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El supuesto asesino de Koldo Losada: “Martini y pastillas, no me acuerdo”

Ezkurdia declara que había tomado un cóctel de alcohol y ansiolíticos el día del crimen

Jon Ezkurdia no se acuerda de si mató a su marido, el actor Koldo Losada, famoso tras aparecer en series como Águila roja, Los Serrano, Amar en tiempos revueltos y Cuéntame. El acusado de su asesinato el 19 de noviembre de 2014, ha dicho, en la primera jornada del juicio que “había bebido Martini blanco y tomado pastillas”, ansiolíticos, hasta el punto de no recordar absolutamente nada. “El último recuerdo que tengo de él es trabajando en el ordenador y yo haciendo la colada”, ha relatado.

Jone Goirizelaia, la abogada que habitualmente defiende a miembros de la izquierda abertzale, le representa. Ha asegurado en su defensa que es alcohólico y tiene dolencias mentales que le provocan vacíos en la memoria. Va a ser su línea de defensa. La acusación y la fiscalía creen que no hay ninguna duda: “Se trata de un asesinato con alevosía” coinciden y piden 20 años.

Según el relato de Ezkurdia, "para las nueve de la mañana -del día del asesinato- ya había bebido Martini blanco y tomado pastillas". "Recuerdo que por la mañana hablé con una amiga y con el transportista, sacamos a pasear a Gaston —el perro de ambos que fue encontrado muerto— y lo último que recuerdo es ver a Koldo trabajando en el ordenador. Después me desperté en una ambulancia".

Koldo Losada falleció el día 19 entre las dos y las seis de la tarde en el sofá de su casa. Recibió varios golpes en la cabeza. La última persona que habló por teléfono con Koldo fue su hermana, unas horas antes de fallecer: “Me dijo, te dejo, Koldo, que este se está pintando la cara de payaso”, ha declarado en la primera jornada del juicio. Eran las 13.31 de la tarde. Ezkurdia pasó poco después a las redes sociales una foto pintado como el Joker. Entre las 15,30 y las 16 de ese día, un transportista entró a la vivienda de ambos, para llevar varias obras de arte y alguna mesa a una amiga del presunto asesino, con la que se había estado comunicándose por WhatsApp.

El transportista no escuchó al perro, ni vio nada. Pero no llegó hasta el salón, donde seguramente yacía ya muerto Losada. A eso de las seis, esta amiga, alarmada por el volumen de objetos que le había mandado Ezkurdia a través del transportista, por el hecho de que Ezkurdia no le cogiera el teléfono, y al ver la fotografía que había colgado en Facebook, le llamó para quedar, y concretaron una cita.   

A eso de las seis del día 19 se vieron en un bar Jon Ezkurdia, su amiga y la hija de esta. Las dos han declarado en el juicio. A ellas dos confesó, después de una tarde de compras, que había puesto fin a la vida de Koldo y del perro de ambos, Gastón, al que ahorcó con un fular, y arrojó a un contenedor, en una bolsa de basura. “Le he hecho pin pin a Koldo, pin pin a Gastón y luego yo también voy a hacerme pum pum”, han declarado ambas que les dijo.

Cuando poco después de las 22 horas, ya borracho, ambas le llevaban a su casa, Ezkurdia intentó escapar, pero se cayó varias veces. "Quería evitar ir al piso, que fuéramos a su casa", han coincidido ambas. Ayudadas de una tercera amiga que apareció en las inmediaciones del domicilio conyugal, también preocupada porque ni Jon ni Koldo respondían a sus llamadas, le metieron en una ambulancia y allí le confesó: “He matado a Koldo”. Ninguna de las tres se lo creyó hasta que subieron al piso y se encontraron el cadáver. 

El acusado ha dicho a preguntas de su abogada que los fallos de su memoria son habituales. Episodios que su psiquiatra denomina "Black hole", agujero negro, y que según ha dicho le han llevado varias veces al hospital porque olvida temporalmente todo lo que sucede. Ezkurdia estaba en tratamiento psiquiátrico por alcoholismo y dependencia. Empezó su proceso de desintoxicación en 2007 en un centro de Osakidetza y recayó en 2013. Siempre le trató la misma psiquiatra. Esta mañana ha explicado que tras recaer había mentido a la psiquiatra y no había comentado a nadie que seguía bebiendo, pese a charlar con ella para pedirle pastillas, incluso unos días antes. Los testigos han coincidido hoy que no le habían visto beber en el último año.

Pese a sus fallos de memoria sí recuerda que unos días antes hablaron de unos regalos que se habían hecho. "No fue una discusión, solo lo comentamos. Él me compró una manta Lexinton y yo le hice socio de la Sinfónica de Bilbao. Le dije que era un regalo poco sentimental", ha asegurado, pero ha negado a preguntas de la fiscal que le insultara o le dijera a gritos ni de malos modos: "Métete la manta por el culo".

Ezkurdia ha terminado su declaración pidiendo perdón. "En mi fuero interno yo no he matado ni a Gastón ni a Jon, pero si se demuestra que lo he hecho pido perdón a todo el mundo a quienes he podido hacer daño y sobre todo le pido perdón a Koldo porque era Koldo", ha dicho tras asegurar que está dispuesto a compensar económicamente a la familia. No ha derramado ni una sola lágrima.

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