Rajoy apenas ha despachado en persona con el Rey desde las elecciones

El proceso de investidura ha distanciado al presidente de Felipe VI

La reina Letizia, en presencia del Rey y el embajador de Bégica, Pierre Labouverie, firma en el libro de condolencias en la residencia del embajador. EFE

El Rey y el presidente mantienen habitualmente un despacho semanal y en anteriores ocasiones, el hecho de que el Gobierno estuviera en funciones no ha interrumpido esos encuentros. Pero Mariano Rajoy apenas ha despachado en persona con Felipe VI desde las elecciones del pasado 20 de diciembre. Ni La Moncloa ni la Casa del Rey quisieron confirmar este miércoles cuándo fue su último despacho en La Zarzuela, pese a que otras veces han difundido incluso fotografías del mismo. La Casa del Rey insiste en que el jefe del Estado y el del Ejecutivo mantienen “contacto telefónico”.

“No he hablado con el Rey, pero está perfectamente informado”, reveló el presidente en funciones, Mariano Rajoy, el martes a las 12 del mediodía, casi cuatro horas después de los atentados en Bruselas. Preguntada al respecto, La Zarzuela informó más tarde de que ambos habían hablado, pero no especificó cuándo. El pasado 13 de noviembre se informó de la conversación entre Rajoy y Felipe VI muy poco después de los ataques en París. Esas horas de diferencia entre ambas llamadas son una muestra de cómo se ha enrarecido la relación entre el Gobierno y la Corona desde que el primero está en funciones.

La Constitución atribuye al Rey el “ser informado de los asuntos de Estado”. Para ello puede asistir a sesiones del Consejo de Ministros y suele mantener un despacho semanal con el jefe del Ejecutivo. Ni La Zarzuela ni La Moncloa han querido confirmar a este periódico cuándo fue el último, alegando que nunca se informa de los mismos. En realidad, sí lo han hecho en alguna ocasión, difundiendo incluso fotografías, como el pasado noviembre, cuando Rajoy y Felipe VI dedicaron ese despacho semanal casi por completo al desafío soberanista catalán.

Rajoy y Felipe VI apenas han despachado en persona desde las elecciones del pasado 20 de diciembre, aunque fuentes de la Casa del Rey insisten en que ese contacto puede ser “telefónico”. La relación empezó a enfriarse el 22 de enero, cuando La Zarzuela explicó en un comunicado que Rajoy había declinado el ofrecimiento del Rey para la investidura — pese a que el día anterior había dicho que “evidentemente” se presentaría— y se enrareció aún más a partir del 2 de febrero, cuando el Monarca se lo ofreció al secretario general del PSOE, pese a que en el PP muchos confiaban en que no propusiera a nadie y les diera más tiempo. En el debate de investidura fallida, Rajoy denostó el proceso (“farsa”, “vodevil”) y acusó al líder socialista de haber engañado al Rey, es decir, sugería que Felipe VI se había dejado engañar por Pedro Sánchez.

Poco antes de ese debate, Rajoy ya hablaba de nuevas elecciones ante el primer ministro británico, David Cameron. El Gobierno se ha colocado en ese escenario y alega, para no someterse al control parlamentario, que no tienen “capacidad política” y que la pretensión de los grupos que piden la comparecencia de ministros o sesiones de control es “hacer oposición al PP”. En ese contexto, Rajoy programa actos con un formato y un mensaje parecidos a los de la pasada campaña electoral. El martes, tras los atentados, a la misma hora que decía que no había hablado con el Rey, se resistía a cancelar un acto de partido en Ayamonte (Huelva). Finalmente, el PP informaba de un cambio en la actividad prevista: Rajoy mantenía el viaje, pero para hacer allí una "declaración institucional". El presidente en funciones defendió la unidad de los demócratas a 662 kilómetros de La Moncloa mientras los partidos estaban reunidos por el pacto antiyihadista en la sede del Ministerio del Interior.

El Monarca reduce de 20 a 3 sus discursos

Natalia Junquera

La interpretación que el Gobierno hace de sus cometidos al estar en funciones ha tenido consecuencias para la Corona. Desde el mensaje de la pasada Navidad, Felipe VI ha pronunciado solo tres discursos frente a los 20 en el mismo periodo del año pasado. Y, además, se han cancelado cuatro viajes del Rey: a Arabia Saudí, Reino Unido, Japón y Corea del Sur. A La Zarzuela le duele especialmente el segundo, porque hacía tres décadas del último e Isabel II solo organiza dos visitas de Estado al año. También se ha cancelado la tradicional recepción al cuerpo diplomático.

El rey Juan Carlos tuvo más actividad con otros Gobiernos en funciones. En abril de 1996 visitó la OTAN en Bruselas con dos ministros socialistas nueve días antes de la investidura de José María Aznar, que había ganado las elecciones el 3 de marzo. Y en 1982 el Rey incluso presidió la sesión de apertura de las Cortes antes de que Felipe González fuera investido presidente del Ejecutivo.