Teresa Romero ante el juez: “Nadie sabía nada sobre el ébola”

La auxiliar de enfermería que superó el virus declara ante la juez que la formación no era obligatoria

"Nadie sabía nada sobre el ébola" cuando apareció en España en 2014, ha dicho hoy Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que se contagió con el virus de ébola mientras cuidaba en el hospital Carlos III de Madrid a un misionero español repatriado con esa enfermedad desde Sierra Leona. Lo ha hecho a las puertas de los juzgados de Plaza Castilla de Madrid, tras declarar ante la juez María Teresa Abad que los cursos de formación sobre el ébola no eran obligatorios para los profesionales que, como ella, tenían que atender a pacientes con el virus. "Cuesta creerlo, pero las cosas fueron así. Hubo escasa formación. La formación consistía en el día a día. Hubo algunas charlas. Pero no hubo formación específica", ha asegurado.

Romero ha declarado durante algo más de una hora y 45 minutos, en calidad de testigo y afectada, en el Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, que investiga si las autoridades sanitarias cometieron delitos contra la salud pública y contra la seguridad de los trabajadores durante todo el proceso de la crisis del ébola por no asegurar las medidas necesarias para evitar la transmisión de la enfermedad. 

La juez Abad ha reunido bajo la misma investigación varias denuncias —la primera de ellas hecha por 15 médicos del servicio de Medicina Intensiva del hospital de La Paz-Carlos III de Madrid en octubre de 2014— en un proceso que ha estado paralizado más de un año por diferencias de procedimiento entre los abogados y la magistrada y que, de momento, no tiene acusados con nombres y apellidos. En todo caso, el organismo último responsable de los servicios de salud madrileños en general y de estos hospitales en particular (Carlos III y La Paz) es la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. 

Un taller en el que no se puso el traje

Tras recabar información de la Inspección de Trabajo, que han entregado dos informes, y de la Consejería de Sanidad, la de Romero es la primera declaración que se toma en el procedimiento. El abogado Miguel Ángel Muga, que actúa en representación de las acusaciones particulares de los sindicatos CSIF y SAE y la asociación de médico AFEM, ha insistido en que la formación no era obligatoria. Romero, ha explicado, apenas recibió un taller en el que un facultativo del hospital de La Paz le explicó cómo ponerse el traje especial para evitar contagios, pero durante el cual en ningún momento se lo llego a poner la auxiliar.

Asimismo, Romero nunca recibió ningún curso específico de formación de los que se ofrecieron entre el mes de abril de 2014, cuando se empezó a pensar en la posible llegada del virus a España, hasta que la auxiliar se infectó en septiembre de ese mismo año. Además, las personas que vigilaban a los sanitarios cuando se ponían los trajes de seguridad no eran especialistas en riesgos laborales y, al menos en los primeros momentos, los habitáculos donde se cambiaban eran tan pequeños que no permitían estirar los brazos, siempre según las explicaciones de Muga sobre la declaración de Romero.

"He venido a ayudar, a aclarar toda la situación que he vivido en primera persona con el ébola", aunque revivir esa experiencia supone "llorar continuamente" había asegurado Romero la auxiliar a su llegada a los juzgados junto a su marido y a su abogado, José María Garzón. Este ha destacado que, teniendo en cuenta la "virulencia y mortalidad" del ébola, era imprescindible que se extremara la formación de los profesionales sanitarios para evitar contagios.

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