España se compromete a acoger a 450 refugiados en marzo

Madrid ha aceptado solo a 18 asilados desde el pasado septiembre, procedentes todos ellos de Italia

Refugiados en el campamento de Idomeni (Grecia), este viernes. EFE

Hasta hace 15 días, España decía que no encontraba candidatos para acoger refugiados. Pero Madrid se comprometió este viernes a acoger hasta 450 refugiados antes de fin de mes, según fuentes comunitarias, ante el cariz que está tomando la crisis. Durante meses, el balance de España fue extremadamente pobre: desde septiembre del año pasado, ha acogido a apenas 18 asilados procedentes de Italia y a ninguno de Grecia, de los 16.000 a los que se comprometió hasta septiembre de 2017. Si cumple su promesa, solo en el mes de marzo acogerá a 25 veces más migrantes de los que ha aceptado en el último medio año, a pesar de la incertidumbre derivada de la situación política, con el Gobierno en funciones.

La crisis migratoria va a peor en Grecia, que ha visto sus fronteras bloqueadas y se enfrenta a una potencial crisis humana, con miles de personas varadas en el país. De esos 450, España acogerá en torno a 150 refugiados procedentes del país que gobierna el primer ministro Alexis Tsipras. Y a una cincuentena de Italia. Pero, sobre todo, pone el pie en el acelerador de las reubicaciones de refugiados desde Turquía: las fuentes consultadas explican que Madrid se compromete a traer a 250 personas desde suelo turco antes de marzo.

La oferta española se suma a la de otros países europeos, que han dado pasos similares en las últimas horas en un consenso que ha ido reforzándose en los últimos días fruto de la formidable presión de Berlín, apoyada en las instituciones europeas. Por un lado, Europa muestra ahora mucha mayor confianza en que Ankara dé los pasos necesarios para reducir el flujo de migrantes hacia el continente: en Bruselas se esperan buenas noticias de la cumbre UE-Turquía del próximo lunes. Por otro, los socios son cada vez más conscientes de la situación de emergencia en las fronteras griegas, una vez se han sellado sus fronteras. A todo ello se unen las presiones en Berlín y en otros países, que amenazan con medidas drásticas si la crisis migratoria no se encauza en las próximas semanas.

Reubicaciones más fáciles

Las cifras que acepta Madrid

El Gobierno español solo ha acogido hasta ahora a 18 refugiados —procedentes todos ellos de Italia— desde septiembre, de los 16.000 a los que se comprometió.

Con el nuevo compromiso, esos números se elevarían radicalmente en un mes: una cincuentena procedentes de Italia, en torno a 150 de Grecia y unos 250 directamente reubicados desde Turquía.

Los jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron el año pasado a repartirse a 160.000 solicitantes de asilo de Grecia e Italia, y acordaron reubicar a 22.000 adicionales directamente desde países terceros como Turquía, para evitar a las mafias y dar un mensaje nítido a los solicitantes de asilo. Curiosamente, los socios parecen más proclives a ese último mecanismo: políticamente esa solución es menos compleja, evita sentar precedentes. La métrica del compromiso de España obedece a ese patrón: de los 450 solicitantes de asilo que llegarán antes de fin de mes, 250 procederán de Turquía, y Grecia e Italia se repartirán los 200 restantes.

La solución a la crisis está hoy un paso más cerca, según las fuentes consultadas en Bruselas. Por la situación en Grecia, y por el cambio de actitud de Turquía, que ha permitido a la UE liberar los primeros 95 millones de euros de los 3.000 millones comprometidos: Ankara se muestra favorable a dejar patrullar a la OTAN en sus costas y a aceptar de vuelta a los migrantes cuando sean interceptados en sus aguas, y acaba de admitir a 300 migrantes económicos que llegaron a Grecia desde uno de sus puertos y no tienen derecho a asilo. Además, tras meses reaccionando a cuentagotas, los socios han acelerado de repente, ante los ultimatos lanzados desde varios países acerca del final de Schengen, el código que permite la libre circulación de personas. Bruselas presentó este viernes un plan para normalizar la situación. Pero, en el mejor de los casos, la normalidad no volverá al menos hasta 2017: los controles temporales en fronteras seguirán en marcha, previsiblemente, hasta diciembre.