La dimisión de Aguirre deja libre el camino a Cifuentes en Madrid

La presidenta del Gobierno regional cuenta con el poder institucional frente a la pérdida por parte del 'aguirrismo' del control de la estructura del PP madrileño

Ignacio González, en el debate de investidura de Cristina Cifuentes. FOTO: JAIME VILLANUEVA / VÍDEO: ATLAS

La dimisión de Esperanza Aguirre como presidenta del PP de Madrid, cargo que ha ostentado los últimos 12 años, allana sobremanera las aspiraciones de Cristina Cifuentes para sucederla al frente del partido en la región, donde gobierna en minoría desde el pasado junio. Distintos dirigentes consultados coinciden en que el “equilibrio de fuerzas se ha roto” tras la renuncia de Aguirre, quien después de tres mandatos consecutivos dejará de tener “el control de la estructura” del PP madrileño mientras Cifuentes cuenta con el poder institucional.

Un congreso para después del verano

El PP de Madrid celebró su último congreso regional a finales de abril de 2012. En principio, el siguiente debería reunirse en dos meses.

La dirección nacional del PP manejaba ayer la creación de una gestora como solución transitoria. Las fechas que se estudiaban para el congreso del PP de Madrid y elegir al relevo de Aguirre eran después del verano.

Cifuentes incrementó ayer aún más su ascendente dentro del PP con la decisión de Aguirre, que le deja expedito el camino para unir a la presidencia de la Comunidad la presidencia del PP de Madrid. Distinguida por su capacidad para demostrar a sus correligionarios del PP que es posible gobernar en minoría y no solo con mayorías absolutas, el pacto de investidura que alcanzó con Ciudadanos le ha valido para granjearse el respeto de la dirección nacional por un rendimiento en escenarios hostiles poco corriente en Génova. “Dentro del PP ha supuesto una revolución, sobre todo después de habernos acostumbrado a 20 años de mayorías absolutas en Madrid”, reconocen en Génova.

La condición de presidenta de Cifuentes refuerza, por sí misma, su posición de favorita, a la espera de conocer cuándo se celebrará el congreso en que se elija al relevo de Aguirre. Las fechas más probables que ayer manejaban en la dirección del PP eran después del verano. Hasta entonces la solución transitoria que más se baraja es la creación de gestora que estaría liderada por Juan Carlos Vera, secretario de Organización del PP estatal y director de la campaña autonómica y municipal de mayo y de las generales de diciembre del PP de Madrid.

A favor de Cifuentes también cuenta que Aguirre no ha designado a su posible sucesor al frente del partido, donde mandaba desde 2004. Las posibilidades de Cifuentes también ganan enteros por la pérdida de buena parte del poder municipal que el PP experimentó en la Comunidad de Madrid en las elecciones de mayo, en las que perdieron 80 Ayuntamientos. Aunque los populares fueron los más votados en 119 de los 179 municipios de la región, solo lograron en 61 la mayoría absoluta, 48 menos que en las elecciones de 2011. El naufragio, que además tuvo lugar en uno de los principales caladeros de votos de Génova, supuso tal retroceso institucional que el PP no gobierna desde entonces en las seis principales ciudades tras perder Madrid, Móstoles, Alcalá de Henares, Leganés y Getafe.

La delegada del Gobierno en Madrid la legislatura pasada, etapa en la que mantuvo sonados enfrentamientos con el Gobierno regional, ha forjado un perfil rupturista frente al PP más conservador con su rechazo a la ley del aborto de Alberto Ruiz-Gallardón y su defensa del matrimonio homosexual. Las críticas del Ejecutivo de Cifuentes a la gestión de los Gobiernos de Aguirre e Ignacio González —Mariano Rajoy la prefirió como candidata autonómica antes que a González— y su falta de reparos a que sus predecesores comparecieran en la comisión especial sobre corrupción del Parlamento madrileño han marcado el presente, y puede que el futuro, del PP regional.

La opacidad que rodeó la dimisión de González como número dos del PP de Madrid también lastra las opciones del aguirrismo. La intervención de González, por su rol de número dos del partido en la región, estaba prevista en la junta directiva regional del 22 de enero, una semana después de su renuncia por carta según señalan fuentes de la dirección nacional, donde ayer mostraban su estupor tras enterarse por EL PAÍS.

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