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ANÁLISIS

Cuidado con los idus de marzo

Las primeras reacciones del PP y de Podemos al plan pactado por el PSOE y Ciudadanos anuncian un resultado funesto para la investidura de Sánchez

Las primeras reacciones del Partido Popular y de Podemos al plan pactado por el PSOE y Ciudadanos anuncian un resultado funesto para la investidura de Pedro Sánchez. Sin embargo, tenemos tan poca costumbre de negociar acuerdos difíciles para la jefatura del Gobierno estatal —apenas aquel de Aznar en 1996— que nos asustamos demasiado ante los golpes de efecto. Por bisoños que sean Sánchez y su compañero de equipo, Albert Rivera, cabe suponer que sepan algo más que navegar a ciegas.

Horas antes, el presidente en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, todavía limitaba su análisis a la imposibilidad de que el pacto PSOE-Ciudadanos dé origen a una investidura ni a un Gobierno. Es muy probable que tenga razón, sobre todo si él mismo contribuye al cumplimiento de la profecía dando órdenes a su bancada de oponerse a la conjunción socialista-centrista. Ahora bien, ¿dónde está el proyecto de Rajoy? ¿En qué consiste el plan político de la minoría más votada? Todo lo que conocemos son unas cuantas ideas genéricas destinadas a justificar su reclamación de una gran coalición PP-PSOE-Ciudadanos liderada por Rajoy. No es mucho para lograr apoyos. Hay que explicarse sobre lo que se pretende hacer, sobre todo tras haber renunciado a la investidura cuando el Rey se lo había propuesto.

Más coherente ha sido la reacción de Podemos, que entró tardíamente a negociar con PSOE, Compromís e IU y que ayer se levantó de la mesa. Coherente, en efecto, porque Pablo Iglesias dejó claro desde el principio que los socialistas tenían que escoger entre Ciudadanos y Podemos. ¿Habéis escogido Ciudadanos?, pues ahí os quedáis. ¿Decisión firme o efectismo destinado a que le hagan nuevas propuestas? Veremos. 

Ya mencionaba Shakespeare en Julio César la conveniencia de guardarse de los idus de marzo. En efecto, hay peligros a la vista. Pero no hay que enjaretar teorías de la conspiración para explicarse el porqué de un pacto de centroizquierda como el intentado por PSOE y Ciudadanos. Que las uvas estén verdes no implica que ese acuerdo sea descartable de entrada, ni sus protagonistas los únicos en riesgo. Si la investidura fracasara al primer intento, quedarían dos meses antes de convocar elecciones. Esos europeos que aburren tanto a los españoles con sus infinitas negociaciones no paran de intentarlo una y otra vez hasta que sale algo en claro. Pues eso: ya somos europeos; tratemos de serlo un poco más.

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