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Los partidos se reservan para una segunda negociación

Descontada la investidura fallida de Sánchez, se abre una nueva fase en la que las formaciones pondrán en práctica su "plan b" con el horizonte de nuevas elecciones

“Lo único que puedo decir es que noto cierta subida de ánimo entre la gente del partido, como si existiera la sensación de que hay vida después del 5 de marzo”. Las palabras de un exdirigente del PP, cargadas de incertidumbre, resumen sin embargo el sentir general de los partidos en estos momentos. Descontada ya la investidura fallida de Pedro Sánchez, se abre una segunda fase llena de incógnitas en la que todas las formaciones intentarán poner en práctica su propio "plan b" con la mirada puesta en unas nuevas elecciones generales.

Por mucho que la Casa del Rey intente desviar el foco de atención hacia el Congreso y las fuerzas parlamentarias, el papel de Felipe VI volverá a ser fundamental para encauzar el momento político.

 Nada impide que el Monarca vuelva a proponer a Sánchez tras la preceptiva ronda de consultas con los partidos, pero en el Partido Popular confían en que en esta ocasión se conceda la prevalencia al candidato del PP. Quizá no en un primer momento, puesto que Rajoy sigue contando con los mismos apoyos que contaba cuando decidió renunciar a intentar formar Gobierno, pero sí tras un periodo suficiente que sirva para convencer al PSOE de que ha llegado en su intento todo lo lejos que podía llegar.

“Nosotros lo vamos a intentar, si Sánchez fracasa”, aseguraba esta semana un miembro de la dirección del PP muy cercano a Mariano Rajoy. “Después de esa investidura fallida, se abrirá un escenario de negociación real, en el que todo volverá a estar sobre la mesa. Incluso que Rivera pueda cambiar de opinión y levante su veto a Rajoy”.

“Todo va a depender de los discursos del debate de investidura, que la Casa del Rey escuchará atentamente”, dice Yolanda Gómez Sánchez, catedrática de Derecho Constitucional de la UNED y experta conocedora de la Monarquía parlamentaria. “Si el rechazo al pacto PSOE-Ciudadanos es inflexible por parte de Podemos y del PP, al Rey le quedará claro que las posibilidades de Sánchez han llegado a su límite. Podría entonces hacerle el encargo a Rajoy, sin que sea necesario dejar un plazo que pudiera entenderse como una ruptura de su obligada neutralidad y sin dejarle esta vez la opción de declinar. O acepta, o se retira”, concluye Gómez Sánchez.

En las horas previas al debate, el Partido Popular insiste en descalificar el contenido del acuerdo alcanzado entre Sánchez y Rivera, pero sus dirigentes son conscientes de que se trata de un documento aceptable con el que comenzar a dialogar con Ciudadanos. Intentan en esta siguiente fase trasladar toda la presión sobre Rivera y le acusan de haberse entregado con armas y bagajes a los socialistas. “Me llama la atención la posición tan entregada de Ciudadanos”, reflexiona un alto dirigente del PP. “Sobre todo porque nosotros sabemos, como lo sabe el PSOE, que el partido de Rivera es perfectamente prescindible. Con ellos no suman”.

El equipo de Rivera lo sabe. Por eso no deja de repetir que el Partido Popular es imprescindible en su intento de construir una mayoría estable. Y por eso horas después de cerrar el pacto con Sánchez se han esforzado en dejar claro que su compromiso es con el acuerdo alcanzado, no con el candidato socialista. Si el Rey decide que Rajoy tenga su oportunidad, Ciudadanos revisará su estrategia de acuerdo con las nuevas circunstancias.

“Pedro Sánchez se ha atado las manos con este pacto, que sigue sin darle los apoyos necesarios para ser investido”, explica un relevante socialista muy crítico con la estrategia de su secretario general. “Lo han firmado con una solemnidad casi propia del Tratado de Versalles, pero es un acuerdo ambiguo y escorado a la derecha. Y si el PP lo acaba haciendo suyo en gran medida, ¿cómo vas a negarte a que salga adelante?”

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