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Podemos afronta crisis territoriales en seis comunidades autónomas

La dimisión de uno de sus dirigentes en Madrid aumenta la presión sobre Pablo Iglesias

Pablo Iglesias llega al Congreso el pasado 4 de marzo. AFP

Podemos afronta la gestión de crisis territoriales en al menos seis comunidades. La última, Madrid, después de que este lunes el secretario de Organización en esa comunidad, Emilio Delgado Orgaz, anunciara su dimisión con una carta pública en la que critica la parálisis del partido y la desaparición del líder regional, Luis Alegre, cofundador de Podemos y hombre de la máxima confianza de Pablo Iglesias.

Fracturas internas y pugnas por el poder territorial de este tipo han forzado a la cúpula a renovar ya las direcciones en el País Vasco, La Rioja, Galicia y Cantabria. El joven partido de Iglesias culminó el pasado fin de semana el proceso de primarias en el País Vasco y en La Rioja tras meses de desgobierno y choques de los críticos con la dirección nacional. Ayer Sergio Pascual dio a conocer los nombres de los ganadores de las primarias. Nagua Alba es la nueva líder en Euskadi y Francisco Javier Garrido el nuevo secretario general en La Rioja. A las crisis en estos territorios se suma también el descontrol en Cataluña ante el imparable avance de Ada Colau.

El número tres de Podemos en la Comunidad de Madrid ha vertido duras críticas contra la cúpula regional del partido a través de una carta abierta en su blog. El dirigente madrileño explica que abandona porque le es imposible realizar su trabajo por la actuación del secretario general de Madrid.

"La ausencia de dirección política del órgano autonómico es paralizante y, sinceramente, no la merece ni nuestra organización en Madrid, ni todas las personas que apoyaron a Podemos con su participación o con su voto", escribe Delgado Ordaz. Su renuncia está motivada, relata, después de que el máximo responsable de la dirección del partido en Madrid, el secretario general, "desapareciese de la vida de nuestra organización política", "no estuviese a la altura del nivel de exigencia de la última campaña electoral a las elecciones generales, ausentándose prácticamente durante toda la misma, haya sido incapaz de trabajar una hoja de ruta estratégica para aterrizar la línea política a la realidad de nuestra Comunidad y sus municipios".

Delgado Ordaz, que solo abandona la dirección de la formación, pero no renuncia a su acta como diputado regional, se queja de que todo ello ha propiciado, además, "descoordinación y desconfianza con el grupo parlamentario" de la Asamblea de Madrid. Y sobre Luis Alegre, que es también secretario de Participación en Podemos, añade: "Es la antítesis de lo que debe ser un dirigente político a la altura que las circunstancias reclaman".

"Soy incapaz de seguir formando parte de una dirección política que, a mi modo de ver, pone en riesgo por su inacción y las dinámicas perniciosas, que ha permitido instalar, una herramienta levantada a pulso con la ilusión, el esfuerzo y la contribución económica de la gente", concluye.

El secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, se ha remitido esta tarde a las explicaciones que pueda ofrecer la dirección autonómica en Madrid y el propio Delgado. "La búsqueda de soluciones la tiene que hacer la dirección de Madrid, que está legitimada para tomar las decisiones que sean", ha afirmado, aun admitiendo que la dimisión refleja que en la cúpula madrileña "algún tipo de problema hay".

En cualquier caso, la dirección nacional del partido ha precisado que respeta la decisión "legítima" del dirigente territorial, pero lamenta las "formas no adecuadas" de comunicarla y el mal momento elegido. "Con la situación que tenemos en el país, es una irresponsabilidad por su parte; ha buscado su minuto de gloria", aseguran fuentes de la cúpula a EL PAÍS. El partido baraja pedirle al secretario de Organización madrileño su acta de diputado regional. En la formación destacan lo "desleal" de hacer pública su dimisión, y la atribuyen a un "desencuentro personal con el secretario general y con el político". Este último, Miguel Vila, es también diputado de Podemos en el Congreso. La crítica de "parálisis", inciden, "no responde a la realidad", y no se plantea que Luis Alegre deje el liderazgo del partido en Madrid. Otras fuentes del partido consultadas por este periódico sí admiten la ausencia prolongada de Alegre de sus responsabilidades en la formación.

"Tenemos una criatura recién nacida que ha pegado un estirón y a veces tambalea y se cae”, relata como metáfora del partido un dirigente madrileño de Podemos ante la nueva crisis orgánica que ha saltado a la opinión pública en plena negociación para la investidura del Gobierno. La última fractura se ha revelado además en un territorio especial: Madrid, donde el partido de Pablo Iglesias nació hace poco más de dos años, “cuna y espejo” de la formación, según recuerda ese dirigente.

La crisis madrileña se une a las ya existentes en otras cinco comunidades. En Euskadi, el problema estalló antes de las elecciones generales por el método de confección de listas impuesto por el núcleo duro de la formación. En Cantabria y en Galicia Podemos está descabezado y dos gestoras gobiernan el partido. Las discrepancias nunca han sido un secreto tampoco en esta última comunidad, que como el País Vasco afronta comicios autonómicos en 2016.

Tras las elecciones del 20-D, estalló un conflicto entre el dirigente territorial de Podemos, Breogán Riobóo, y la dirección nacional, lo que provocó una cascada de dimisiones en la ejecutiva gallega. Riobóo se negó a dimitir y fue desautorizado públicamente por Iglesias. Este lunes, el todavía secretario general en Galicia ha criticado de nuevo a la dirección nacional y ha anunciado su intención de volver a presentarse a las primarias del partido.

En una carta hecha pública a través de su cuenta de Facebook, Riobóo recuerda que fue elegido líder regional en febrero del pasado año por un periodo de tres años, "que pretende ser interrumpido con maniobras tramadas al margen de los estatutos y principios de la organización dirigidas a que en Galicia perdamos nuestra capacidad de decisión", informa Sonia Vizoso.

Queda, además, pendiente la renovación de Podem en Cataluña, donde la formación carece de liderazgo desde la dimisión de Gemma Ubasart el pasado octubre. El escenario catalán es más complejo para Iglesias, puesto que a finales de enero Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y principal impulsora de la marca En Comú Podem, anunció la creación de un partido al margen de la estructura de Podemos. Aunque el diputado autonómico de Catalunya Sí que es Pot y cara visible de Podem, Albano Dante Fachín, desafió a la dirección rechazando la hipótesis de una lista unitaria apadrinada por Iglesias, este está decidido a aplazar la convocatoria de primarias hasta el próximo mes de junio.

A todo ello se une la ruptura de quien fue uno de los fichajes estrella de Podemos, el exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, que fue unos meses eurodiputado de Podemos con Pablo Iglesias. Villarejo ha roto su relación con ese partido porque discrepa de la estrategia seguida desde las elecciones del 20 de diciembre y considera que deberían facilitar la investidura de Pedro Sánchez con su abstención. "Yo solo deseo que Mariano Rajoy se vaya a la calle para hacer otro tipo de políticas, no que haya nuevas elecciones y sigamos así", aseguró en declaraciones a EL PAÍS.

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