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Sánchez emplaza a Podemos a dar sus votos para un Gobierno de cambio

El líder socialista asegura que la única opción es un Ejecutivo en torno al PSOE

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, este martes en el Congreso. FOTO: ULY MARTÍN / VÍDEO: ATLAS

Pedro Sánchez subió este martes a la tribuna del Congreso para pedir apoyo a un “Gobierno del cambio y del diálogo” que saque a España de la situación de bloqueo y, sobre todo, que rectifique las consecuencias de la etapa del PP en el Ejecutivo.

Su mensaje va dirigido especialmente a Podemos, para que propicie un cambio político en España. Este miércoles por la mañana intervendrán todos los portavoces, pero ya avanzaron este martes su rechazo a la candidatura del socialista. Para el partido de Pablo Iglesias el mensaje de Sánchez sigue siendo insuficiente y, además, debe romper con Ciudadanos para negociar el apoyo de Podemos.

El líder del PSOE acudió al debate de investidura con el acuerdo firmado con Ciudadanos, insuficiente para ser elegido presidente. Por eso convocó reiteradamente a todos, salvo al PP, al acuerdo y la cesión: “Estamos obligados al diálogo. Es imperativo moral, y también una necesidad funcional. Así lo han decidido los españoles. Exigen arriesgarse a un diálogo del que ninguno saldrá igual que cuando lo inició”.

Su empeño es vano por el momento porque solo tiene asegurado los votos del PSOE y de Ciudadanos. Es decir, 130 a favor, 219 en contra y la abstención de Coalición Canaria. Con esos votos no superará la mayoría absoluta que se requerirá en la votación de la noche del miércoles, ni la mayoría simple del viernes. Si fuera así, sería la primera investidura frustrada de la historia constitucional, pero desde este miércoles empezará a correr el plazo de dos meses para que se repitan las elecciones el 26 de junio si no se ha elegido un presidente el 2 de mayo.

Hasta el viernes puede negociar para ampliar su acuerdo, aunque dio a entender que todo lo fía a la llamada a elegir entre Rajoy y él, y no ofreció novedad alguna a su izquierda, salvo que las reserve para las réplicas de este miércoles.

Por eso, su mensaje repetido en varias ocasiones iba dirigido especialmente a Podemos, que con sus 65 diputados puede propiciar el fin del Gobierno del PP. “Dieciocho millones de españoles y españolas votaron por la no continuidad del actual Gobierno. Dieciocho millones de españoles esperan un Gobierno distinto, que repare las consecuencias de los errores que se han cometido y abra camino a otras, y mejores, políticas”, aseguró el socialista.

Durante 96 minutos leyó un discurso reiterativo en el que la palabra más presente fue “cambio” y en el que se presentó como única opción para sacar a España de la situación creada por los resultados electorales del 20 de diciembre. Solo el PSOE, según su explicación, es capaz de aglutinar un Gobierno de cambio en España con cesión de todos.

Remarcó esa idea con la recurrente expresión “se puede hacer la próxima semana”, para subrayar la posibilidad de empezar a aprobar inmediatamente las iniciativas que desmontarían las medidas de Rajoy.

En su análisis volvió a descartar la posibilidad de un acuerdo de gran coalición con el PP, hizo una enmienda a la totalidad del mandato de Mariano Rajoy y, a continuación, dejó claro que no es posible matemáticamente un acuerdo de izquierdas, a pesar de que “a muchos votantes socialistas nada les gustaría más que un Gobierno que aglutinara a las principales fuerzas de izquierda”.

La única fórmula que puede conformar una mayoría, según explicó, es el acuerdo transversal de los partidos que quieren un cambio y esta idea la remachó casi una docena de veces. “¿Queremos un cambio de Gobierno basado en el acuerdo, sí o no?", se preguntó retóricamente Sánchez.

El líder de los socialistas apeló a su responsabilidad para asumir el encargo del Rey, agradeció al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, su voluntad de acuerdo e hizo un relato pormenorizado del acuerdo firmado con el partido naranja. Sin mencionarlo expresamente, convocó a Podemos a un acuerdo de mínimos con cesión de todos los grupos —mientras Pablo Iglesias y sus diputados respondían con aplausos irónicos a los elogios a Albert Rivera— e hizo al líder de este partido alguna alusión inequívoca: “El Gobierno del cambio se modela a partir del acuerdo, no del asalto”.

Rechazo de Iglesias

También lanzó guiños a Podemos en forma de propuestas, como un plan de emergencia para 750.000 familias, entre otras. Todas esas medidas, subrayó, podrían ponerse en marcha la próxima semana si Podemos permitiera su investidura, absteniéndose. Hasta este miércoles por la mañana los grupos no fijarán sus posiciones, aunque Iglesias ya avanzó que votará en contra. Para Sánchez, “hay una amplia mayoría que defiende, desde diferentes sensibilidades, un cambio de Gobierno, un cambio de las políticas que se han impuesto y un cambio en las formas de gobernar”. Reiteradamente, el aspirante enfrentó la opción del PP con la del llamado Gobierno del cambio: “Existe un amplio acuerdo sobre los cambios que queremos en materia de regeneración democrática, reconstrucción del Estado del bienestar, reactivación y modernización económica, creación de empleo con derechos y lucha contra la dualidad del mercado laboral, o el combate sin cuartel contra la corrupción. Solo hay dos opciones. Nos quedamos parados o nos ponemos en marcha”.

No dejó claro qué tipo de Gobierno propone, si en solitario o en coalición. Se limitó a asegurar: “Los diputados y diputadas del Partido Socialista sabemos que no tenemos una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar en solitario. Un Gobierno no partidista, no con una visión unitaria y parcial de la realidad, un Gobierno apoyado desde diferentes fuerzas, con diferentes ideologías, pero que compartan la idea de convivir en un amplio territorio común”.

Para justificar su decisión de presentarse a la investidura sin un acuerdo que le permita gobernar, Sánchez aseguró que pretendía “dejar clara la firme voluntad de trabajar por un cambio de la política española”, resolver “el bloqueo de la situación política a la que la falta de responsabilidad del señor Rajoy nos había llevado” y respetar el encargo del Rey.

Sánchez incluyó una referencia a Cataluña, sin admitir el referéndum de autodeterminación, pero sí la opción de intentar una reforma constitucional y un acuerdo sobre el documento que el entonces presidente de la Generalitat Artur Mas entregó a Mariano Rajoy con 23 peticiones en julio de 2014. El ahora presidente en funciones ni contestó entonces a esa petición. Para DL y ERC la oferta es muy insuficiente. Es decir, tampoco consiguió Sánchez moverles hacia el acuerdo.

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