martes un resquicio a la esperanza al escuchar con la máxima atención a Íñigo Errejón y encontrar en él algo más de flexibilidad que en otros dirigentes de la formación emergente. El PSOE cuenta con apurar los plazos y presionar hasta finales de abril a Podemos con una disyuntiva: o se une al acuerdo, o habrá elecciones.

“Al secretario general del Podemos le corresponde asumir la responsabilidad de que haya gobierno o de que vayamos a elecciones”, señalaron este martes fuentes del entorno del líder socialista. La reunión de este miércoles entre Sánchez e Iglesias, precedida por declaraciones distantes y frías, es de la máxima importancia para el secretario general de los socialistas, según reconocen en su núcleo duro. Si de la cita no se deriva como siguiente paso un encuentro entre los equipos negociadores, se empezarán a agotar las posibilidades de que Sánchez alcance la mayoría parlamentaria que le haga presidente, según temen en la dirección socialista. Además, si la cita termina en fracaso, Sánchez tendrá dificultades para explicar el próximo sábado al comité federal del partido cuál es la base que le permite seguir en la tarea de conseguir un acuerdo en el Congreso que le lleve a La Moncloa.

Ciudadanos marca los límites del diálogo entre el PSOE y Podemos. 

Las dificultades para un entendimiento, basadas en cuestiones programáticas y en los prejuicios ideológicos mutuos de Podemos y Ciudadanos, son de una gran envergadura e insalvables para muchos dirigentes del PSOE. Los dirigentes de Ciudadanos aceptarían la abstención de Podemos en una hipotética votación de investidura, pero siguen calificando como “incompatibles” su programa y el de este partido. La dirección de Rivera concede que el giro del PSOE hacia Podemos todavía es posible. Al tiempo, consideran que la capacidad negociadora de Sánchez con Iglesias es limitada.

Estos son sus argumentos. Primero, que el posicionamiento oficial del Comité Federal impide a los socialistas alcanzar acuerdos con partidos que defiendan la celebración de consultas de autodeterminación, como hace la formación de Pablo Iglesias para Cataluña y Galicia. Segundo, que ese mismo documento prohíbe buscar el apoyo de partidos independentistas y nacionalistas, cuya participación sería imprescindible en el caso de que el PSOE decidiera romper con Ciudadanos para apostar por un acuerdo bilateral con Podemos. Y tercero, que el pacto recibió la aprobación de la militancia socialista.

Sin embargo, Iglesias sigue creyendo que un pacto de izquierdas es posible. Su argumento: la suma de los diputados socialistas y de Ciudadanos (130) no es suficiente para garantizar un Ejecutivo estable. Aun así, el Gobierno de las fuerzas progresistas que defiende Iglesias necesitaría la abstención de las formaciones nacionalistas de Cataluña y del País Vasco, lo que el secretario general del PSOE rechaza. Este martes, Íñigo Errejón evitó fijar el diseño del Ejecutivo de coalición que propuso Podemos, y en el que Iglesias ocuparía una vicepresidencia, como una condición esencial. “Asumimos que en cualquier proceso hay que ceder y rebajar posiciones. Asumimos que hay que hacer un ejercicio de mestizaje, y estamos dispuestos a llegar a un acuerdo”, advirtió el número dos de Podemos.

Un Gobierno a tres

“No me cierro a que haya representantes de Podemos o Ciudadanos dentro de un Gobierno transversal”, dijo este martes Sánchez en la Cadena Ser, sin especificar si serían ministros u ocuparían otros cargos de menor relevancia, informa José Marcos. Errejón calificó de “avance” ese planteamiento del PSOE. “Valoraremos toda propuesta que nos llegue”, contestó Errejón hasta en dos ocasiones, aunque con matices: ese posible gabinete tendría que ser “coherente” y le parece complicado que eso se consiga si también hay miembros de Ciudadanos. En eso coincidieron las dos formaciones emergentes.

“En ningún caso estaríamos en un Gobierno con ministros de Podemos”, aseguró a EL PAÍS José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos y jefe de gabinete de Rivera. La formación emergente, sin embargo, sí está abierta a un Ejecutivo en el que haya ministros independientes.

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