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Garzón pierde a su responsable de estrategia electoral por la deriva de IU

El dirigente dimite reclamando la unión con Podemos. "IU ha agotado su ciclo político", dice

Izquierda Unida se encamina a una asamblea decisiva el próximo mes de mayo en la que tendrá que afrontar el debate de qué futuro tiene como partido político. A tres meses de esa discusión clave, dirigentes relevantes del partido de Alberto Garzón y Cayo Lara vienen manifestando públicamente su discrepancia con la deriva de la organización. El último en hacerlo ha sido el responsable de estrategia electoral, Ramón Luque, que ha dimitido de todos sus cargos de la dirección con duras críticas a la coalición de izquierdas. "Esta IU ha agotado su ciclo político y es absurdo empeñarse en alargarlo inútilmente", sostiene el dirigente en una tribuna en la que anuncia su marcha de la dirección, aunque seguirá militando en el partido.

En su opinión, el "único camino" para IU es crear una nueva organización con la que ir al encuentro con Podemos y otras fuerzas de izquierdas, al igual que se hizo en Cataluña y Galicia, dos comunidades en las que IU acudió a las elecciones en una candidatura unitaria con Podemos, Anova (en el caso de Galicia) o ICV (en el de Cataluña). "Hay una oportunidad histórica de romper con el Régimen del 78 e IU lo tiene que hacer con Podemos. No solo con Podemos, pero con Podemos también", declara el dirigente a EL PAÍS. 

El secretario de Política electoral de la coalición, responsable de todas las campañas electorales y del análisis político de IU, es muy crítico con el rumbo del partido. "O IU lo endereza urgentemente o lleva camino de la marginalidad política", asegura. "La IU actual, tal y como la conocemos, ya no es un instrumento útil para la transformación social", subraya. La formación "adolece de falta de un proyecto estratégico que responda a la mutación política de nuestro país en este tiempo y singularmente con posterioridad al tsunami del 15M. Ha acabado siendo una mala copia de una formación política al uso, cuando nacimos radicalmente para otra cosa. Carece de dirección política; sufre un proceso de degradación organizativa que la ha debilitado en extremo y para amplios sectores de la ciudadanía de izquierda, para los jóvenes en particular, forma parte de de un mundo que se acaba", considera tajante.

 ¿Qué debería hacer el partido en la próxima asamblea? "Ya no vale que anunciemos la enésima refundación. Hablemos claro: la refundación nos la han hecho desde fuera los ciudadanos y las fuerzas sociales, movimientos, etc. que hasta ahora nos habían dado apoyos más o menos críticos", contesta. "Modestamente, creo que el camino que emprendimos en Cataluña con En Comú Podem y en Galicia con En Marea, para recoger las energías de 24 de mayo, es el único camino para IU. La XI Asamblea debe responder tan solo a un debate estratégico clave: ¿es posible hacer en España algo parecido?" En Cataluña, de hecho, ese camino está más avanzado y se va a crear un nuevo partido, más allá de una candidatura electoral, que supere a las anteriores, según anunció Ada Colau a principios de febrero.

En ese debate que IU tiene que afrontar, no debe tener miedo de cambiar de siglas. "Los proyectos no los definen las siglas. Por supuesto que no hay que tenerle miedo, aunque no es ese el debate fundamental", apunta el exresponsable de estrategia electoral, que augura una asamblea de todo o nada. "Vamos a una asamblea literalmente de vida o muerte", concluye.