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Alcaldes de Córdoba recuerdan a Rosa Aguilar su pacto por la mezquita

El obispado ha informado a la Junta de que ya incluye la denominación mezquita en los folletos turísticos

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Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba, en una imagen de archivo. (AFP)

El obispado de Córdoba ha venido trabajando para añadir la denominación de mezquita al lado de la de catedral en los folletos turísticos del monumento más famoso de esta ciudad andaluza, declarado patrimonio de la Humanidad. Así se lo ha hecho saber a la Junta de Andalucía, que se lo venía reclamando hace algún tiempo. Y esto es todo lo conseguido por ahora. Cuatro alcaldes de la Ciudad, Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez y Andrés Ocaña han remitido una carta a la consejera andaluza de Cultura, Rosa Aguilar, que también fue regidora de la ciudad, en la que le expresan su preocupación por la "pasividad de la Junta de Andalucía" en este asunto que, "tras dos años de intensa movilización ciudadana, con enorme repercusión internacional, no ha tomado ni una sola decisión concreta en relación con la salvaguarda y protección" del monumento.

Los alcaldes reprochan al Gobierno andaluz que "no haya emprendido iniciativas para devolver al dominio público" la mezquita, que la Iglesia católica puso a su nombre en 2006, precisamente bajo el mandato local de Rosa Aguilar. A ella le recuerdan que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, se mostró a favor de la titularidad pública del templo.

Pero nada se ha avanzado en ese asunto. Recientemente, el pleno del Parlamento de Andalucía vetó una proposición para que el gobierno regional indagara la lista de bienes inmatriculados por la Iglesia para devolver al patrimonio público aquello que hayan puesto a su nombre sin acreditar su titularidad. El voto en contra del PP y la abstención socialista impidieron que saliera adelante.

También el PP del Ayuntamiento de Córdoba había solicitado un informe sobre la propiedad de la mezquita. El secretario del Consistorio lo hizo el 11 de este mes y en él se señalaba que el templo no había pertenecido nunca a ninguna Administración pública nacional o extranjera, ni a persona física o jurídica como tampoco a autoridad eclesiástica alguna. Concluía que nadie puede adquirir su propiedad ni registrar su titularidad, porque el monumento está fuera del alcance del comercio humano, una cláusula recogida ya en el derecho romano para determinados bienes. La mezquita, decía, tiene un único dueño: “Todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas del mundo pertenecientes a cualquier tiempo o época sin distinción de pueblos, naciones, culturas o razas”.

Los alcaldes cordobeses recuerdan a la consejera Aguilar que ella también firmó antes de llegar al Gobierno andaluz una carta en la que se “denunciaba la apropiación de la Mezquita, reclamaba su titularidad pública y se instaba a la difusión de todos los bienes irregularmente inmatriculados por la Iglesia y exigía la urgente intervención de la administración competente”.

“Estamos seguros de que, tras nueve meses como máxima responsable del cuidado y conservación del patrimonio cultural andaluz, acometerás tus compromisos con la defensa de este excepcional tesoro arquitectónico andalusí llamado Mezquita de Córdoba”, le solicitan.