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Rajoy intentará la investidura si Sánchez fracasa en sus pactos

El presidente en funciones asegura que el PP no tira la toalla pero no despeja las dudas sobre quién sería el candidato

El líder del PP, Mariano Rajoy (c), durante la junta directiva regional de la formación en Murcia. Marcial Guillén (EFE) | VÍDEO : ATLAS

Un día después de su gélido encuentro con Pedro Sánchez, Mariano Rajoy mete prisa al líder socialista para que deje de “marear la perdiz” y se presente ya a la investidura. El líder del PP dijo este sábado en Murcia que no tira la toalla, reivindicó la victoria de su partido y auguró un batacazo de Sánchez. Si el socialista fracasa, dijo, “el PP está dispuesto” a intentar una investidura. El presidente en funciones trata de mantener activados a los populares con giras regionales cada fin de semana.

El viernes no fueron capaces de darse la mano ante los fotógrafos, pero Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han llegado a compartir el mismo plan. El socialista pensaba dar un paso al frente después de que el líder del PP fracasara en su investidura por falta de apoyos, pero la maniobra se torció cuando Rajoy declinó el ofrecimiento del Rey contra todo pronóstico —él mismo había asegurado el día anterior que “evidentemente” aceptaría—. Ahora son los populares los que aguardan un fracaso de Sánchez y le meten prisa para que se presente al debate de investidura cuanto antes.

Rajoy urgió al socialista a que deje de “marear la perdiz” y diga ya si se va a poner de acuerdo con otras fuerzas políticas. “España necesita un Gobierno y lo necesita ya. No podemos retrasarlo indefinidamente para que alguien haga propaganda. La prima de riesgo vuelve a amenazar; en Cataluña siguen dando pasos en la mala dirección; las agencias de rating están avisando”, enumeró.

“No podemos retrasar ese debate de investidura”, insistió el presidente en funciones. Y se comprometió a que el PP lo intentará si el PSOE fracasa: “Si el señor Sánchez no consigue su pretensión”, afirmó Rajoy, “el PP está dispuesto, si tiene los apoyos suficientes, a ir al Congreso a defender su programa y someterse a la votación de las Cortes”.

Pedro Sánchez planea someterse al debate de investidura en la primera semana de marzo, es decir, tras un mes de negociaciones desde que el pasado 2 de febrero recibió el encargo del Rey de intentar formar Gobierno. El PP trató de forzar un adelantamiento de esa cita al 22 de febrero. Rafael Hernando, portavoz popular, argumentaba esta semana que “la media de días que se ha tardado entre el mandato del Rey a un candidato y su comparecencia en la Cámara en la historia de la democracia española ha sido de 11 días, y el máximo, de 20, en la legislatura de 1996”.

El PP, abrasado por los escándalos de corrupción, no tira la toalla. Rajoy dedicó casi toda su intervención ante la junta directiva del partido en Murcia a reivindicar su victoria y asegurar que darán la “batalla democrática en defensa de los resultados de las elecciones”. El líder popular recordó que en las elecciones generales los populares obtuvieron 1,7 millones de votos más que el PSOE y que eso les da el “derecho a presidir el nuevo Gobierno”.

Pese a que cuando lo hizo el 29 de enero en Valladolid su ambigüedad generó recelos, Rajoy volvió a hablar este sábado en todo momento en plural, reivindicando el derecho del PP a presentarse a la investidura sin referirse en ningún momento a sí mismo como candidato. “Vamos a estar ahí. Este partido es independiente y toma sus propias decisiones”, dijo.

Rajoy dedica cada fin de semana a hacer una gira por las juntas directivas regionales del partido con un doble objetivo: mantener activos a la militancia y los cargos populares, y seguir de campaña. Después de ir a Zamora, Valladolid y Barcelona, el presidente hizo parada en Murcia, un viejo bastión del PP, aunque ya menos: del 64,2% de los votos en 2011 ha pasado en 2015 al 40,4%. Pero tampoco este era el terreno más cómodo, porque el día anterior se conocían las imputaciones en el grupo popular del municipio murciano de Los Alcázares por prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y negociaciones prohibidas a funcionarios. “Vamos a seguir luchando contra la corrupción”, prometió Rajoy, tras admitir que los escándalos han hecho “mucho daño” al PP.

“Torpedo en la economía”

Rajoy ha retomado el discurso del miedo que utilizó durante la campaña: el miedo a “volver a las andadas” y poner en peligro la recuperación económica. Un Gobierno del PSOE, con Podemos y los independentistas, dijo, sería “un torpedo en la línea flotación de la economía española”, algo “malo, muy malo para España”. Frente a los supuestos peligros de esa alianza de izquierdas, Rajoy insiste en las ventajas de un pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos, que “con 252 diputados permitiría hacer por consenso las grandes reformas que España necesita”. Sigue apelando al PSOE pese a constatar su nulo entendimiento.

Rajoy subió a la tribuna con el PP murciano en pie aplaudiéndole. Tanto el presidente regional, Pedro Antonio Sánchez, como el del partido en la comunidad, Ramón Luis Valcárcel, se deshicieron en halagos. “Estamos muy orgullosos de lo que has hecho, de lo que haces hoy y de lo que hagas mañana”, le dijo el primero. “Representas la bondad natural. Una persona honrada, de integridad y decencia como hay pocos políticos. Dios quiera que sigas gobernando España”, rogó Valcárcel.

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