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El PSOE se congratula de haber propiciado salir del punto muerto

Sánchez se da las próximas semanas para convencer a Podemos sin romper con Ciudadanos

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Pedro Sanchez durante la sesion de investidura este viernes.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, no ha intentado mover un solo voto más en las últimas 48 horas. Lo ha dado todo por perdido. A partir de la noche de este viernes empieza un tiempo nuevo para tratar de sumar más votos a favor que en contra, en alguna fórmula en la que siempre deberá estar el PSOE. Si no, habrá elecciones. Nadie descarta en las filas socialistas. "Hoy es un punto y aparte", ha dicho Sánchez al finalizar el debate. El secretario general del PSOE ha acusado al líder de Podemos, Pablo Iglesias, de haber traicionado a sus votantes y de ser el "responsable último y único" de que Mariano Rajoy siga siendo presidente del Gobierno.

El PSOE ha hecho lo que estaba en su mano: "Sacar a España del bloqueo". Los plazos empezaron a correr el pasado miércoles y este viernes, con el segundo no a la investidura de Pedro Sánchez, se abre una etapa nueva que puede llevar a la repetición de las elecciones el próximo 26 de junio. Esta es la principal virtud de toda la peripecia de Pedro Sánchez y del PSOE, que defenderá ante los demás y ante su propio partido.

El líder socialista no ha acudido a esta segunda cita con la expectativa de que algo cambiara; solo ha querido remachar el clavo que empezó a clavar 48 horas antes, en la certidumbre de que no iba a conseguir mover a Podemos a la abstención; tampoco Ciudadanos ha movido el ánimo del PP para que permitan que gobierne Pedro Sánchez. 

El desbloqueo, en primer lugar, para que empiecen a correr los plazos; formar una mayoría parlamentaria era el segundo objetivo anunciado por el candidato socialista. Este último sigue vigente y es a partir de esta noche cuando intentará formar una mayoría sin romper el acuerdo con Ciudadanos. Los argumentos del PSOE en las próximas semanas volverán a envolverse en el respeto a los "quince millones" de españoles que han votado por el cambio y que son las fuerzas políticas que los representan los que tienen que intentar ponerse de acuerdo. La situación sería diferente si las fuerzas nacionalistas catalanas no hubieran planteado la independencia; también a ellos se hubiera dirigido el PSOE como se ha hecho a lo largo de la democracia. Esa opción ya no es válida en estos momentos.

Impedir que gobierne Mariano Rajoy e impedir que haya nuevas elecciones son las dos líneas maestras que trazará Sánchez en las próximas semanas. Le han reprochado que no hiciera el más mínimo esfuerzo por cambiar las cosas en esta segunda sesión de investidura; que no intentara acordar con otras fuerzas como le han recordado Democracia i Llibertat y el PNV, a través de sus portavoces, Francesc Homs y Aitor Esteban. Y así ha sido. Ahora no está aún en condiciones de hacer una nueva oferta, distinta de las 200 propuestas que fraguó con Ciudadanos.  Solo sostuvo que cualquier opción de Gobierno tiene que pasar por el PSOE y eso servirá para las próximas semanas. La investidura fallida ha terminado con la determinación de Sánchez de volver a intentarlo.

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