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Rajoy muestra su desprecio total a Sánchez antes de pedirle su voto

El duro discurso del líder del PP enardece a sus parlamentarios que consideran ya a Rivera como mero segundo portavoz del PSOE

Rajoy en el Congreso de los Diputados, este martes. FOTO: LUIS SEVILLANO / VÍDEO: ATLAS

El duro y hasta en ocasiones cruel discurso de réplica de Mariano Rajoy a la investidura de Pedro Sánchez entusiasmó en sus filas. Lo necesitaban Rajoy y el PP, enclaustrados en un papel secundario desde el 20-D. El tono y el fondo fue de desprecio total, así como la desconsideración hacia Albert Rivera como un mero “segundo portavoz socialista”. En el fondo, sin embargo, sigue abierto el plan de Rajoy y su equipo de intentar convencer al PSOE para futuras votaciones.

El presidente en funciones no se dejó ninguna descalificación por usar contra Sánchez y su idea de una “investidura ficción” con los apoyos únicos del PSOE y Ciudadanos. Habló de “farsa”, “representación teatral”, “impostura”, “fraude”, “vodevil a dos bandas”, “comedia de enredo”, “rigodón con cambio de parejas” y “pacto de los toros de Guisando”.

Rajoy le colgó a Sánchez y su proyecto, ya al final de su intervención, la etiqueta de “bluf”, el PP descargó la campaña preparada al efecto en las redes sociales y el líder lo explicó por si quedaba alguna duda: “Montaje propagandístico para crear un prestigio que posteriormente se revela falso”.

“Ha estado enorme”. “Este es el Rajoy gran parlamentario que le ha mostrado a Sánchez que no va a ningún lado y que le ha dado todo un repaso”. “Sí, ha podido estar un poco sobrado en alguna intervención, pero hacía falta, en clave interna en el partido, personalmente para él, y para dejarle claro a Sánchez quién ganó las elecciones y desmontar la farsa que ha ideado en estas semanas”. “Sí, me he quedado muy contento y satisfecho con el discurso de Rajoy”. “Hoy se ha visto claro el bajo nivel de Sánchez, que apenas ha gastado 12 minutos en su réplica a Rajoy, y aún peor el de Rivera, su segundo portavoz”.

Estas frases resumen el aluvión de intervenciones que dispersaron en todo tipo de corrillos periodísticos prácticamente todos los ministros del Gabinete en funciones y los principales miembros de la dirección del PP tras escuchar el discurso de su líder. Si el plan de Rajoy consistía en contentar y animar algo a los suyos en las horas más bajas, lo logró con creces.

El aún presidente en funciones abundó mucho en el comportamiento de Sánchez estos meses desde el 20-D en “plena era triunfal”, que no ha visto como el de un aspirante real a presidir el Gobierno sino como el de un candidato “en promoción personal en solitario”, reivindicándose ante una inevitable repetición de las elecciones con un solo mensaje: “Declaro solemnemente inaugurada la campaña electoral porque es lo que más me conviene”.

El tapón y el señor cambio

Rajoy ratificó el voto negativo de su partido a esta investidura y se permitió incluso llegar una hora tarde a la sesión vespertina, que inauguró el nacionalista catalán Francesc Homs al alargarse en la sobremesa con sus principales colaboradores. Luego transcurrió la mayor parte de la tarde fuera del hemiciclo, donde regresó al final solo para votar no.

Pero sus ministros, los responsables de su Gabinete y los dirigentes nacionales del PP más relevantes no cejaron en su trabajo de propagar la siguiente fase del plan. Y pese al nivel de las acusaciones mutuas escuchadas entre Rajoy y Sánchez no solo no apostaron aún por la repetición de las elecciones el 26 de junio como único escenario futuro sino que tampoco descartaron un Gobierno de coalición con el PSOE. Lo que sí quisieron fue minusvalorar el papel y la fuerza real de Ciudadanos y sus 40 escaños. Les parecen irrelevantes y más ahora cuando se han descubierto como “una muleta” del PSOE. Incidirán en esa crítica hacia Rivera, en las próximas semanas y si es necesario en los argumentarios de la próxima campaña.

En el Gobierno y el PP son muy conscientes de que Rajoy solo podrá continuar como presidente si Sánchez u otro candidato socialista ceden al final, tras varias derrotas parlamentarias, y le respaldan. Y no lo ven “ni inviable ni imposible” pese al cruce de reproches, donde Sánchez llamó “tapón” a Rajoy y este calificó al líder del PSOE, con mucha chanza, de “señor cambio” y de “perro del hortelano”. De hecho, lo van a intentar a partir de la semana que viene, con nuevas ofertas para verse o llamarse.

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