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Garzón, el mediador que logró la cita PSOE-Podemos

El portavoz parlamentario de Izquierda Unida-Unidad Popular logra reunir a los líderes de la izquierda para negociar un posible pacto, dos meses y dos días después de la celebración de las elecciones

Con dos tandas de tres cartas y varias llamadas y mensajes de WhatsApp, Alberto Garzón, portavoz parlamentario de Izquierda Unida-Unidad Popular, ha logrado sentar en una misma mesa para negociar un posible acuerdo del PSOE y Podemos, dos meses y dos días después de la celebración de las elecciones.

El diputado se ha erigido así en una suerte de mediador de la izquierda—se ofreció como tal al poco de que Pedro Sánchez asumiera el encargo del Rey de lograr la investidura—  y ha conseguido romper la distancia que parecía insalvable entre las dos formaciones. Su iniciativa —personal— de convocar una reunión a cuatro, y que esta tenga un formato “flexible”, ha sido la clave: en la carta que envió este domingo a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Joan Baldoví les pide que acudan al encuentro para “hablar tanto de acuerdos programáticos como de posibilidades de Gobierno en coalición, sin excluir de antemano ninguna opción, en función de las propuestas de cada organización”. La formulación amplia permite que Podemos sostenga que va a hablar de un Ejecutivo de coalición mientras el PSOE defienda que solo negocia la investidura.

Garzón mantiene buenas relaciones con Pablo Iglesias, con quien estuvo a punto de lograr un acuerdo para concurrir juntos a las elecciones, y ha estrechado vínculos con el PSOE, al adoptar una posición dialogante y haber accedido a negociar desde el principio a pesar de que las conversaciones de los socialistas en paralelo con Ciudadanos le resultaban “incómodas”.

"El objetivo, en cualquier caso, es uno: evitar un nuevo Gobierno del PP", subrayan fuentes cercanas al parlamentario. Su idea, que planteó el miércoles por la tarde al resto de la comisión negociadora de IU, fue "desatascar unas relaciones que se encontraban bloqueadas entre Podemos y PSOE". "60 días después de las elecciones todavía no se habían sentado ni siquiera a hablar. Y la dureza de algunas declaraciones abocaban un escenario irreversible", inciden. IU-UP, pensó Garzón, podía jugar un papel de "facilitador", dadas sus relaciones cordiales con ambos y que tanto socialistas como Podemos habían manifestado querer contar con la formación para sus planes.El dirigente de IU, el político mejor valorado según el CIS, ha conseguido su primer propósito. Su objetivo final, de momento, se augura más complicado.

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