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Rivera pide a Rajoy que anteponga el interés general a su “agenda personal”

Ciudadanos prioriza la candidatura de Sánchez en su mediación entre PP y PSOE

“Si el PP y la cúpula de Rajoy no han hecho limpieza de su partido, difícilmente lo harán en España”. Esa frase de Albert Rivera durante una entrevista en televisión resume mejor que nada cómo están influyendo en las negociaciones para la formación de Gobierno los casos de corrupción que afectan al partido que ha gobernado España los últimos cuatro años. La policía entró el jueves en la sede nacional del PP. Antes, las operaciones Taula y Acuamed se unieron a los casos Gürtel, Púnica y Bárcenas. Eso, según fuentes consultadas en la Ejecutiva de Ciudadanos, afecta directamente a la posición con la que afronta el partido su labor de mediación entre PP y PSOE. Como dijo el propio Rivera: “No se puede gobernar España dándole la espalda a la lucha contra la corrupción”. Una idea en la que ha insistido este viernes, en alusión a Mariano Rajoy:  "Quien no sabe limpiar su partido no puede limpiar España de corrupción".  Al presidente en funciones le ha pedido también que anteponga el interés general a su "agenda personal".

Prioridad del PSOE. Ciudadanos está afrontando su intento de establecer dos negociaciones en paralelo con los partidos mayoritarios desde la premisa de que Pedro Sánchez tiene la prioridad para formar Gobierno porque es el candidato que ha recibido el encargo de Felipe VI. Los casos de corrupción, según fuentes consultadas, han reforzado a la formación emergente en su convencimiento de que la firma de un pacto anticorrupción debe ser condición irrenunciable de cualquier pacto. También, en que el PP tiene poca credibilidad para liderar la lucha contra la corrupción con Rajoy al frente. En consecuencia, Sánchez tiene la prioridad, incluso si no logra la investidura a la primera.

La credibilidad de Rajoy. “Rajoy no es el hombre adecuado para liderar la lucha contra la corrupción”, dicen en Ciudadanos. Los últimos casos, según dirigentes del partido consultados por este diario, acrecientan el problema y complican la candidatura del presidente del PP. “[Los casos de corrupción] hacen muy poco creíble cualquier cosa que diga o firme Rajoy en este ámbito”, valoró José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos y jefe de gabinete de Albert Rivera. Otras fuentes del partido se expresaron en la misma línea: “Incluso si el PP firma un pacto anticorrupción con las medidas más duras, ¿confiaría la gente en que lo cumpliera?”.

Presión sobre el presidente en funciones. Este viernes, Rivera ha aumentado la presión sobre Rajoy y el PP para que cedan y se sumen a un acuerdo de Gobierno presidido por Pedro Sánchez.  "El PP tendrá que pensar si quiere quedarse fuera de esta segunda Transición, en un rincón, pensando en la agenda personal de su presidente, o si quiere sumarse a la ola de cambio y regeneración", ha asegurado en un desayuno informativo.

El líder de Ciudadanos ha pedido a Rajoy y a Sánchez, que se reúnen esta tarde en el Congreso, "sentido de Estado" y "generosidad". En su opinión, ambos están priorizando sus agendas personales, pero con la diferencia de que el secretario general del PSOE lo hace de forma "legítima" porque trata de sumar escaños para ser presidente, mientras que el líder del PP bloquea los avances, porque rechazó presentarse a la investidura y al mismo tiempo no permite que Sánchez sea investido. "Rajoy pone como condición que él sea presidente y todo lo demás vale", se ha quejado Rivera. "Si la única condición es la silla y el presidente soy yo, aquí no va a haber gobierno. Si alguien no entiende que esto no va de su silla y de su tesoro, España no tendrá gobierno o tendrá uno que dure un cuarto de hora", ha lamentado.

Situación de bloqueo. Los casos de corrupción dificultan aún más que el PSOE y el PP hablen entre ellos, según el análisis de los dirigentes de Ciudadanos. Eso refuerza el diálogo de sordos en el que ya estaban embarcados los dos partidos tradicionales. “Es muy difícil, pero es lo que toca hacer”, aseguró Villegas sobre la labor de mediación en la que sigue insistiendo Ciudadanos. “No es difícil por los argumentos [de las propuestas de cada formación]; es difícil por la cerrazón de los partidos”.

El calendario. La posibilidad de que Patxi López, presidente del Congreso de los Diputados, coloque la fecha del debate de investidura en la primera semana de marzo somete al PP a un fuerte desgaste frente a las investigaciones en curso. “Hay tantos escándalos de corrupción que es difícil que no coincidan con algún acontecimiento político”, argumentó Villegas. En la formación emergente vislumbran que las negociaciones pueden extenderse hasta tres meses, al sumar el tiempo del que disponga Sánchez para negociar con los dos que se empezarán a descontar camino de unas nuevas elecciones en el caso de que no logre la investidura como presidente a la primera. El PP estará sometido durante todo ese tiempo a la pena del telediario: los juicios y declaraciones consecuencia de las investigaciones y operaciones que se han puesto en marcha.