Rajoy pide al partido que no caiga en la “histeria” por la corrupción

Ningún dirigente popular ha utilizado su turno de réplica en el comité ejecutivo nacional

Mariano Rajoy y Fernando Martínez-Maillo, este lunes. FOTO: ULY MARTÍN / VÍDEO: ATLAS

El Comité Ejecutivo Nacional del PP evidenció este lunes las dos corrientes en el partido sobre la respuesta a la corrupción. Mariano Rajoy pidió a los suyos que no cayeran en la “histeria” y afrontaran los escándalos con serenidad. Lo hizo en una reunión en la que no se mencionó la detención de Alfonso Grau y que duró apenas una hora, menos que la rueda de prensa posterior en la que el portavoz popular tuvo que responder a una docena de preguntas sobre corrupción. “Estamos hasta las narices. Hartos de dar la cara por cuatro golfos”, estalló Pablo Casado.

Acababan de detener al exvicealcalde de Valencia Alfonso Grau acusado por un presunto delito de cohecho, y en el orden del día estaba la aprobación de la gestora del PP madrileño tras la dimisión de Esperanza Aguirre por los escándalos de corrupción. Pero el Comité Ejecutivo Nacional del PP se despachó en menos de una hora y nadie mencionó la detención con la que los populares inauguraron la semana. Tampoco ninguno del casi un centenar de miembros del comité —que se había reunido por última vez el 21 de diciembre para analizar el resultado electoral— utilizó su turno de réplica para criticar, preguntar o comentar nada después de que el líder, Mariano Rajoy, les pidiera que no se dejaran llevar por la “histeria” y afrontaran los escándalos con serenidad.

El presidente popular admitió que la corrupción estaba siendo “letal” para el partido porque tapaba “todo lo bueno” que había hecho el PP, pero no se detuvo especialmente sobre el asunto. Sí lo hicieron y con mucha mayor contundencia dirigentes populares como Cristina Cifuentes, que antes y después del comité ejecutivo nacional tuvieron que responder, como todas las semanas, a preguntas sobre los corruptos. Y especialmente el portavoz popular, Pablo Casado, que en una rueda de prensa significativamente más larga que el propio comité, tuvo que contestar a una docena de cuestiones sobre los escándalos que afectan al PP y que no dejan de sucederse. Precisamente, durante su comparecencia ante los medios el juzgado citaba a declarar como testigo el 3 de marzo a Luis Bárcenas por el caso de la destrucción de sus ordenadores después de que el responsable de informática del PP admitiera haber borrado 35 veces los discos duros por orden del asesor jurídico del partido.

“Estamos indignados, hasta las narices y exigimos máxima contundencia”, estalló Casado. “Hay que ser tremendamente severos (...) Todos estamos pidiendo medidas de funcionamiento interno, como la limitación de mandatos para que sea más difícil cualquier práctica corrupta o que cada militante tenga un voto...”. El portavoz popular utilizó la palabra “purga” para referirse a las necesidades del partido y pidió a los jueces que actúen con rapidez “para acabar con esta pesadilla”. “El PP ha hecho demasiado por España como para que cuatro golfos manchen su nombre”.

Casado admitió que estaban “muy cabreados” y en ese plural incluía, sobre todo, a los nuevos vicesecretarios, como Andrea Levy, Javier Maroto o él mismo, nombrados en junio del año pasado para aparentar cierta renovación en el PP y ganar presencia en televisión. Son los rostros más visibles y ya se han habituado a que las detenciones o las revelaciones comprometedoras les sorprendan en mitad de una tertulia, donde, insistió Casado, es su “cara” la que ven los ciudadanos. Mientras el líder, se limita a aplicar y a pedir su receta preferida para cualquier inconveniente: calma.

Preguntado por las declaraciones del ministro del Interior, Jorge Fernández-Díaz, que esa misma mañana sugería cierta conspiración para destapar solo los casos de corrupción del PP, Casado no quiso llegar tan lejos. “Lo que tenemos que hacer es ocuparnos de lo nuestro. No me van a encontrar a mí poniendo el ventilador”, contestó el portavoz popular, que sin embargo no pudo resistirse a enumerar casos que afectan al PSOE — “Ni Susana Díaz ni Felipe González tienen ninguna credibilidad para hablar de corrupción”— y comentar que “el foco” está en su partido porque “los socialistas lo están utilizando muy hábilmente”.

Recado a Barberá

Casado volvió a pedir a Rita Barberá que dé explicaciones para aclarar si, como ella dice, su gestión al frente del Ayuntamiento de Valencia ha sido “impecable”. No ha hablado directamente con ella, pero la senadora y exalcaldesa ocupa desde hace semanas buena parte de sus intervenciones públicas. “Cada uno que haga un ejercicio de reflexión y vea si aporta o no a este partido. Es que hay vida fuera de la política”, contestó Casado cuando, un lunes más, fue interrogado por ella.

Barberá es una de las dirigentes del PP que forma parte del comité ejecutivo nacional, pero ayer, para alivio de sus compañeros, prefirió volver a ausentarse. Desde el pasado 13 de enero, cuando se constituyeron las Cortes, tampoco ha vuelto a aparecer por el Senado, donde es miembro de la diputación permanente y vocal en la comisión Constitucional y en la de Economía y competitividad.

Más información