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Izquierda Unida repunta a costa del desgaste de Podemos

La coalición sube cuatro puntos en las encuestas, por casi cinco que pierde el partido de Pablo Iglesias. Los expertos ven trasvase de votos

Las estrategias de Podemos e Izquierda Unida- Unidad Popular en las negociaciones poselectorales están impulsando al partido de Alberto Garzón, que, con sus actuales dos escaños, sube cuatro puntos en las encuestas, por casi cinco que pierde la formación de Pablo Iglesias (con 65 diputados). Los expertos ven un trasvase de votos entre ambos. Garzón cree que Podemos acusa el haber gestionado su crisis como un “partido clásico".

El portavoz parlamentario de IU enseña en su teléfono móvil las estadísticas de un vídeo sobre los refugiados que ha publicado recientemente en Facebook, con más de 700.000 reproducciones. Y hay un comentario, que es el más valorado, con más de un millar de “me gusta”, que dice: “He votado a Podemos, pero si se repiten las elecciones lo haré a IU”.

El dirigente de la coalición de izquierdas reconoce que antes de las elecciones el dominante era otro. “Me decían: ‘Vete a Podemos”. Tres meses después de los comicios, la tendencia ha cambiado, y el apoyo al partido de Iglesias se desgasta por su “actitud brusca” en la negociación de investidura, según los expertos, frente a la postura “dialogante” de IU. Alrededor de un 10% de los votantes de Podemos el 20-D votaría hoy a Izquierda Unida, según Metroscopia.

“Desde hace un mes y medio se observa la tendencia ascendente de IU, también por indicadores como la excelente valoración de Garzón como líder político: es el segundo mejor evaluado, por detrás de Albert Rivera (Ciudadanos)”, explica Francisco Camas, investigador de Metroscopia. “Pablo Iglesias está, por su parte, en su peor momento, en algunas encuestas peor incluso que Mariano Rajoy”, apunta Camas. El analista señala que “una décima parte de los votantes de Podemos votaría ahora a IU, otra parte se refugia en la abstención y hay una que está recuperando el PSOE”.

“Que no mareen la perdiz”

El diputado de IU Alberto Garzón está a la espera de que Podemos le conteste a su petición de una reunión bilateral. El objetivo no es otro que tratar de resucitar la llamada mesa a cuatro de las formaciones de izquierdas —PSOE, Podemos, IU y Compromís— para la búsqueda de un acuerdo de Gobierno, que el dirigente de izquierdas impulsó y que solo logró reunirse una vez el pasado 22 de febrero.

El parlamentario se felicitó ayer de que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el del PSOE, Pedro Sánchez, vayan a mantener un encuentro próximamente —aún sin fecha—, aunque les reclamó honestidad. “Les pido que no mareen la perdiz. Que se llegue a los acuerdos que se pueda llegar, pero que si no es posible que se diga a la ciudadanía”, reclamó.

Garzón suele recordar que costó 63 días sentar en la misma mesa a socialistas y Podemos y que el partido de Pablo Iglesias tardó solo dos en levantarse (entre medias el PSOE cerró el acuerdo con Ciudadanos). El diputado seguirá intentando evitar la repetición de las elecciones: “No nos rendimos”.

Las encuestas publicadas este mes de marzo por diversos institutos de opinión reflejan esa tendencia al alza: salvo en uno de siete sondeos considerados, la intención de voto de IU sube, hasta casi el 8% que le atribuye Simple Lógica o el 7% de MyWorld. En las pasadas elecciones generales, IU obtuvo casi su peor resultado, con un 3,7% de los votos y la pérdida de nueve escaños. Al mismo tiempo, Podemos va a la baja en todos; Metroscopia o MyWorld, las que más bajo resultado le otorgan, le dejan en el 16,8% o 15,9% de los votos respectivamente, desde el 20,7% que logró el 20-D.

“En el proceso de negociación IU ha jugado bien sus cartas. Podemos, sin embargo, ha aparecido demasiado brusco, con un lenguaje bronco que va más a reforzar a su núcleo de votantes que a expandir su base electoral”, opina el politólogo Pablo Simón, del colectivo Politikon. El analista cree que, con su propuesta de mesa a cuatro, Garzón mostró un “perfil negociador” que contrasta con la actitud de Podemos, que ha traslucido “falta de voluntad para llegar a un acuerdo”.

El propio Garzón considera que se le está reconociendo la “coherencia”. “La gente quiere un Gobierno de izquierdas y tampoco le gusta la crispación”, opina. Pero no obvia las críticas a la gestión de Podemos de sus problemas internos. “Está actuando como un partido clásico, gran parte de nuestros votantes se fue a Podemos pensando que serían distintos por ser una cosa nueva. Pero cuando Pablo Iglesias dice que no quiere facciones, está diciendo que no quiere críticas”, considera. El dirigente de IU mantiene una buena relación con el partido, pero asegura: “Podemos ya no provoca la misma ilusión. Para muchos ya es un partido más”.

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