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“Si los cargos públicos dominan Podemos, seremos un partido más”

El exdirigente apartado pide a la dirección de Iglesias que "abra las orejas" al descontento de la militancia por el acopio de puestos

Breogán Riobóo, ex secretario general de Podemos Galicia.

Fue elegido secretario general de Podemos Galicia con la bendición de Pablo Iglesias pero, un año después, Breogán Riobóo (Narón, 1986) ha sido apartado de sus funciones. Ahora busca la reelección con críticas a los “errores” que pueden llevar a Podemos a convertirse “en otro partido cualquiera”.

Pregunta. ¿Qué ha cambiado para que ahora esté enfrentado a la dirección que lo apadrinó?

Respuesta. Cometí un error ya al principio. Cuando se conformó esa candidatura se votó a favor de que fuera una lista completa [cerrada], algo con lo que yo no estaba de acuerdo. Pero acepté la decisión democrática. Pero los órganos de dirección de Podemos tienen que garantizar la pluralidad y eso es algo que tenemos que mejorar. Somos un partido que queremos hacer las cosas diferentes a los partidos tradicionales pero para que así sea tenemos que hacer un esfuerzo permanente. En las primarias que se acaban de celebrar en Euskadi la candidatura más votada obtuvo un 36% y la segunda un 32%, pero esta última solo tiene cinco puestos de los 34 del consejo ciudadano. Se están silenciando sensibilidades distintas.

P. ¿De dónde viene esa falta de proporcionalidad?

R. Es una decisión de la asamblea de Vistalegre que yo no apoyé pero que tiene una vigencia de tres años. Si no la corregimos nos convertiremos en más de lo mismo. Y si dejamos que los cargos públicos controlen el partido y dominen el aparato de poder no podremos fiscalizar el trabajo que se hace en las instituciones y nos convertiremos en otro partido cualquiera. Estas dos cuestiones son nuestros mayores retos. Esas reglas de juego hay que modificarlas y hay personas en la organización a nivel estatal que me han dicho en privado que coinciden conmigo.

P. Pero al margen de esas normas usted acusa a la dirección estatal de maniobrar para controlar Podemos Galicia.

R. Sí, es algo palpable. Cuando el secretario de Organización, Sergio Pascual, dio la rueda de prensa en la que anunció la disolución de los órganos de dirección en Galicia dijo que la decisión se había tomado el día anterior. Las 10 dimisiones que supuestamente provocan esa disolución se produjeron en la mañana de la rueda de prensa. No hay que ser muy espabilado para deducir que estaba preparado.

P. ¿Por qué querría el equipo de Iglesias controlar la organización en Galicia?

R. Lo único que hice yo es presentar un informe en enero que planteaba que la gente inscrita en Podemos Galicia es la que debe debatir y decidir cómo concurrir a las elecciones gallegas. Luego vino esa maniobra calculada para disolver el consejo ciudadano gallego. Algo hay para que no quieran que en Galicia podamos debatir sobre lo que ha sido En Marea y lo que se debe hacer en procesos electorales futuros. Somos una organización de implantación estatal, que entendemos el Estado como plurinacional y que hablamos del derecho a decidir, así que internamente tenemos que mejorar la capacidad de decisión territorial. Sin embargo, los secretarios generales autonómicos ni siquiera tenemos acceso al censo.

P. ¿Cree que se pretende imponer la confluencia con Anova y Esquerda Unida para las gallegas sin consultar a la militancia?

R. Podría ser y es algo que sorprende, porque yo nunca me he negado a esa confluencia. Solo digo que tiene que ser transparente y participativa y la de En Marea no lo fue.

P. Ha afirmado que en esta reivindicación contaba con el apoyo de Carolina Bescansa.

R. Unos días antes de la disolución, dos personas de mi equipo se reunieron con ella para analizar cómo implantar el proceso participativo para diseñar el programa para las elecciones autonómicas. Creo que no hubiera recibido a la gente de mi equipo si se fuera a dar la situación que luego se dio.

P. En su dirección también ha sufrido dimisiones y llegó a destituir a su número dos. ¿Se está librando una batalla de poder en Podemos Galicia al estilo de los partidos tradicionales o se trata de divergencias ideológicas?

R. La clave está en lo que decía antes. En Euskadi, la ya secretaria general, Nagua Alba, es diputada y miembro del consejo ciudadano estatal y en Galicia la diputada Ángela Rodríguez es ahora también candidata a la secretaria general. Si configuramos una organización en la que los cargos institucionales se hacen con el control del partido estaremos sustituyendo una elite por otra pero no estaremos transformando la sociedad, que es para lo que nació Podemos y el 15-M. Hay que huir de la acumulación de cargos. Ángela Rodríguez tiene cuatro y va a por el quinto. Hay 28.568 personas que han impulsado una iniciativa interna en Podemos reivindicando “una persona, un cargo”.

P. ¿Puede acabar Podemos enfangado en las mismas luchas orgánicas que pueblan la política tradicional?

R. No, lo que tenemos es mucho trabajo por delante que hacer. Lo bueno que tiene Podemos es que es una herramienta muy plural y lo que tenemos que hacer es garantizar que todas esas sensibilidades estén representadas y no dividir en dos la organización. Tenemos que darnos cuenta a tiempo de los errores cometidos.

P. ¿Es operativo garantizar esa participación y pluralidad en Podemos con una coyuntura política tan cambiante como la actual?

R. ¿Es operativa la democracia? Los procesos democráticos son operativos siempre.

P. ¿Deben ser transparentes los nuevos partidos también con sus enfrentamientos internos a riesgo de que sean utilizados por sus rivales?

R. Hay que ser transparentes para todo, también en las diferencias de opinión. No hay que hacer debates a puerta cerrada ni acallar voces. La ciudadanía entiende eso cada vez más de forma positiva. Es el día a día no solo en los partidos, sino a nivel laboral o sindical. En Podemos la militancia está preparada para eso y la dirección tiene que abrir un poco más las orejas para recoger lo que nos está diciendo esa militancia.

P. ¿Personalmente está a favor de reeditar En Marea para las gallegas de este año o prefiere que Podemos se presente en solitario?

R. Nunca he expresado mi opinión sobre ese tema porque fui elegido secretario general y mi función es abrir el debate. Pero estoy prácticamente convencido de que si se consulta a la militancia la decisión será ir en una confluencia, pero que asegure cuatro cuestiones que hasta ahora no se han garantizado: la democracia real, la participación, la transparencia y la igualdad. Yo asistí a un acto de En Marea en el que hablamos seis hombres y ninguna mujer. Dije allí mismo que era un error que no se podía permitir. En ese municipio, Ponteareas, En Marea fue primera fuerza, lo que demuestra que en política reconocer los errores no es negativo.

P. ¿Pero está a favor de acabar con la división electoral de la izquierda?

R. Sí, aunque hay que tener claro para qué. Si el objetivo es solo echar a Feijóo, al día siguiente tendremos un gobierno en el que no sabremos qué hacer y caeremos en contradicciones. Ya ocurrió con el bipartito PSOE-BNG en la Xunta, que hizo cosas buenas pero otras no tanto. Yo soy monitor de tiempo libre y viví cómo ese gobierno privatizaba los campamentos de verano, lo que derivó en una fuerte bajada del sueldo de los trabajadores.

P. ¿La alianza con fuerzas nacionalistas es o puede ser un foco de conflicto en Podemos?

R. No. Yo milité en el BNG y participé en la formación de AGE [la coalición entre el partido nacionalista Anova y Esquerda Unida]. Podemos reúne a personas de organizaciones y espacios distintos y esa es su riqueza y su motor.

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