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El retraso del congreso del PSOE aplaza el pulso entre Sánchez y Díaz

Los socialistas tenían previsto celebrar su cónclave el 21 y 22 de mayo

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo. FOTO: BERNARDO PÉREZ / VÍDEO: ATLAS

Pedro Sánchez marca, de nuevo, los tiempos del PSOE con su propuesta de aplazar el congreso de mayo para elegir al secretario general. La intención de la dirección socialista es no convocarlo “hasta la formación del Gobierno”, es decir, sin descartar que vuelva a haber elecciones en junio y se reproduzca el estancamiento político actual. El pulso con Susana Díaz, en caso de que la presidenta de Andalucía se postulase como alternativa a Sánchez, también quedaría postergado. El comité federal abordará el sábado el planteamiento de Ferraz de retrasar el cónclave a una fecha sin determinar.

La dirección del PSOE recalca que pulsó a las federaciones territoriales antes de plantear el aplazamiento del congreso. Y que se animó a hacerlo tras “constatar” que existía un “amplio consenso” en retrasarlo, argumenta un alto cargo socialista. Aunque fuera sine die. Es decir, que la revisión de las fechas para designar al secretario general —Sánchez, en el cargo desde julio de 2014, es el único que ha expresado públicamente que se presentará— se realizó tras consensuarlo con los líderes regionales del PSOE. No de manera unilateral. “Mi propuesta será acompasar los tiempos del partido con los tiempos de España (...) Será una decisión compartida con todos”, expresó Sánchez a EL PAÍS justo tras sus dos intentos de ser investido presidente.

Mientras el entorno de Sánchez apela a su “responsabilidad institucional” para demorar el congreso, los partidarios de que Susana Díaz presente su candidatura a la secretaría general sostienen que "está ganando tiempo”. Los detractores del secretario general creen que, con la propuesta de este lunes, sella implícitamente el camino al comité federal, como ya ocurrió con la consulta a la militancia del pacto con Ciudadanos. Pero lo que sobre todo reprochan es que el anuncio de retardar el congreso se produzca a 35 días del límite para formar Gobierno (2 de mayo). De lo contrario, el 26 de junio habrá elecciones.

El sector crítico con Sánchez cree que lo idóneo habría sido que las fechas del congreso se hubieran revisado poco después de las dos sesiones de investidura de Sánchez del 2 y 4 de marzo. Desde entonces, la inconveniencia de llevar al partido a un congreso, siempre fuente de divisiones, ha ido madurando tanto en la dirección nacional como en las federaciones territoriales. La opinión extendida en Ferraz, sede central socialista, es que Sánchez pierde parte de la ventaja de la que disfrutaba con la modificación de las fechas del congreso. “Nadie más se presentaría en plenas negociaciones para formar Gobierno”, argumenta un dirigente con peso en el partido.

El comité federal del 30 de enero acordó que la elección del secretario general fuera el 8 de mayo. El congreso tendría lugar los días 21 y 22 del mismo mes. Los candidatos que quisieran postularse debían, según el calendario vigente hasta este lunes, hacerlo entre el 11 y el 14 de abril para concurrir en unas primarias abiertas a los casi 200.000 militantes.

Otro periodo electoral

Las fechas de mayo no fueron elegidas por Ferraz, que prefería celebrar el congreso tres semanas después. El periodo acordado en el comité federal celebrado en enero lo defendieron federaciones como las de Andalucía, Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha, Valencia y Extremadura. Los territorios que coincidieron con la dirección del partido fueron País Vasco, Cantabria, Baleares, Castilla y León, Galicia y Madrid, los mismos que tras los resultados del 20-D se postularon del lado de Sánchez.

La víspera del comité federal de enero, el secretario de Organización, César Luena, planteó que las bases del PSOE votaran el último fin de semana de mayo. A su vez, el congreso en el que se ratificaría al secretario general quedaría para el 19 de junio. Los detractores de la propuesta del número dos de Sánchez expresaron entonces que, de repetirse las generales, el congreso coincidiría con un nuevo periodo electoral. Por entonces todavía no había una fecha tope para la formación del Gobierno. El reloj echó a andar a principios de marzo con la primera investidura sin éxito de Sánchez.

Técnicamente, el 39 congreso del PSOE tendría que haberse celebrado en febrero. La volatilidad de la política nacional —este martes se cumplen 100 días con un Gobierno en funciones— afectó al funcionamiento interno de los socialistas. Las diferencias dentro del PSOE alcanzaron su punto álgido a finales de diciembre, cuando algunos dirigentes autonómicos reclamaron que el congreso se celebrara en febrero, de acuerdo con los preceptos del partido. Distintos barones críticos con Sánchez creían entonces, como ahora, que no podía repetir como cabeza de cartel en unos hipotéticos nuevos comicios.

Andalucía evita dar un paso al frente

RAÚL LIMÓN, Sevilla

El PSOE andaluz no va a dar el paso al frente ni sobre la decisión de aplazar la elección de secretario o secretaria general y la celebración del congreso en mayo ni para posicionar a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, en la carrera por la sucesión de Sánchez. El secretario de Organización socialista en Sevilla, Juan Cornejo, ha afirmado este lunes que esperarán a escuchar las explicaciones y argumentos de la dirección y el resto de federaciones para posicionarse y que será Díaz quien confirme sus aspiraciones. Solo se ha limitado a afirmar que es "lógico y normal" que en el partido y entre los dirigentes "miren" y "señalen" a la presidenta de la Junta como opción para liderar el partido.

El PSOE andaluz no va a tomar la bandera sobre la decisión federal del partido de aplazar la elección del líder y la convocatoria del congreso, que se debía celebrar el 21 y 22 de mayo, según se acordó el pasado diciembre. "Vamos a esperar a todas las explicaciones. Hay que escuchar", ha argumentado Cornejo.

Tampoco ha querido el PSOE de Susana Díaz dar por hecho que esta optará a la dirección del partido. En este sentido, Cornejo ha reiterado que ella "nunca ha manifestado sus aspiraciones", aunque entiende como normal la persistencia de rumores. "Será ella quien lo diga, pero ese momento no ha llegado", ha zanjado.

Cornejo ha evitado en todo momento cuestionar el liderazgo de Sánchez, de quien ha dicho que "hace todo lo que puede". El dirigente andaluz ha calificado los tres meses transcurridos desde las elecciones como "100 días de fracaso", pero no los ha atribuido al candidato socialista sino a Podemos, partido al que ha reclamado "cordura y humildad" para cerrar acuerdos.

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