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Las banderas de Navarra

La tensión entre defensores y detractores de una unión con el País Vasco amaina y el debate se escora hacia la gestión de la comunidad foral

El 10 de junio pasado, en la entrega anual del premio Príncipe de Viana en el emblemático monasterio de Leyre, el rey Felipe apenas dedicó tres minutos a la presidenta en funciones, Yolanda Barcina. Y se extendió hasta 13 con Uxue Barkos, candidata de Geroa Bai. Se acababan de celebrar las elecciones y Barkos intentaba un Ejecutivo de cambio, tras 20 años de una Unión del Pueblo Navarro (UPN) agotada.

Navarra salía de una campaña polarizada en la que UPN había atemorizado con la absorción por Euskadi si gobernaba Barkos con los nacionalistas —Geroa Bai y Bildu— y Podemos e Izquierda-Ezkerra. Barkos intentó tranquilizar al Rey con el compromiso de gobernar para todos. Pero entonces no le comunicó que el Premio Príncipe de Viana no se volvería a celebrar con su presencia. Al poco, en la cita oficial en La Zarzuela, le explicó al Monarca que su Gobierno se había comprometido a “navarrizar” el galardón y “despojarlo de la solemnidad de Leyre”.

Seis meses después de constituirse el Ejecutivo navarro, Barkos acude este martes a un acto en Madrid. ¿Se cumplen los temores de UPN? ¿Es Navarra cuestión de Estado? Carlos García Adanero, portavoz de UPN, sostiene que “si Barkos no echa un pulso al Estado, como la Generalitat de Cataluña, y cumple su compromiso de no activar la Transitoria Cuarta de la Constitución, que posibilita la unión de Navarra y Euskadi, es porque perdería el referéndum”. Denuncia que “Bildu sí ejerce una influencia decisiva en un Gobierno que pone las bases para incorporar Navarra a Euskadi” al propiciar que la ikurriña ondee en los Ayuntamientos y con la expansión del euskera, a través de una oferta pública de empleo en la enseñanza que exigía un perfil del 70% de las 300 plazas a concurso.

Uxue Barkos ha activado el euskera y la presencia de la televisión vasca

Manu Ayerdi, vicepresidente del Gobierno navarro, niega la mayor: “Lo identitario no es prioritario. Lo es el bienestar de los navarros”, como el derecho al aborto en la sanidad pública, la renta de inclusión social indefinida, los planes estratégicos para impulsar el I+D, los 38 millones a las pymes o el aumento del 10% en las ayudas a los estudiantes. Y niega la influencia decisiva de Bildu al recordar cómo Adolfo Araiz, su líder, pretendió la vicepresidencia y Barkos lo impidió.

Sobre la potenciación del euskera a costa del inglés, Ayerdi replica: “Queremos un reequilibrio entre español, inglés y euskera. Hay mucho prejuicio contra el euskera, producto de la ideologización que se hizo de un idioma que es una riqueza. Uno de cada tres navarros rechaza el euskera: necesitamos mucha pedagogía y reconozco que no hemos sabido explicarnos”. “Cumplimos el programa de inglés con 18 centros más. No adoctrinamos con el euskera”.

La oposición critica la influencia de Bildu en los planes del Gobierno

Respecto a las banderas, la ley: “Las banderas del Gobierno serán la navarra, la española y la europea, y los municipios con mayoría absoluta podrán colocar la ikurriña”. Barkos ha activado la presencia de la televisión vasca y la participación en la eurorregión con Aquitania y Euskadi, vetadas por los Gobiernos de UPN. “Era por su aversión a relacionarse con Euskadi. Queremos la relación que tenemos con Aragón y La Rioja y beneficiarnos de la eurorregión”, dice Ayerdi.

Otro debate es la reforma fiscal. El presidente de la patronal, Antonio Sarría, expresa su “preocupación” por la subida del impuesto de sociedades del 25% al 28% y la bajada del mínimo exento en patrimonio de 800.000 euros a 550.000. “Es la más alta de España por el radicalismo de Bildu y Podemos”. Ayerdi admite que “no es exactamente la reforma de Geroa Bai. Pero queremos recaudar para programas sociales. Si no funciona, cambiaremos”. Sarría admite su “buena interlocución en el diálogo social” con el cuatripartito.

“Lo identitario no es prioritario, sino el bienestar social”, dice Manu Ayerdi

El Partido Socialista de Navarra (PSN), incompatible con Bildu, considera que “Navarra necesita un cambio, pero no este”. El socialista Santos Cerdán cree que “la influencia de Bildu se refleja en una impronta más identitaria que social” y en la “falta de diálogo” en asuntos como la reforma fiscal y los presupuestos.

Juan Cruz Alli, presidente de Navarra en la etapa de UPN, centrista y figura prestigiosa, ve al Gobierno de Barkos “con un programa con alfileres, poco diálogo y mucha carga ideológica”. Sitúa su mayor error en la polémica sobre el euskera por “irritar a la comunidad educativa y dar madera a UPN”. Valora que Barkos reconozca que Navarra no es abertzale y le reclama “prudencia, pues ya ha habido bastante demagogia cuando UPN alarmaba sobre el futuro de Navarra si no la gobernaban ellos y la de quienes querían imponer el integracionismo con Euskadi”, por Batasuna. “Cuando se produce un cambio tan importante, un Gobierno necesita mucho diálogo y pedagogía”, concluye Alli.

Innerarity: “Se trata de integrar la pluralidad y dar un giro social”

“Navarra debe ser un sujeto y no un objeto. Ni la pieza de negociación con ETA que pretendía Batasuna ni la razón de Estado que reivindicaba la derecha. Son los navarros los que deciden y decidirán su futuro”, señala Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía y Política e intelectual muy influyente en el Gobierno navarro.

Innerarity cree que “el abertzalismo en Navarra ya ha dejado de tener en su horizonte el lema de “Navarra es Euskadi” y UPN, que nació para impedirlo, deberá adaptarse a la situación, en la que Geroa Bai le disputa la bandera del navarrismo”.

“El Gobierno de Barkos pretende integrar la pluralidad navarra, vascófona y no vascófona, con un giro social y una defensa del autogobierno frente al intento de recentralización del Estado por la derecha”. En el Gobierno insisten en que se dedican a “asuntos sociales, pero no son mediáticos como los identitarios”.

Y el presidente de la patronal, Antonio Sarría, admite su “buena interlocución en diálogo social” con el Gobierno navarro.

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