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Iglesias acepta negociar con el PSOE en una mesa a cuatro con IU y Compromís

Los socialistas eliminan del plan de Gobierno de Podemos los apartados inasumibles

El distanciamiento y el pulso por imponer los términos de la negociación se consolidan entre el PSOE y Podemos, lo que se traduce en la ausencia de comunicación entre las cúpulas de los dos partidos. Pablo Iglesias, líder de Podemos, no ha conseguido, de momento, entrevistarse con Pedro Sánchez para debatir sobre el Gobierno de coalición cuya base está en el documento que le remitió. Pero este jueves aceptó una mesa de negociación a cuatro, con el PSOE, IU y Compromís.

La dirección del PSOE trabaja, sobre la propuesta que recibió de Iglesias, para tratar de “salvar lo que puede ser común” y eliminar los apartados “inasumibles”. Mientras, la cúpula de Podemos reconoce que no hay avances en el diálogo.

La relación entre ambos partidos ha sufrido un deterioro notable desde el 20-D. Esta es la percepción de la cúpula socialista y también de sus cuadros, según señalan miembros de la dirección federal como de las organizaciones territoriales. El disgusto y el enojo se incrementan cada vez que el líder de Podemos da un paso. El último fue la presentación de su programa de gobierno y la invitación a Sánchez a que se reunieran en vez de seguir el esquema de dialogar entre equipos de negociación. “Así es imposible”, repiten distintos dirigentes socialistas que, no obstante, aclaran que no van a romper relaciones con Podemos.

De momento, el PSOE está centrado en estudiar el programa presentado por Podemos. La intención del partido es matizar o complementar, pero solo aquellos apartados en los que puede intentarse una convergencia, por ejemplo la agenda social. Los socialistas ni siquiera toman en consideración el apartado de estructura de Gobierno, con las amplias funciones de la vicepresidencia, que se asigna Iglesias. “Los acampados de la Puerta del Sol no podrán entender que estaban allí desde el 15-M para que sus representantes defendieran un referéndum en Cataluña y solo se interesaran por controlar el CNI, la televisión, y los jueces”, señala Óscar López, portavoz socialista en el Senado.

Dos mensajes

Iglesias lanzó este jueves dos mensajes. En primer lugar, se mostró dispuesto a nombrar un equipo negociador para empezar una negociación a cuatro con el PSOE, Compromís e IU. Recogió de esta forma el guante de Alberto Garzón, que formuló esa propuesta antes de reunirse con él. El líder de Podemos, no aclaró, sin embargo, si esta cita a cuatro sería incompatible con que el secretario general del PSOE siga dialogando con Ciudadanos. Pero consideró que si los socialistas aceptan sentarse con Podemos, IU y Compromís estarían de facto descartando al partido de Albert Rivera.

En segundo lugar, Iglesias constató que no existen contactos formales con los socialistas. Y, pese a aceptar este marco de negociación a cuatro, insistió en la necesidad de reunirse con Sánchez. En su opinión, sería “muy bueno” verse, “trabajar juntos” e incluso “pasear juntos”, señaló.

“Le mandé un whatsapp diciéndole ‘dame un correo electrónico tuyo para que te mande el documento’, me responde con el correo electrónico, se lo mando, en el correo le digo ‘a ver si nos podemos ver”, explicó Iglesias. Ya por la tarde, envió un mensaje a Sánchez a través de Twitter, en tono un tanto atrevido para una negociación y con emoticono de un beso incluido. “Ya lo dijo Monedero”, escribió. “Somos una fábrica de amor. En las derechas no encontrarás tanto cariño”.

Vino sin pactos entre Chacón e Iglesias

Un encuentro entre la diputada socialista Carme Chacón y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un restaurante próximo al Congreso levantó este jueves comentarios sobre su objeto y contenido. Ambos tomaron un vino en la barra del restaurante, donde Chacón iba a almorzar con un representante europeo e Iglesias tenía otra comida. Según la socialista, en sus 10 minutos juntos no hablaron de pactos.