España no logra frenar la tuberculosis al nivel de los grandes de la UE

El país reduce cada año el número de casos, pero no ha conseguido asemejarse aún al grupo en cabeza de los Veintiocho con menor tasa de incidencia

Bacterias de la tuberculosis.

En la lucha contra la tuberculosis, España conduce en la buena dirección, pero aún le queda camino por recorrer. Aunque los indicadores evidencian que el número de casos se reduce —en 2014 se notificaron 5.018, frente a los 6.019 de 2012, según los informes del Centro Nacional de Epidemiología—, el país se resiste a dar el salto al grupo de naciones europeas con menor tasa de incidencia de esta enfermedad. "Seguimos teniendo cifras sensiblemente superiores a los países de nuestro entorno, pero en los últimos años estamos reproduciendo el modelo de los más desarrollados", recalca Javier García Pérez, coordinador del área de Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Toráxica (SEPAR) ante el Día Munidal de la Tuberculosis que se conmemora este jueves.

"En España, los casos de tuberculosis se han reducido casi a la mitad desde el año 2000", asegura  Alberto García-Basteiro, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), España registró en 2014 una tasa de 10,85 afectados por cada 100.000 habitantes. Un indicador que mejora respecto al año anterior, cuando se fijó en 12,04, y que se sitúa ya muy lejos de 2008, cuando era del 18,02. Aún así, mantiene valores similares a los de Reino Unido (11) y Grecia (11,7). Y se encuentra a bastante distancia de los Estados que encabezan el ranking como Holanda (4,89), República Checa (4,89), Alemania (5,56), Dinamarca (5,69) y Francia (7,36).

"El análisis de los datos permite afirmar que la incidencia de la enfermedad en España está reduciéndose, pero a un ritmo inferior al deseable para llegar a eliminarla", recalca el Centro Nacional de Epidemiología en su último balance anual, donde se identifican algunas deficiencias: entre otras, que el nivel de satisfacción de los tratamientos no alcanza los objetivos marcados a escala internacional. Así como que existe una necesidad de mejorar en el diagnóstico precoz, la detección de grupos de riesgo y la cobertura sanitaria universal. "Todo ello requiere de un compromiso político", apostilla el estudio.

En ese sentido, García Pérez marca las tres grandes reformas que, en su opinión, permitirían acelerar la lucha contra la tuberculosis: suprimir el decreto 16/2012 —aprobado por el PP y que excluyó del sistema sanitario a los inmigrantes irregulares—; elaborar un Plan Nacional contra esta enfermedad; y distribuir gratuitamente los fármacos que la combaten "que son, además, tratamientos muy baratos", remacha el representante de SEPAR.

Ceuta y Melilla, puntos de especial atención

El ECDC considera a España un país de baja incidencia de la tuberculosis. Pero, aún así, presenta varios puntos débiles. "Es una enfermedad infecciosa —"la que más mata en el mundo", según Médicos Sin Fronteras (MSF)—, con un gran componente social. Sus aliados históricos son la marginación, la pobreza, la desnutrición y el hacinamiento", apunta García Pérez, que detalla cómo eso ha provocado que tenga una mayor incidencia en localidades con una elevada presencia de inmigrantes con escasos recursos. Es el caso de Ceuta y Melilla, donde se registraron en 2014 más de 27 y 31 casos por 100.000 habitantes, respectivamente. Una tasa que duplica prácticamente a la comunidad autónoma que se presenta como inmediato perseguidor: Galicia (15,62).

Características de la enfermedad

  • La tuberculosis la causa una bacteria que destruye el tejido pulmonar y se trasmite a través del aire al toser o estornudar.
  • La enfermedad se ceba, sobre todo, con los más pobres, ya que tiene como caldo de cultivo ideal la falta de salubridad y ventilación. Además, el riesgo de infección es mayor para personas con el sistema inmunitario dañado, como pacientes que sufren VIH, desnutrición, diabetes o consumidores de tabaco.

"Con la inmigración masiva reciente observada en diversas partes de España, sobre todo a partir del año 2000, el declive [de los casos de tuberculosis] se atenúa a la par que los porcentajes de casos en inmigrantes aumentan", apunta un artículo de la Revista Española de Salud Pública titulado Tuberculosis e inmigración en España, firmado por cinco integrantes del Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, de la Agència de Salut Pública de Barcelona; y de la Fundación Respira. Por ello, sentencian estos analistas, la facilitación de la tarjeta sanitaria a los sin papeles "es importante". "Cuando ha habido restricciones se han dado casos graves, como el observado en Mallorca con una persona de origen subsahariano que falleció sin adecuada atención médica", apostilla, en referencia al fallecimiento en 2013 del senegalés Alpha Pam.

"Además, a pesar del descenso que constatan las cifras oficiales, los expertos estimamos que existen muchos más pacientes de los que se declaran oficialmente", concluye García Pérez, que explica que este tipo de población desfavorecida recurre a una red asistencial que evita notificar sus casos —a raíz de que quedaron excluidos del sistema asistencial—. "En España, un tercio de los casos detectados son en inmigrantes", incide SEPAR.