Errejón dará la batalla en Podemos por un partido abierto y plural

El 'número dos' de la formación se borró de los focos públicos tras la destitución de su mano derecha

Íñigo Errejón (izquierda) y Pablo Iglesias, en el Congreso el pasado martes. ULY MARTÍN / ATLAS

Íñigo Errejón prepara su respuesta a Pablo Iglesias en silencio. El número dos de Podemos se borró de los focos públicos para mostrar su rechazo a la destitución de Sergio Pascual, su mano derecha, por parte de Iglesias. No obstante, Errejón está dispuesto a dar la batalla por un modelo de partido transversal, abierto y plural, que defienda un “proyecto de mayorías” frente a los planteamientos heredados del PCE, más centralizados aunque vinculados a los movimientos populares. Los dos dirigentes hablaron el miércoles, según Irene Montero, aunque solo abordaron el próximo encuentro entre Iglesias, "abatido" y preocupado por lo que está pasando, y Pedro Sánchez.

A la destitución del responsable de Organización de Podemos, comunicada el pasado martes tras el pleno del Congreso de los Diputados, siguió en el partido la remodelación de algunos equipos técnicos. Se instaló el malestar en el sector cercano a Íñigo Errejón y a Sergio Pascual. Hubo un debate sobre cómo actuar. Algunos afines al secretario político de la formación plantearon una respuesta rápida a Pablo Iglesias. Finalmente, acabó imponiéndose la tesis más prudente. Esto es, trabajar en el medio plazo para que la crisis que se originó con una cascada de dimisiones en la Comunidad de Madrid no se convierta en un enfrentamiento personal y directo sino una disputa de carácter ideológico sobre la organización y el proyecto de Podemos.

En las filas del sector enfrentado a Iglesias se considera que la destitución de Pascual apunta a unos tics propios de la izquierda tradicional, jerárquica y vertical. Los dos principales colaboradores de Iglesias, Rafael Mayoral e Irene Montero, proceden del PCE. El sector de Errejón quiere evitar que Podemos se convierta en una especie de “PCE 2.0”, señala un diputado.

“Transversalidad”

Existe, además, otra batalla soterrada: se trata de saber si el sector de Iglesias quiere realmente negociar un Gobierno con el PSOE, como sí pretende el entorno de Errejón, o si sigue elevando la apuesta para que no quede más remedio que convocar nuevas elecciones.

La clave es el concepto de “transversalidad”, defendido por Errejón desde la asamblea fundacional de Vistalegre, celebrada hace apenas un año y medio. La carta que envió Iglesias a la militancia horas antes de comunicar a Pascual su destitución evita ese término, llama a regresar al espíritu fundacional del partido y contiene una enmienda a uno de los ejes centrales de la estrategia diseñada por Errejón. “El partido no es solo una máquina para desafiar la hegemonía del adversario”, señalaba Iglesias en referencia a la identificación de Podemos con una “maquinaria electoral”.

Para Errejón, en cambio, Podemos se enfrenta ahora a una encrucijada en la que debe decidir qué quiere ser de mayor: un partido hegemónico o una minoría de izquierdas. Lo expresa de manera clara Rodrigo Amirola, coordinador de la secretaría política, el departamento que dirige Errejón. “Hoy estamos en condiciones de afirmar que la transversalidad ha sido un éxito. La transversalidad no es un truco electoral, sino que forma parte del ADN de Podemos”, apunta en un artículo publicado por el Instituto 25-M, la fundación de Podemos. ¿Qué es esa transversalidad? Un ejemplo: “Creemos que evitar el riesgo de convertirnos en una organización clásica relegada al margen izquierdo del tablero pasa por comprender que no se puede construir pueblo sólo con los más castigados por la crisis”.

El debate sobre el futuro de Podemos ya ha empezado, y se comenzará a librar de verdad el primer fin de semana de abril.

Está previsto que Iglesias convoque el próximo consejo ciudadano, máximo órgano del partido entre asambleas, el 2 o el 3 de abril. En ese órgano se espera que proponga un nombre para sustituir a Sergio Pascual. Iglesias puede destituir, pero no nombrar. Esa elección debe ser refrendada por los miembros de la dirección, en la que se sientan 80 cargos elegidos en la asamblea de Vistalegre.

Iglesias, salvo sorpresa, avanzará el nombre de uno de sus cargos de máxima confianza, quizá el abogado Rafael Mayoral. En ese debate, quedarán claros los equilibrios del partido. Se jugará de alguna manera el futuro de Podemos, tanto en lo que respecta el modelo organizativo como el proyecto político de la formación. Errejón, tras la destitución de Pascual, no cuenta con los apoyos orgánicos suficientes para ganar numéricamente una batalla, pero es una de las voces más escuchadas y sí puede imponer un debate, como lo ha hecho en los últimos dos años, en los que ha sido jefe de campaña de todas las elecciones a las que ha concurrido Podemos desde las europeas de 2014.

Irene Montero, jefa del gabinete del secretario general, negó el jueves que Errejón vaya a tomar decisiones drásticas. “Ayer [por el jueves] mismo estuvo hablando con Iglesias, como parte normal del trabajo que estamos desarrollando en un momento en el que podemos retomar el contacto normalizado con el PSOE”, afirmó. El propio Iglesias dijo que sigue trabajando con él. El jueves, la secretaría política envió un argumentario: los temas principales eran las negociaciones con Pedro Sánchez y la voluntad del Congreso de ejercer pleno control al Gobierno.

Enmudecido en las redes sociales

El buscado silencio del secretario Político de Podemos, Íñigo Errejón, se hizo también patente en las redes sociales, que el número dos del partido suele usar con asiduidad.

Errejón no utiliza su cuenta de Twitter desde el miércoles, un día después de la destitución de su mano derecha. Su último mensaje es un vídeo de su primera intervención desde la tribuna del Congreso, y el anterior el que escribió Pascual tras su cese, que decía: “Dos años de dejarme la piel construyendo organización y participación popular. Sigo comprometido con el proyecto de mayorías para el cambio”.

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