Sánchez no acudirá a la reunión con Podemos si no acepta que vaya Rivera

La formación de Iglesias responde que solo los socialistas están invitados al encuentro

Pedro Sánchez durante la rueda de prensa.

El pacto que el PSOE y Ciudadanos alcanzaron el pasado sábado en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, adquiere tintes de vínculo estable, al menos hasta que se convoquen nuevas elecciones, si es que esto llega a suceder. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, no va a admitir los vetos que Podemos u otras fuerzas políticas puedan poner a Ciudadanos. Pedro Sánchez y Albert Rivera han decidido ir juntos en la tarea de ensanchar su pacto para conseguir una mayoría suficiente para gobernar y el líder socialista, después de la reunión de su comisión permanente este lunes, ha remachado esa decisión. "Ciudadanos y el PSOE vamos a ir juntos a las reuniones, a todas las negociaciones, y esperamos que tanto Rajoy como Iglesias abandonen su actitud de poner vetos", ha dicho Sánchez.

Podemos ha instado este lunes al PSOE a sentarse de nuevo en la mesa a cuatro, que incluye a Compromís e Izquierda Unida. Los socialistas contestaron que no irán al encuentro si no va Ciudadanos. El número dos de Podemos, Íñigo Errejón, ha respondido, a su vez, que solo han invitado a los socialistas, lo que supone un nuevo bloqueo en las negociaciones.

Después de la investidura fallida del candidato del PSOE se abre un nuevo tiempo en el que para el político socialista algunas cosas esenciales han cambiado. Por ejemplo, no considera adecuado que Rajoy o Iglesias anuncien que le van a convocar. "Yo soy humilde, pero tengo ambición para mi país, y soy yo el que tiene 131 votos detrás, en tanto que Rajoy tiene 123", ha recalcado Sánchez. Esta alusión numérica encierra la convicción de que le corresponde a él convocar las reuniones y no que le convoquen. Una nueva dificultad puede añadirse si Podemos mantiene su decisión de no reunirse con Ciudadanos, lo que ahora para Sánchez es una condición imprescindible porque sus destinos están de momento unidos.

El líder socialista ha asegurado que aún no está decidido si a próximas reuniones irán los máximos dirigentes o los equipos negociadores. También ha declinado dar cuenta de cuándo tomará la iniciativa de llamar a otras fuerzas políticas para reanudar las conversaciones. Cuando Sánchez decía esto, aún faltaban unos minutos para que desde la Casa del Rey se comunicara que el Jefe del Estado no iba a emprender una ronda con los representantes políticos, sino que era el tiempo de los partidos para tratar de ponerse de acuerdo y, cuando tengan algo concreto, que se lo comuniquen.

Oposición “leal y exigente”

Sánchez ha asegurado que no tiene previsto "desestabilizar" a los ayuntamientos gobernados por Podemos, o sus marcas municipales, gracias al apoyo de investidura a sus alcaldes que le dio el PSOE. "Nosotros desde el 24 de mayo dijimos que apostábamos por el cambio y eso es lo que vamos a hacer, aunque vamos a consolidar una oposición leal y exigente".

Con esta apreciación, el líder del PSOE ha querido "desmentir" la información de EL PAÍS en la que se afirma la intención de los socialistas de utilizar, entre otros argumentos, la actitud "a cambio de nada" de apoyo a los ayuntamientos de Podemos. Fuentes de la dirección del PSOE han señalado que a partir de ahora los socialistas iban a ser "muy exigentes" en el seguimiento de las labores de Gobierno municipal. Así lo ha corroborado Sánchez.

Sí está descartado, sin embargo, que a corto plazo el PSOE pudiera emprender una suerte de amenaza a los Gobiernos municipales para que apoyaran a Sánchez a cambio de mantener los bastones municipales con el color de Podemos. La autonomía municipal y autonómica se mantendrá, aunque, como hizo Antonio Hernando, portavoz parlamentario, la pasada semana, el recordatorio de cómo se porta el PSOE y cómo lo hace Podemos será una constante.

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