Barberá cambia de cara en su vuelta al Senado al conocer el expediente del PP

La exalcaldesa entró exultante en el Senado, pero torció el gesto al enterarse en el hemiciclo de la decisión de su partido. "Son cosas de los Estatutos", dijo resignada

Rita Barberá, este martes en el Senado. FOTO: LUIS SEVILLANO / VÍDEO: ATLAS

Llegó con la cabeza alta, sonriente, paladeando aún las últimas palabras de apoyo del presidente Mariano Rajoy. Rita Barberá se presentó ayer en el Senado, donde apenas se ha dejado ver este año, tras un enjambre de cámaras y micrófonos. La expectación era enorme, pero ella no quiso hacer declaraciones en la Cámara para no arriesgar el titular que buscaba en la rueda de prensa que había dado horas antes en Valencia, cuando anunció su disposición a declarar voluntariamente ante el juez que instruye el caso del posible blanqueo de capitales en el PP valenciano. “No me quiero esconder, pido respeto. Soy una profesional”, se limitó a decir la exregidora, licenciada en Periodismo. Se sentía “muy querida”. Eran las cuatro de la tarde. 

Dentro del hemiciclo regaló sonrisas a todos los fotógrafos, para que la imagen también fuera la de alguien que no se avergüenza de nada. Se dejó querer por sus compañeros de partido, que se acercaban a besarla y a charlar. Eso sí, no figura en la foto de familia que se hicieron los senadores del PP con motivo del primer pleno del Senado esta legislatura.

Previamente, había almorzado con otros parlamentarios valencianos, entre ellos el expresidente de la Generalitat Alberto Fabra; el mismo que hace unas semanas, preguntado por la delicada situación de Barberá —nueve de los 10 concejales valencianos habían sido imputados—, opinaba: “Es difícil de creer que no supiera nada”. Cuando Fabra pronunció aquellas palabras, la exalcaldesa no estaba presente.

En los pasillos del Senado, los mismos miembros del PP que hace unas semanas comentaban el daño que Barberá estaba haciendo a sus siglas, ayer, con ella cerca, se mostraron mucho más comedidos. Eran las seis de la tarde y hacía solo unas horas Rajoy se había quedado “tranquilo” con las explicaciones de la senadora. 

“Ha sido la mejor alcaldesa que ha tenido Valencia. Estoy convencido de que ella no está haciendo daño al partido porque quiere mucho al PP”, dijo Xavier García Albiol tras una larga charla con Barberá en el hemiciclo.

Preguntado por si creía que Barberá debía dimitir y si el partido estaba incómodo con su presencia en el Senado, el expresidente balear José Ramón Bauzá se limitó a decir: “Solo ella puede decidir si se va. Nosotros lo que hacemos es trabajar para los ciudadanos”.

Bauzá no quiso opinar sobre el absentismo de Barberá, que visitaba la Cámara la semana pasada —tras dos meses sin ir— para ordenar su despacho, pese a que ha seguido percibiendo puntualmente su sueldo de senadora y es miembro suplente de la Diputación Permanente y vocal en la comisión constitucional y de economía y competitividad de la Cámara alta.

Ayer, en el pleno, el móvil de Barberá requería cada vez más atención. Y en un momento de la tarde, le cambió la cara. De la sonrisa pasó a un gesto serio. Y empezó a salir fuera del hemiciclo para seguir haciendo llamadas. El PP acababa de abrirle expediente informativo por el caso Taula, apenas unas horas después de que Rajoy se hubiera manifestado satisfecho con sus explicaciones. Eran las 19.30 y Barberá supo que iba a terminar el día de una forma bien distinta de la que se había planteado por la mañana. Su partido le arrebataba el titular deseado —que declararía ante el juez— para sustituirlo por otro que no esperaba —el expediente—. Y aún debía quedarse un buen rato más en el Senado. Su jornada se alargó hasta pasada la medianoche por el debate de tres mociones: sobre la unidad de España, la defensa de las Diputaciones (ambas aprobadas), y sobre la paralización de la Lomce (rechazada). Preguntada al salir sobre su expediente, dijo, resignada: “Son cosas de los estatutos. Punto final”.

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