Iglesias retrocede en Madrid y en las provincias donde acude en solitario

Ciudadanos adelanta a Podemos y logra arañar el tercer escaño en las circunscripciones pequeñas

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Los españoles no se arrepienten de haber quebrado con su voto el bipartidismo y se muestran dispuestos a reproducir un resultado similar al del 20-D si se celebraran nuevas elecciones. Pero tres meses de bloqueo político han provocado intercambios significativos si se analizan con detalle circunscripciones clave, como hace la encuesta de Metroscopia elaborada para EL PAÍS, que este domingo publicará con las cifras de reparto de escaños. Podemos pasa en Madrid de segunda a cuarta fuerza y se debilita en aquellas provincias donde se presenta en solitario, sin la ayuda de aliados territoriales.

Los sociólogos utilizan la metáfora del bizcocho: su apariencia externa puede engañar, y es necesario introducir la varilla para saber si se ha hecho bien por dentro. Metroscopia se centra en esta encuesta en las cinco circunscripciones más pobladas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Alicante), que aportan 106 de los 350 escaños del Congreso. Y analiza también otras cinco provincias menores (Pontevedra, Burgos, Valladolid, Badajoz y Teruel) que representan entornos sociodemográficos estadísticamente distintivos, aunque solo representen un total de 25 escaños.

Sin que el resultado sea extrapolable a unas elecciones generales, porque el estudio es incompleto, la estimación de voto de estas 10 provincias confirma la tendencia apuntada en anteriores encuestas: PP y PSOE se mantienen en primera y segunda posición respectivamente, ligeramente por debajo de los resultados que obtuvieron el 20-D. Podemos y Ciudadanos intercambian posiciones. Los electores parecen premiar la actitud mostrada por Albert Rivera durante estos tres meses de bloqueo político y le sitúan en el tercer puesto, con un incremento significativo de escaños.

La formación de Iglesias retrocede a un cuarto lugar, pero es significativo comprobar dónde se produce de modo más acentuado este descenso.

En Madrid, la provincia donde el partido emergente ha sufrido su mayor crisis organizativa hasta la fecha, que se ha saldado con una cascada de hasta 10 dimisiones de su dirección territorial, Podemos pasa de la segunda a la cuarta posición. Sus apoyos regresarían al PSOE, y especialmente a Unidad Popular (IU), que suben en número de votos respecto a diciembre.

La popularidad de la alcaldesa Ada Colau en Barcelona logra sin embargo que la confluencia En Comú Podem se mantenga como favorita de los electores e incluso incremente en unas décimas su apoyo. Lo contrario ocurre sin embargo en Valencia, donde la unión de Podemos y Compromís, cuyo buen resultado le sirvió para ser determinante en un Gobierno de coalición con el PSOE (el “Gobierno a la valenciana” que Iglesias quiere para España), pierde escaños a favor de Unidad Popular.

En Sevilla, donde Podemos se presenta en solitario y donde se aloja el ala más dura de la formación, liderada por Teresa Rodríguez, el partido se mantiene fuerte, pero se ve superado por Ciudadanos.

Pontevedra es una muestra clara de que la fuerza de las confluencias puede ser mayor en sus territorios que la marca Podemos. En Marea se mantiene fuerte, aunque crezca Ciudadanos, pero sus posibilidades de desbancar al PP y gobernar solo pasan por una unión con los socialistas.

Badajoz, Valladolid, Burgos o Teruel revelan un dato significativo: el auge de Ciudadanos permite a esta formación aspirar a esos escaños que, tradicionalmente por la ley D´Hondt, se repartían entre el PSOE y el PP o acababan en saco roto.