el conflicto sirio

Rusia invita a España al núcleo de países que median en la guerra siria

El ministro de Exteriores ruso envía una carta a Margallo en la que aplaude "los serios esfuerzos que España" hace en la búsqueda de una solución política

Un hombre circula en moto por las calles de Duma, a las afueras de Damasco.

España se incorporará al Grupo Internacional de Apoyo a Siria (GIAS), el núcleo duro de la comunidad internacional —copresidido por Estados Unidos y Rusia—que media para buscar una salida a la guerra civil en el país árabe, que se prolonga desde hace cinco años. La invitación para sumarse a este grupo, del que España ha estado ausente desde su creación en octubre de 2015 en Viena (Austria), le ha llegado este jueves al ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, a través de una carta personal de su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.

“En consideración a los serios esfuerzos que España y usted en persona aplican en interés del arreglo político de la crisis en Siria, así como el rol e influencia de su país en la región de Oriente Medio y Magreb, y los tradicionales contactos con personalidades de la vida política siria, tengo el honor, en calidad de copresidente del grupo Internacional de Apoyo a Siria (GIAS), de invitar a España a participar en su trabajo”, comienza la misiva.

La incorporación a este reducido grupo de actores internacionales (integrado hasta ahora por Alemania, Italia, Francia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí e Irán, además de la ONU, la UE, Estados Unidos y Rusia) significa que España tendrá un mayor protagonismo en la resolución del conflicto que mayores y más graves consecuencias está teniendo para Europa. Junto con España se incorporan también Holanda, Australia y Japón.

Margallo había pedido el ingreso en este grupo al secretario de Estado estadounidense, John Kerry, así como a su homólogo jordano y al enviado especial del secretario general de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, pero requería el visto bueno de los demás miembros, incluido el de algún socio europeo que veía con recelo la ampliación.

La posición del Gobierno español, favorable desde el principio a la participación del régimen sirio en las negociaciones de paz, frente a la exigencia de la renuncia de El Asad como precondición para las negociaciones de algunos países occidentales y árabes, ha facilitado su aceptación por los socios e Damasco, como Rusia e irán, y podría llegar a convertirle en un mediador privilegiado, según fuentes diplomáticas.

El propio presidente sirio, en una entrevista a EL PAÍS el pasado 22 de febrero, distinguía la posición de España de la de otros países europeos. “España en general está en contra de cualquier solución arriesgada en Siria. Eso es algo que valoramos. No han apoyado ninguna acción armada contra Siria y advirtieron de que algo así complicaría aun más la situación. No hablaron sobre derrocar al presidente o intervenir en nuestros asuntos nacionales. Dijeron que todo debe ocurrir en base a una solución política y mediante un proceso político. Esto es muy bueno”, declaró Bachar El Asad.

También ha influido en la aceptación el hecho de que España, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el periodo 2015-16, haya tenido un papel de liderazgo en el dossier de la ayuda humanitaria a Siria (el único posible hasta el año pasado, ya que Rusia bloqueaba cualquier resolución de carácter político), junto a Australia y Jordania, el año pasado, y Nueva Zelanda y Egipto, ahora. De hecho, en su carta de invitación, Lavrov propone que “los representantes de España, ya en la etapa actual, se unan sin demora a las labores del subgrupo del GIAS sobre asuntos humanitarios”.

La incorporación de España se produce en un momento decisivo: desde la noche del 26 de febrero se mantiene un alto el fuego que, en términos generales según la ONU, está siendo respetado por las partes (con la excepción del Estado Islámico y la Frente Al Nusra, rama local de Al Qaeda, excluidos de la tregua): y este jueves se iniciaron en Ginebra (Suiza) las consultas previas a las negociaciones de paz entre el Gobierno de Damasco y los grupos de la oposición. De Mistura ha anunciado que el próximo lunes comenzarán “conversaciones sustantivas” para acordar un Gobierno de transición, una nueva Constitución y la celebración de elecciones generales en un plazo de 18 meses. Las negociaciones “no durarán más allá del 24 de marzo”, según el enviado de Ban Ki-moon.

España no estará presente en las conversaciones de Ginebra pero, como nuevo miembro del GIAS, tendrá información de primera mano y, sobre todo, podrá hacer oir su voz sobre el futuro de Siria.

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