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Margallo defiende el pacto de la UE con Londres como un “mal menor”

El Gobierno busca que Rajoy acuda a Bruselas con el "beneplácito" del Congreso

El jefe de la diplomacia española, José Manuel García-Margallo, se ha reunido este jueves con los portavoces de la recién constituida Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso para informarles de los acuerdos del Consejo Europeo de los próximos 18 y 19 de febrero, en el que se aprobará el pacto con el Gobierno británico para evitar la salida del Reino Unido de la UE, conocida como Brexit.

Margallo, acompañado por el secretario de Estado para la UE, Fernando Eguidazu, ha invitado a almorzar en el Palacio de Viana, escenario de las audiencias con mandatarios extranjeros, a los portavoces del PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos, PNV, ERC y Democràcia i Llibertat. Según asistentes a la reunión, el ministro ha trasladado la idea de que el pacto con Londres —que prevé la posibilidad de privar durante cuatro años de parte de los derechos sociales a los trabajadores comunitarios que lleguen a partir de ahora a suelo británico— es un "mal menor", ya que la alternativa —la salida del Reino Unido de la UE— les privaría de todos esos derechos para siempre, además de suponer un duro golpe para el proyecto europeo. Eso sí, ha reconocido que este pacto no garantiza que Cameron gane el referéndum sobre la permanencia de su país en la UE que se propone celebrar este verano.

El más crítico con el pacto ha sido el representante de Podemos, Pablo Bustinduy, quien ha mostrado su desacuerdo "en el fondo y en la forma". Bustinduy ha pedido a Margallo que España esgrima que tiene un Gobierno en funciones para pedir a sus socios un aplazamiento, ya que una decisión de este calado no puede tomarse sin un amplio debate público. El ministro de Exteriores ha rechazado la petición, aduciendo que el acuerdo entre Bruselas y Londres no puede reabrirse sin correr serios riesgos.

El propio Margallo reconoce que hay dudas sobre la legitimidad del Gobierno en funciones para suscribir los acuerdos de la próxima cumbre europea, por lo que ha pedido informes a los servicios jurídicos de su departamento, a la Abogacía del Estado y al propio Consejo Europeo, además de interesarse por el trámite que el acuerdo tendrá en otros países. El pacto con Londres no supone una modificación de los tratados, aunque sí su reinterpretación, y probablemente conllevará el compromiso de incluir estas concesiones en futuras reformas.

Los mandatarios europeos debatirán también sobre la crisis migratoria, aunque no está previsto que adopten nuevas medidas, sino que constaten la incapacidad mostrada hasta ahora para atajar el problema; e insten a todos los países a cumplir los compromisos ya asumidos y no cumplidos, como el reparto de hasta 160.000 refugiados.

Margallo comparecerá el próximo día 17, la víspera del Consejo Europeo, ante la Comisión de Exteriores del Congreso, para informar, ya en público, de las últimas novedades de la negociación y recabar la opinión de los grupos. Ante la debilidad que le supone estar en funciones, Rajoy quiere acudir a Bruselas con el "beneplácito" del Parlamento a su posición, pero sin someter a votación ningún texto. Es decir, buscará un respaldo tácito, no expreso. Porque lo primero no está previsto, según algunas fuentes. Porque no quiere atarse las manos, según otras.