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El PP aún confía en gobernar con socialistas y Ciudadanos

Los populares defienden que la oposición del PSOE y Ciudadanos a negociar puede variar

Mariano Rajoy no renuncia aún a la posibilidad de continuar como presidente del Gobierno y de encabezar un Gabinete con Pedro Sánchez y Albert Rivera como vicepresidentes. El líder del PP fía todas sus opciones ahora a que el candidato oficial del PSOE fracase en el pleno de investidura de la semana que viene y a partir de entonces se avenga a negociar una abstención a su favor antes del 3 de mayo. Por eso Rajoy reiteró el lunes ante el comité ejecutivo del PP que no descarta someterse a una investidura si logra esos improbables apoyos.

Cuando Rajoy recomendó el lunes a lo suyos no caer en la histeria, la desesperación o un ataque de nervios se refería en primer lugar al constante y abrumador reguero de escándalos que asolan al PP prácticamente cada día. Pero algunos dirigentes presentes en la cita se lo tomaron también como una receta ante la incertidumbre que se cierne sobre el partido ante su marginación en el actual proceso de negociación de un nuevo Gobierno para España. El PP está fuera de los contactos, de las mesas negociadoras, de los intercambios de documentos y de las citas entre los principales líderes del país. Nadie se plantea en serio negociar nada ahora con el PP.

Hasta Ciudadanos, el supuesto socio natural por ideología y proximidad, se plantea una teórica reunión este martes con interlocutores parlamentarios del PP pero para tratar de convencerles de que acepten investir a Sánchez con su pasividad y abstención en el voto.

Comisión negociadora

Rajoy no comunicó el lunes al comité ejecutivo del PP siquiera los nombres de la futura comisión negociadora con Ciudadanos, pendiente de concretarse desde hace semanas. El presidente en funciones reiteró a la cúpula de su partido que ahora es el tiempo de Pedro Sánchez para acudir al pleno de investidura la semana que viene (entre el 2 y el 5 de marzo). Luego retomará su actividad y su agenda. Y ahí explicó a su equipo que entre ese primer pleno de investidura y el 3 de mayo, cuando se acaba el plazo para presentar candidaturas, “hay tiempo para más investiduras y para recabar los apoyos para intentar el Gobierno de la nación”.

El portavoz oficial del PP, Pablo Casado, abundó más tarde en esa tesis al reafirmar que Rajoy no renuncia a negociar a partir de ese momento con PSOE y Ciudadanos ni a convencerles de que ese Gobierno de gran coalición que propugna desde el pasado 21 de diciembre debería ser la mejor solución para salir de este atasco institucional.

La primera toma de contacto

Los portavoces parlamentarios del PP, Rafael Hernando, y de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez, han quedado en la mañana de este martes para tomarse un café en el Congreso de los Diputados y explorar la posibilidad de montar a partir de la semana que viene verdaderas reuniones entre comisiones negociadoras de ambos partidos. El líder del PP, Mariano Rajoy, sigue evitando nominar en su formación los miembros de esa futura comisión. Lo hará después de que se produzca el pleno de investidura de Pedro Sánchez.

“No sabemos lo que va a ocurrir en el futuro próximo, pero después del día 5 de marzo Rajoy volverá a hablar con todos para intentar llegar a un acuerdo”, aclaró Casado. Eso sí, el portavoz del PP ratificó las actuales y vigentes líneas rojas de esa formación. Rajoy debe ser el candidato a presidir el Gobierno porque ganó las elecciones y no solo no se plantean ninguna renuncia de su líder para facilitar otras investiduras, sino que ante el escenario más que probable de una repetición de elecciones el 26 de junio mantienen que debe ser de nuevo su cabeza de lista. El PP desmiente también cualquier hipótesis de coalición preelectoral con ningún otro partido como Ciudadanos. “Por historia y porque tenemos un programa y una ideología propia”, aseguró Casado.

El PP constata que Sánchez lleva varias semanas negociando para lograr más votos que los del PSOE para su investidura y apenas ha conseguido nada, un diputado de Nueva Canarias, y “marear la perdiz y postureo”, como calificó este proceso el propio Casado. El PP remarca que la negociación actual de los socialistas se ha centrado mucho en futuros programas conjuntos, pero asegura que “la democracia es también cuestión de números y de sumar escaños”. Casado corroboró así que Sánchez aún no ha conseguido la colaboración directa o tácita de Podemos y el PP está igual con respecto al PSOE, por lo que nada ha avanzado.

Los populares esperan que tras el presunto fracaso de Sánchez, especialmente con Podemos, se pueda retomar algún tipo de contacto para que Rajoy insista en la vía hasta ahora cerrada de cooperación con el PSOE. Y confían en que cuando llegue ese momento el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al que el lunes Casado no tuvo reparos en halagar por su función mediadora y “por su juego limpio”, ejercerá también presión para que el líder socialista negocie al fin un Gobierno de coalición con Rajoy otra vez en La Moncloa.

El PP sabe que ese dibujo es hoy casi una quimera, por el rechazo explícito de Sánchez a la persona de Rajoy, pero no quieren dejar de enunciarlo al menos públicamente como un deseo para no dar la sensación de que lo que imploran casi es la repetición de las elecciones.

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