La vida diaria de Carlos Fabra en prisión: partidas de cartas y televisión

La revista 'Interviú' publica una serie de fotografías del expresidente de la Diputación de Castellón dentro de la cárcel de Aranjuez

La revista Interviú ha publicado este lunes en exclusiva una serie de fotografías del expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, en el interior de la prisión de Aranjuez (Madrid), donde cumple una condena de cuatro años por cuatro delitos fiscales. El exdirigente del PP, que entró en el centro penitenciario en diciembre de 2014, aparece en las imágenes jugando al dominó y a las cartas, viendo la televisión y contemplando un partido de fútbol entre internos. A raíz de la difusión de las instantáneas, Instituciones Penitenciarias ha abierto este lunes una investigación para averiguar quién hizo las fotografías.

En el reportaje, de diez páginas y titulado Carlos Fabra tiene el mando, Interviú cuenta cómo varios "testigos" cuentan que Fabra "recibe un trato especial por parte de la dirección del centro y de algunos altos cargos". Según los autores de la información, Luis Rendueles y Vanesa Lozano, algunos funcionarios se dirigen a él de usted o usan el don, mientras que al resto de presos se les llama por el apellido.

El reportaje también incluye, según cuenta Interviú, la foto de la ficha penitenciaria del expresidente de la Diputación. Pero, en esta, en vez de aparecer la imagen de Fabra, aparece una instantánea del suelo de la prisión. "No se sabe cómo, pero lo cierto es que don Carlos se las arregló para que el funcionario apuntara su cámara al suelo", relatan los periodistas, que detallan en su texto la vida diaria del encarcelado por corrupción.

Fabra fue declarado culpable de haber defraudado cerca de 700.000 euros a Hacienda en los ejercicios fiscales de 1999 a 2003. El tribunal concluyó que los ingresos detectados en sus cuentas —unos 3,3 millones, contando lo no declarado por su exmujer, María Amparo Fernández— no se correspondían con su patrimonio y constituían una "fuente oculta" de dinero. El matrimonio defraudó a las arcas públicas casi un millón de euros. El fallo le obligaba a pagar casi 1,4 millones de multa e indemnización. Su exmujer, condenada a dos años por otros dos delitos fiscales, también debía desembolsar otros 540.000 euros.