Garzón llama a crear un “movimiento político y social” que supere a IU

El candidato a liderar la coalición presenta su proyecto para la XI Asamblea

Plantea recuperar la soberanía económica aunque eso suponga la expulsión de la UE

Sin titulo El portavoz parlamentario de IU, Alberto Garzón, en el Congreso. EL PAÍS

Alberto Garzón ha plasmado por escrito el proyecto que quiere para Izquierda Unida si logra ser elegido nuevo coordinador general de la coalición en la XI Asamblea federal del partido, que se celebra el próximo mes de junio. El portavoz parlamentario de IU desarrolla en la ponencia que ha presentado junto a su candidatura –la favorita- las líneas maestras de su plan político, que pretende modernizar la federación de izquierdas para que esta sea superada a su vez "en el proceso constituyente de un movimiento político y social” que sea capaz “de articular una herramienta más potente y más amplia". Garzón llama a participar en ese movimiento a partidos, activistas y colectivos sociales, unidos en torno a un programa político común.

"Una IU para un nuevo país. Construyendo un movimiento político y social socialista, feminista y ecologista” es el título de su ponencia, de treinta páginas, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, que declara que su aspiración es “construir el socialismo en el siglo XXI”, toda vez que “el capitalismo no es reformable en un sentido positivo para la mayoría social”. La propuesta de Garzón pasa también por instaurar una República, consagrar el derecho de autodeterminación de los pueblos en España y realizar una auditoría de la deuda y una quita, dentro de la oposición a una Unión Europea que el ejemplo griego ha certificado que es “irreformable e incompatible con la soberanía de los pueblos y con cualquier tipo de política social transformadora”.

“Las estructuras de la UE están diseñadas por y para los intereses del capital financiero”, sostiene el documento, especialmente crítico con la Unión de los 28. “Es absolutamente imprescindible que, llegado el momento, estemos dispuestas a asumir las consecuencias que una política de soberanía económica y en favor de los intereses de las clases populares pueden acarrear como la expulsión de nuestro país de la Unión Europea”, añade.

Izquierda Unida cumple ahora tres décadas en crisis casi permanente, agudizada desde la aparición de Podemos. Un partido surgido, según su propio análisis, al socaire de su incapacidad para canalizar la frustración social, y que le arrebata al menos un tercio de su electorado. Pero Podemos, dice Garzón en su ponencia, “es lo de menos: la gran pregunta que nos debemos hacer es si, a partir de ahora, vamos a tener el coraje político e intelectual para superar nuestras limitaciones y conseguir los objetivos estratégicos que llevamos defendiendo desde hace treinta años”. La coalición de izquierdas ha experimentado un repunte en las encuestas el último mes y medio a cuenta del desgaste de Podemos por su papel en la negociación de investidura, según los expertos.

El texto hace autocrítica. “IU se ha convertido cada vez más en una maquinaria electoral que ha dedicado su actividad política y la mayoría de sus recursos y estructuras a los hitos electorales”, dice. “Las estructuras de la organización se han burocratizado como en cualquier partido político clásico. Eso ha convertido IU en una organización lenta, burocrática e inmovilista en su proclamada refundación”, prosigue en referencia a la llamada “refundación” que el partido promovió en 2008 y que nunca concluyó.

Ahora el equipo de Garzón utiliza la metáfora de la “metamorfosis” de IU. En ese proceso, la Asamblea federal de la coalición que se celebra en junio sería todavía la crisálida. La mariposa, el nuevo "sujeto político" vendría después, pero primero la coalición debe modernizarse y prepararse.

La propuesta del candidato lo explica así: “Nuestra vocación es la de participar en el proceso constituyente de un movimiento político y social que recoja lo mejor de nuestra tradición y nuestra cultura, la experiencia acumulada y sea capaz de articular una herramienta más potente y más amplia a partir de las premisas anteriormente señaladas. No obstante, no nos corresponde abrir ese proceso, al menos no en exclusiva. Izquierda Unida se pone a disposición para participar en él y llevarlo a buen puerto”. Se trataría de un espacio “que potencie y coordine el trabajo y la acción de partidos, corrientes de opinión, activistas, redes y colectivos sociales, unidos”. El texto no cita a Podemos ni a otras fuerzas, pero es evidente que el emplazamiento se dirige sobre todo al partido de Pablo Iglesias, con quien IU ya trató de llegar a un acuerdo electoral antes de las elecciones generales.

El objetivo, por tanto, es llegar a alumbrar ese “bloque social y político” o “movimiento político y social”, pero mientras se construye, lo que llevará tiempo y no se quiere hacer depender de las citas con las urnas, la estrategia seguirá siendo reforzar la colaboración electoral con otras formaciones. “Debemos seguir siendo los más consecuentes defensores de la unidad de la izquierda en un frente electoral que pueda obtener la victoria en las urnas. Pero vamos más allá, queremos una unidad estable, conquistar un frente que agrupe las fuerzas transformadoras”, dice Garzón.

Avanzar en la más amplia "unidad popular", en un sentido completo y no sólo electoral, y en el próximo ciclo político, propone el diputado y probable nuevo líder de IU antes del verano si no se repiten las elecciones. La coalición ya intentó la alianza con Podemos y otras fuerzas como Equo antes de las generales del 20 de diciembre. El acuerdo no fue posible porque Podemos no quiso llegar a un pacto estatal, e IU concurrió a los comicios junto a una plataforma ciudadana surgida en paralelo, llamada Unidad Popular. Equo, por su parte, se integró en Podemos.

Garzón e Iglesias ya han hablado en privado de la posibilidad de explorar una alianza si hay repetición electoral, como publicó este periódico el pasado día 21. No obstante, de momento el líder de Podemos solo ofrece la integración del diputado y otros miembros de IU en sus listas, una posibilidad que Garzón rechaza. Algunas encuestas recientes han apuntado a que una lista conjunta de IU y Podemos podría dar el sorpasso al PSOE de Pedro Sánchez. La coalición de izquierdas obtuvo 923.000 votos el 20-D frente a los cinco millones de sufragios del partido de Iglesias junto a sus alianzas.

IU intentará de nuevo el acuerdo , pero “siempre que se den las condiciones que aseguren el reconocimiento de la identidad de nuestro proyecto político y un suficiente espacio programático común”, señala la ponencia de Garzón, que también apuesta por que el pacto sea de ámbito estatal “y no táctica y desigual territorialmente”, como en principio quiere Podemos.

No hay miedo a superar al partido por un proyecto más amplio y, aunque no se cita en el documento, a que la nueva formación resultante del encuentro con otros acabara con las siglas de IU. “La tarea de la nueva dirección será la de acometer profundos y ambiciosos cambios para adaptarse a las necesidades de las clases populares. Ello se traduce en constituir una organización más ágil, rápida, democrática y eficaz que trabaje para conformar un verdadero movimiento político y social que vaya más allá de IU”, apunta Garzón. “En este sentido, la IU resultante de la XI Asamblea debe ser una organización en transición hacia un nuevo movimiento anticapitalista, ecologista y feminista que esté volcado en los conflictos sociales y que sea, ante todo, un verdadero movimiento político y social”, concluye.