Las firmas de Nóos actuaron como un grupo empresarial

Los dos contables trasladaron la idea de que Torres y Urdangarin controlaban hasta el último detalle de la gestión de sus sociedades

Miguel Tejeiro a su salida este miércoles del juicio. EFE

El Instituto Nóos y las sociedades de Diego Torres e Iñaki Urdangarin actuaron concertadas como si se tratase de un grupo empresarial. Así lo explicaron este miércoles los contables Luis Tejeiro y Carlos Medina, encargados de la gestión contable y laboral de las sociedades. “Para nosotros las empresas funcionaban como si de una sola se tratara, no legalmente, pero sí en cuanto a administración y empleados”, afirmó Medina. Ambos insistieron en la idea de que Torres y Urdangarin, esposo de la infanta Cristina, supervisaron todas las decisiones.

Los dos contables, que llegaron a figurar como falsos empleados en las empresas del entramado Nóos, trasladaron la idea de que los dos socios controlaban hasta el último detalle de la gestión de sus sociedades, incluidas las altas y bajas de los trabajadores. “Todos los empleados trabajaban para todas las sociedades y eran Urdangarin y Torres quienes decidían en materia de contratación”, aseguró Carlos Medina.

Su socio en el bufete, Luis Tejeiro, fue más allá al explicar que el esposo de la Infanta, Iñaki Urdangarin, y su socio Diego Torres, se quedaron con el dinero de las nóminas de los empleados ficticios que hinchaban las plantillas de las distintas sociedades para obtener desgravaciones fiscales.

Durante la decimosexta jornada del juicio del caso Nóos —que juzga a Urdangarin y a Torres por obtener más de 6,2 millones de euros de las Administraciones públicas de Valencia, Baleares y Madrid, de los cuales 4,5 fueron a parar a manos de los dos socios—, Luis Tejeiro recalcó que ambos “iban al 50% en todo el negocio”. “Al principio había, incluso, unas tablas Excel para controlar lo que cobraba cada uno”, continuó. “Se llevaban el dinero del Instituto Nóos a sus sociedades”.

“Urdangarin decidía a qué personas había que dar de alta como trabajadores en Aizoon y Marco Tejeiro (contable de la empresa) me lo comunicaba como correa de transmisión. Sé que había muchos trabajadores ficticios”, continuó Luis Tejeiro. “Se cobraban los cheques de las nóminas y se le daba el dinero a Urdangarin”. Una práctica que, según el menor de los hermanos Tejeiro, también se realizó en las empresas de su cuñado Diego Torres. Era una manera de “ennegrecer” los beneficios, indicó el contable.

Según Luis Tejeiro, los socios del Instituto Nóos controlaban la gestión hasta tal punto que Diego Torres llegó a comprar un programa para llevar él mismo la contabilidad y en una ocasión le corrigió un apunte contable “de 60 euros”.

El menor de los hermanos Tejeiro admitió que las declaraciones fiscales de Torres y Urdangarin las realizó su hermano Miguel, pero no las de Cristina de Borbón. “Nunca le hicimos la declaración de renta”, manifestó Luis Tejeiro.

En la vista celebrada este miércoles también declaró como testigo el empleado de la consultoría Juan Pablo Molinero que fijó la imagen dibujada por los contables. “En Nóos había dos jefes y luego estábamos los que trabajábamos”, dijo Molinero. “Hasta el punto de que [los empleados] nos autodenominábamos los indios, y estábamos sentados en la pradera [en referencia al espacio diáfano que compartían en las oficinas del instituto]”.

Molinero explicó que abandonó la empresa de Torres y Urdangarin porque no había puestos intermedios y era imposible promocionarse.

La duración de los interrogatorios obligó a alterar el calendario y retrasar hasta este jueves el testimonio de Miguel Tejeiro, el asesor fiscal de Nóos y testigo clave del sindicato Manos Limpias, que ejerce la acusación popular contra la infanta Cristina.