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El juez acusa a Jordi Pujol hijo de torpedear la investigación

El magistrado afirma que los gestores bancarios contradicen la versión de Pujol sobre el manejo de fondos

Jordi Pujol Ferrusola no ha convencido al juez de nada. Ni del origen de la fortuna en Andorra (el famoso "legado" del abuelo), ni del reparto de ese dinero entre los hermanos, ni de la bondad de sus negocios. En su declaración (voluntaria) del pasado jueves, el primogénito del expresidente catalán ha logrado más bien lo contrario: enojar al juez José de la Mata, que en un auto durísimo le acusa de mentir descaradamente, de obstruir la investigación y de "repartir cantidades millonarias" a su familia desde paraísos fiscales. La reprimenda no es solo verbal: el magistrado de la Audiencia Nacional le ha prohibido abandonar el país sin autorización, le ha retirado el pasaporte y le ha obligado a comparecer, una vez por semana, ante los juzgados de Barcelona.

De la Mata ha acordado las medidas cautelares que había solicitado la Fiscalía Anticorrupción ante el riesgo de que destruya pruebas. De hecho, agrega el juez, ya lo está intentando. Después de tres años de investigación, el hijo mayor de Pujol "mantiene contactos con distintas personas, amigos y miembros de su familia" para "orquestar versiones, armar coartadas" y evitar, así, que se aporten "medios de prueba" a la causa. La retirada del pasaporte es la segunda medida que se impone a Junior, que tiene bloqueadas todas sus cuentas bancarias en España desde octubre de 2015.

El primogénito "ha estado deshaciéndose de sus activos patrimoniales y financieros" para ocultarlos a la justicia española. Maniobró para "parapetar" los fondos de la Banca Privada de Andorra tras una "estructura opaca" (2012), ordenó a los gestores del banco que enviaran 2,4 millones a México (2014) y se deshizo de efectivo con una donación a su hija de más de medio millón de euros, con los que la joven compró un inmueble en Barcelona. Las sociedades y testaferros usados para blanquear capitales desde el extranjero (México, Paraguay, Panamá Belice) prueban, agrega el juez, que tiene "capacidades sobradas" para ocultar nuevas pruebas.

El derecho de defensa que asiste a cualquier investigado le permite, entre otras cosas, mentir. De la Mata, sin embargo, cree que Jordi Pujol hijo ha ido más allá. No solo ha "faltado claramente a la verdad" al decir que no tenía cuentas en países donde la documentación ha demostrado lo contrario. Pese a que ha querido declarar voluntariamente, ha dejado más incógnitas que respuestas. El jueves, Pujol "se negó a explicar" la operativa en Andorra a partir de 2007, o sea, en qué productos invirtió, qué rendimientos obtuvo e incluso "meros datos obvios y simples". El juez le reprocha, en particular, que se negara a "facilitar nombres" de gestores bancarios que pudieran "aportar luz".

Cantidades “millonarias” de los paraísos fiscales a la familia

Jordi Pujol Ferrusola “coordinó durante años la gestión de un importante patrimonio económico” de origen “no acreditado”, señala el juez. Mediante operaciones inmobiliarias y financieras, Pujol gestionó ese dinero “en distintas jurisdicciones y paraísos fiscales, siempre en beneficio de la familia”. También coordinó otras “actividades económicas” de varios miembros de la familia, aunque cada uno de ellos desarrollase, también, actividades por separado. Desde las cuentas en Andorra, señala De la Mata, se hacían “continuos ingresos y reintegros en efectivo, de cantidades millonarias”, cuyo origen Pujol hijo “no recuerda prácticamente en ningún caso o no quiere esclarecer”. Solo dice que eran “en beneficio de la familia”.

En su auto, el juez considera que los Pujol actuaban de forma similar a como lo hace un grupo criminal: “coordinación de actividades, asignación de roles, distribución de cantidades multimillonarias entre todos ellos (…) y un particular sistema de rendición de cuentas existente para controlar esos repartos”. Todos ellos usaron “pautas, instrumentos y herramientas” para “generar, ocultar y blanquear activos”. No llega a hablar, sin embargo, de organización criminal, y los delitos que se investigan en la Audiencia Nacional (en lo que toca a Junior) siguen siendo tres: blanqueo de capitales, fraude fiscal y falsedad en documento mercantil.

El mayor de los Pujol Ferrusola había acudido a declarar con dos objetivos: proteger al padre y protegerse a sí mismo. Primero respaldó, como ya hizo ante la juez de Barcelona, la versión oficial de la familia: el capital oculto durante más de tres décadas en Andorra procede de una herencia que su abuelo, Florenci Pujol, legó a la nuera y a los siete nietos por temor a la incierta carrera política de Jordi Pujol. De ese supuesto legado no hay pruebas y los investigadores lo consideran un "mero relato". En su auto, el juez reprocha al investigado que, "una vez más, no se aporte elemento alguno, por mínimo que sea, que permita contrastar la veracidad de esta versión".

Pujol explicó que, a partir de 1990, se hizo cargo del legado y que lo invirtió en "láminas financieras" opacas, un producto con el que obtuvo buen rendimiento. También hizo otras inversiones en el extranjero, que repartió entre la familia de forma más o menos equitativa a lo largo de los años. Pujol, sin embargo, dejó algunas lagunas. "Niega tener conocimiento del lugar donde estuvo el legado; las entidades donde estuvo depositado, el momento y forma en que llegó a Andorra".

Hay otro problema: la contradicción entre lo relatado por Junior y lo que explicaron varios gestores bancarios. La semana pasada, De la Mata y los fiscales se desplazaron a Andorra para interrogar, como testigos, a varias personas relacionadas con la gestión bancaria de las cuentas de los Pujol en Andorra. El contenido de esas declaraciones no ha trascendido. Pero, según el auto judicial, "toda la argumentación" de Pujol "colisiona de frente con la versión completamente opuesta facilitada por los propios gestores bancarios".