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Jordi Pujol niega que la herencia en Andorra proceda de Banca Catalana

El expresidente reafirma que los fondos ocultos proceden de un legado de su padre

Pujol y su mujer, Marta Ferrusola, a la llegada a la Audiencia Nacional.

La declaración de este miércoles de Jordi Pujol en la Audiencia Nacional ha sido casi un calco de la que, hace un año, prestó ante una juez de Barcelona. Durante más de tres horas, el expresidente catalán insistió en que la fortuna en Andorra de su familia procede de un legado de su padre, Florenci. Con una novedad: la Fiscalía ha preguntado a Pujol si, en realidad, el capital oculto a Hacienda procede del caso Banca Catalana. El exmandatario lo negó de forma rotunda e insistió en que jamás se enriqueció con la venta del banco.

El fiscal Fernando Bermejo ha preguntado a Pujol sobre la venta de unas acciones por 200 millones de pesetas a la Fundación Catalana. El expresidente ha admitido que donó las acciones a la fundación (que, entre otras cosas, participaba en Enciclopèdia Catalana) y que lo hizo para deshacerse de ellas dado que ya era presidente de la Generalitat. Pujol, que fue investigado en su día por haberse enriquecido ilícitamente con la descapitalización de la entidad (junto a su padre, Florenci Pujol) ha negado que aquellas operaciones estén en el origen de la fortuna oculta en Andorra. El caso Banca Catalana quedó archivado.

En una declaración de más de tres horas como investigado por blanqueo de capitales, Pujol ha insistido en que su padre dejó al morir, en 1980, un legado a favor de su nuera y de sus siete nietos por “miedo” ante el futuro incierto de la carrera política de Pujol. Él mismo no se decidió a regularizar la situación, también por “temor”. Pujol no ha aportado, sin embargo, ningún documento que suponga una prueba de ese supuesto legado. Este es uno de los indicios que esgrimen los investigadores para concluir que el dinero puede proceder de la corrupción política.

Interrogatorios sin acusación popular

La Fiscalía es la única acusación presente en los interrogatorios de hoy a Jordi Pujol y a su mujer Marta Ferrusola. Unión, Progreso y Democracia (UPyD) ejercía hasta hace poco la acusación popular, pero se ha retirado del proceso por los problemas económicos que acechan al partido. Así podrá recuperar, entre otras cosas, la fianza de 10.000 euros que tuvo que depositar para formar parte del proceso.

El sindicato ultra Manos Limpias ejercía la acusación popular del caso Pujol, pero solo cuando la causa estaba siendo investigada por un juzgado de Barcelona. Ahora que la Audiencia Nacional ha asumido toda la investigación, Manos Limpias está pendiente de ser admitida también como acusación. Mientras tanto, los fiscales anticorrupción deberán enfrentarse en solitario a las defensas de los Pujol y del resto de acusados (una docena de empresarios que hicieron pagos sospechosos al primogénito, Jordi Pujol Ferrusola).

UPyD había anunciado, entre otras cosas, que pediría prisión provisional para el hijo mayor de Pujol, una petición que cae ahora en saco roto y a la que, con toda probabilidad, no se sumará la Fiscalía Anticorrupción.

Como ya hizo en Barcelona, el expresidente se ha desentendido por completo de la deixa o legado y ha afirmado que, en 1990, quien se hizo cargo de gestionar el capital en Andorra fue su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola. El exlíder de CiU también se ha desvinculado, durante el interrogatorio, de los negocios de su hijo mayor con directivos de empresas contratistas de la Generalitat.

Hace un año, Pujol explicó que nunca ha poseído cuentas en el extranjero. Hoy ha reiterado esa afirmación, aunque las circunstancias han cambiado: la documentación enviada por las autoridades de Andorra al juez José de la Mata indican que el expresidente fue titular de una cuenta en ese país con 1,8 millones de euros que permaneció abierta hasta 2010.

De la Mata ha preguntado a Pujol sobre dos cartas remitidas por la comisión rogatoria de Andorra a la justicia española y que, según los investigadores, prueban que él mismo poseyó fondos en ese país. La primera carta, firmada por el hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, atribuye a su padre la titularidad de una cuenta con el equivalente en pesetas a 1,8 millones. La segunda, de 2001, está firmada por el expresidente y él mismo confirma que es el titular y que, en caso de fallecimiento, los fondos tienen que pasar a su mujer, Marta Ferrusola.

Pujol ha reafirmado a grandes rasgos la coartada familiar a este respecto: las cartas fueron solo un ardid empleado por el hijo mayor (con la ayuda de los gestores de Andbank, el banco andorrano donde estaban depositados los fondos) para engañar a su exesposa, Mercè Gironès. Ambos estaban entonces en proceso de reconciliación y mantenían una discusión por el montante de la fortuna en Andorra. El expresidente ha admitido que su conducta no fue del todo ética, pero que lo hizo para ayudar a su hijo mayor a arreglar los problemas con la mujer.

El juez ha insistido en las transferencias cruzadas entre Jordi Pujol Ferrusola y el resto de los hermanos en Andorra. Pero ha topado contra un muro. El expresidente catalán ha reafirmado su absoluta ignorancia sobre los negocios que puedan tener sus hijos.

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