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La interinidad impide al Gobierno condonar la deuda cubana

El Ejecutivo en funciones no puede suscribir el pacto para convertir en inversión 537 millones

Uno de los principales anuncios de la primera visita de Raúl Castro a Francia, el pasado 1 de febrero, fue la condonación de gran parte de la deuda cubana con dicho país y su conversión en inversiones francesas en la isla.

El presidente cubano no tiene previsto visitar España y tampoco Rajoy ha viajado a La Habana, como hizo el francés François Hollande en mayo pasado y hará el estadounidense Barack Obama en una semana. Pero el Ministerio de Economía tiene prácticamente ultimado un acuerdo similar al suscrito por Francia, por el que se condonaría parte de deuda y se crearía un fondo para financiar inversiones en la isla.

El problema, según fuentes diplomáticas, es que el Gobierno en funciones carece de potestad para aprobar esta medida, que compromete al futuro Ejecutivo, por lo que el acuerdo, que debe impulsar el comercio bilateral en un momento decisivo, está aparcado sine die.

En realidad, España ya ha condonado la mayor parte de la deuda cubana. En el marco del Club de París, La Habana pactó en diciembre pasado con 14 acreedores la reestructuración de un monto total de 11.083 millones de dólares (10.081 millones de euros), de los que más del 20% correspondía a España. El acuerdo incluía la condonación de los intereses de demora (7.730 millones de euros en total, 1.709 con España), y el reembolso del principal e intereses en un plazo de 18 años.

Durante su última visita a Madrid, el pasado 9 de febrero, el vicepresidente del Consejo de Ministros cubano, Ricardo Cabrisas, y el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, acordaron un programa de conversión de la deuda restante (537,2 millones de euros) que, además de una condonación adicional, incluirá la creación de un fondo para financiar proyectos de firmas españolas en Cuba.

Con este acuerdo, el problema de insolvencia quedará definitivamente solventado, pues España ya aceptó reestructurar la deuda cubana a corto plazo (201,5 millones) y ha decidido reabrir la cobertura de los seguros de crédito a la exportación.

Pese a la frialdad de las relaciones políticas, Madrid ha dado ya todos los pasos para despejar uno de los obstáculos que dificultaba el comercio con La Habana. Ahora falta coronar el proceso.

 

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