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Fallecen 13 estudiantes extranjeras al volcar un autobús en Tarragona

El vehículo ha chocado con un turismo en la AP-7 a la altura de Freginals. El consejero de Interior señala "factores humanos" como posible causa del accidente

Una excursión desde Barcelona a las Fallas de Valencia acabó de la peor forma posible para las 13 estudiantes extranjeras que fallecieron en la mañana de ayer en un accidente de autocar en la autopista AP-7 en Freginals (Tarragona). El accidente, que también dejó 44 heridos —nueve de ellos graves—, ocurrió minutos antes de las seis, cuando el chófer dio un “volantazo”, atravesó la mediana de la autopista y volcó, colisionando con otro vehículo que venía en sentido contrario. “Un error humano” es la causa del siniestro, según la Generalitat y el Gobierno.

El autobús siniestrado formaba parte de una expedición de cinco vehículos de Autocares Alejandro, una empresa de Mollet del Vallès (Barcelona). Habían sido contratados por varias universidades catalanas para cubrir un viaje de ida y vuelta de Barcelona a Valencia. Las universidades Pompeu Fabra, Politécnica, Autónoma y Universidad de Barcelona habían programado una visita relámpago a las Fallas dirigida a los alumnos extranjeros que cursan estudios del programa Erasmus en la ciudad catalana.

A las cuatro de la madrugada partieron desde Valencia y, tras dos horas de trayecto, a la altura del kilómetro 333, sufrieron el grave accidente. El siniestro tuvo lugar en un largo tramo recto que desemboca en una ligera curva hacia la derecha. El autocar chocó contra la valla exterior y, tras un fuerte volantazo del chófer, dibujó un trompo sobre el asfalto y quedó volcado lateralmente sobre la mediana. Un turismo que bajaba en dirección sur chocó de frente contra la parte posterior del autocar e impactó de lleno. Los dos ocupantes del turismo quedaron heridos, igual que otros 44 pasajeros del autocar, tres de ellos en estado crítico. Dieciséis salieron ilesos. Entre estos se incluye el chófer, que dio negativo en las pruebas de alcohol y drogas. Los 13 que quedan hasta completar los 61 que viajaban en el vehículo, fallecieron. Todas las víctimas mortales son mujeres, según confirmó el departamento de Interior de la Generalitat a primera hora de la tarde.

Diecisiete forenses

Los jóvenes estudiantes eran en su mayoría extranjeros. Perú, Bulgaria, Polonia, Irlanda, Holanda, Bélgica, Palestina, Japón, Ucrania, República Checa, Nueva Zelanda, Reino Unido, Italia, Hungría, Alemania, Suecia, Turquía, Grecia, Finlandia, Noruega y Suiza fueron los países de origen confirmados durante la tarde por la Dirección General de Protección Civil de la Generalitat. También había dos pasajeros de nacionalidad española.

La identificación de las víctimas se alargó durante horas. Diecisiete médicos forenses se desplazaron hasta Tortosa. Dos especialistas en odontología forense fueron movilizados para facilitar el reconocimiento de los cuerpos, algunos de ellos muy deteriorados como consecuencia de la violencia del impacto. Las autoridades no quisieron dar ningún dato sobre los fallecidos hasta completar las tareas de identificación.

El autocar siniestrado formaba parte de un convoy de cinco vehículos. Era el último del grupo. Identificar a las víctimas fue especialmente complicado porque muchos estudiantes habían cambiado de autocar en el viaje de vuelta para juntarse con otros amigos. Nadie sabía quién iba exactamente en cada uno de los autocares. El grupo había salido de Barcelona el sábado a las 6.15 rumbo a Valencia. Pasaron toda la jornada en las Fallas hasta que salieron de nuevo rumbo a la capital catalana sobre las cuatro de la madrugada.

Desde el primer momento los investigadores apuntaron a un posible “error humano” como causa del accidente, ya que el vehículo solo tenía tres años y todos los papeles y revisiones en regla.

Poco después del accidente, el Hotel Corona de Tortosa se habilitó como centro de coordinación. Repartidos en salas de reuniones de la planta baja los equipos de asistencia psicológica trataban a los jóvenes que no habían sufrido heridas físicas de gravedad. Allí, el mismo hotel que en julio de 2009 ya sirvió de base de centro de mando durante el incendio de Horta de Sant Joan en el que murieron cinco bomberos, todo eran atenciones para los supervivientes. “Están en estado de choque”, informaron los psicólogos que les socorrían. Una de las preocupaciones del personal era encontrar “un cargador de iPhone 6”. Los jóvenes necesitaban contactar con sus familias.

Banderas a media asta

La Generalitat organizó también un dispositivo en el aeropuerto de Barcelona para acoger e informar a los familiares de los estudiantes fallecidos que llegaban desde varios países. Nada más llegar, estas personas eran trasladadas a Tortosa para colaborar en las labores de identificación de las víctimas o contactar con los heridos.

Horas más tarde comenzaron a llegar los mensajes de condolencia. El rey Felipe VI llamó ayer por la mañana al presidente catalán, Carles Puigdemont, quien declaró dos días de luto y suspendió el viaje que tenía previsto realizar a París. También el presidente de la Generalitat valencia, Ximo Puig, contactó con Puigdemont. Las banderas de la Universidad de Barcelona, donde estudiaban la mayoría de fallecidos, ondean a media asta en señal de duelo. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, aseguró que la ciudad está “impactada” por el suceso.

Carles Puigdemont, y el rector de la Universidad de Barcelona (UB), Dídac Ramírez, encabezarán hoy un acto de cinco minutos de silencio ante el edificio histórico de la universidad. También estará presente la alcaldesa de Barcelona.

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