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Los anarquistas chilenos se desligan de la bomba en el Pilar de Zaragoza

La fiscalía pide 44 años de prisión por el atentado contra la basílica zaragozana en 2013

Mónica Caballero y Francisco Solar, en la Audiencia. FOTO: EFE / VIDEO: ATLAS

Francisco Javier Solar, Cariñoso, y Mónica Caballero, Moniquita, los anarquistas chilenos detenidos en noviembre de 2013 como supuestos autores del atentado con bomba contra la basílica del Pilar de Zaragoza, han negado este martes su participación en el ataque, en el que resultó herida una mujer y que causó daños en el templo el 2 de octubre de ese año. En el juicio por este atentado que se celebra en la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional, Solar y Caballero han negado tener “ningún tipo de contacto ni relación con armas y explosivos” ni en España ni en Chile. También han negado, por su condición de anarquistas, su pertenencia a cualquier tipo de organización armada o terrorista. “La jerarquía es incompatible con mi ideología”, ha señalado la acusada Caballero.

El artefacto, compuesto por una bombona de gas y dos kilos de pólvora negra, se colocó en la nave central del altar mayor. La deflagración produjo heridas en el oído a una mujer y se produjo en un momento en el que, además de cuatro trabajadores de la Basílica, se encontraba de visita un grupo de 50 turistas norteamericanos con su guía. Ocasionó también daños que afectaron al patrimonio histórico y artístico en los bancos, los ángeles esculpidos de la zona del coro o la sillería, que han sido tasados en 182.601 euros.

La acción fue avisada minutos antes en una llamada telefónica efectuada a un centro de estética cercano. Los empleados creyeron que se trataba de una broma y no dieron aviso a las Fuerzas de Seguridad.

Solar, de 36 años, ha asegurado que no tuvo “ninguna responsabilidad” ni “colaboró” en la colocación del artefacto en la basílica zaragozana, reivindicado en la web Contrainfo.com por el autodenominado Comando Mateo Morral, en homenaje al anarquista que atentó contra el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg en su boda en 1906. Por su parte, Mónica Caballero, de 27, ha afirmado que el 2 de octubre de 2013, fecha del atentado, estuvo todo el día en su casa de Barcelona. De hecho, ha afirmado que nunca ha estado en Zaragoza y que durante su estancia en Barcelona solo salió de Cataluña para una “visita turística” al País Vasco.

Solar y Caballero, que eran pareja en Chile, se casaron en España en prisión en 2014. Ambos han contado que llegaron a Barcelona en 2012 después de haber sido absueltos en su país en el llamado caso Bombas, una investigación sobre una serie de atentados de corte anarquista por el que pasaron casi un año en prisión preventiva. Según han manifestado ante el tribunal presidido por la magistrada Ángela Murillo, salieron del país andino huyendo del “hostigamiento policial y mediático” tras aquel proceso judicial.

En Barcelona, él se matriculó en un master sobre Construcción y Representación de Identidades Culturales; y ella, que no tenía visado de estudiante, se dedicaba a fabricar postres que luego vendía en bares y restaurantes de compatriotas chilenos. En su tiempo libre, la joven acudía a una asociación de alfabetización digital y a charlas en ateneos anarquistas. La pareja vivía, sobre todo, gracias a las aportaciones económicas de la familia de Solar y a los ahorros de este. Para ahorrar, manipulaban el contador de la luz de su vivienda, según ha reconocido el hombre, para explicar un manuscrito intervenido por la policía en el registro del domicilio y que contiene una cifra junto a la fecha del atentado. "Era una lectura de luz, teníamos una trampa para pagar menos, teníamos que dejar correr el contador para que la diferencia de lectura no fuera cero", ha explicado Soler.

Solar y Caballero, que solo han contestado a las preguntas de sus respectivos abogados, no han reconocido ni sus imágenes en cámaras de videovigilancia ni su letra en documentos que constan en el sumario. El hombre ha negado, además, ser el autor de una serie de manuales sobre insurreccionalismo y lucha revolucionaria, entre ellos uno titulado Contra la Democracia.

Ambos han reconocido, y hecho gala, de su ideología ácrata. A la hora de negar su participación en ningún tipo de organización por sus ideas anarquistas, ambos se han lanzado a explicar las bases teóricas del anarquismo. La presidenta del tribunal, Ángela Murillo, les ha cortado tajante: “Mítines aquí no, aquí no”.

Cariñoso y Moniquita se enfrentan a una petición de la fiscalía de 44 años de prisión por un delito de pertenencia a organización terrorista, otro de lesiones terroristas, estragos terroristas y conspiración para cometer otro delito de estragos. El ministerio público les acusa también de preparar un atentado con explosivo contra el monasterio de Montserrat. Ambos visitaron la abadía catalana la víspera el 12 de noviembre de 2013, víspera de su detención y, según la acusación pública, que se apoya en las grabaciones de videovigilancia, trataron de “seleccionar el lugar adecuado para atentar contra el templo”. “Sí he estado en Montserrat, pero solo por interés cultural, como estuve también en la Sagrada Familia y en la catedral de Barcelona”, ha manifestado Solar.

A su llegada a la sede del tribunal, en San Fernando de Henares (Madrid), ambos acusados han sido recibidos por una veintena de simpatizantes, que han lanzado silbidos y gritos de ánimo al paso del furgón de la Guardia Civil que los trasladaba desde prisión.

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